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La
Nota del Día
¿Papeles? Son papeles, pero sobre todo confianza
Los comunistas se rasgan vestiduras todo
el tiempo hablando de transparencia, honestidad, etcétera, pero
nada de eso aplican al dinero y los entes que manejan ni a las municipalidades
que tienen en bancarrota.
Publicada 6 de septiembre de 2006, El Diario de
Hoy
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| El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Que los ahorros de los trabajadores están siendo usados para comprar
“papeles” dijo un diputado efemelenista al hablar sobre las
reformas a la ley de las AFP, no necesariamente por creer que bancos y
entidades financieras tienen el dinero metido en gavetas (como con mucha
gracia apuntó Manuel Enrique Hinds en una entrevista televisiva)
sino por la manera cómo ellos, los comunistas, ven el mundo.
Los papeles, cabe deducir, serían el ardid para desplumar a los
ahorrantes, ya que no constituyen bienes tangibles que pueden “pesarse,
mirarse y contarse”. Al creer que para ganar uno tiene que perder
otro, los comunistas concluyen que los papeles valores son una trampa
más de los capitalistas.
Su granítica ignorancia respecto a cómo funciona la economía
contemporánea, su desprecio por la lógica y su colosal amoralidad
les hace acusar sin medida y desconfiar de todo lo que desaprueban sus
cabecillas. Ahora atacan una práctica normal en todo el globo,
aunque no existe ni en Cuba ni en Corea del Norte.
Se invierte en “papeles” porque en el mundo desarrollado la
gente negocia, le compra y le vende a extraños a base de confianza,
por creer en un sistema fundamentado en leyes, instituciones y prácticas
que permiten hacerlo. Día a día en El Salvador hay decenas
de millones de transacciones que se realizan porque las partes confían
unas en otras. Las AFP adquieren valores del Estado salvadoreño
y de bolsas autorizadas, por los rendimientos que tienen y su historial
de pago.
Las AFP no compran los papeles del lavador de dinero o del oscuro negociante,
pues timadores existen; por eso es que las superintendencias califican
y vigilan a posterior una inversión. Las grandes calificadoras
de países como Moody’s aprueban los valores y papeles que
emite el Estado salvadoreño, uno de los tres en Hispanoamérica
al que le reconocen grado de inversión.
Comiencen por fumigar sus madrigueras
Las bolsas de valores, por otra parte, no son casinos de juego como supone
el diputado, sino que entidades que se dedican a colocar valores debida
y exhaustivamente calificados por organismos evaluadores y fiscalizadores.
Nada se hace a espaldas de los gobiernos de los países donde operan,
ni cualquier empresa es autorizada para vender en ellas. Por lógica
y como en todo, la mayoría de los que participan en los mercados
financieros especula que los precios van a mejorar, o inclusive irán
a la baja.
Eso los diferencia del contable, que no especula sino que lleva sus registros
partiendo de lo que puede “ver y palpar” en forma de documentos
impresos. Las adquisiciones, que se pueden a su vez revender al corto
tiempo, se hacen partiendo de un fundamentado conocimiento de los mercados,
buscando no sólo beneficios, sino también estabilidad en
sus inversiones, o como dijo Hinds, “colocando los huevos en varias
canastas”. Muy acertado de la reforma a la ley es permitir que una
parte de los fondos del ahorrante se invierta en valores externos para
mejorar rendimientos y, como siempre, reducir riesgos ampliando la cartera.
Los comunistas se rasgan vestiduras todo el tiempo hablando de transparencia,
honestidad, etcétera, pero nada de eso aplican al dinero y los
entes que manejan ni a las municipalidades que tienen en bancarrota. No
se efectúan licitaciones, no hay auditorías, están
endeudados hasta la coronilla y todo se efectúa en gran provecho
de los aprovechados.

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