Por
Jack y Suzy Welch
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Pregunta: Según su experiencia, ¿cuales
son los tres factores críticos que transforman a una empresa en
un empleador predilecto de una manera continua? Y ¿cuál
es un marco de tiempo realista para llegar a eso?
Nombre retenido, Chicago
Respuesta: Usted pregunta por tres factores pero en realidad
necesita el doble de “estrellas doradas” para ganar el gran
premio de ser un empleador predilecto. Y es un gran premio, porque cuando
usted construye una empresa en la cual la gente realmente quiere trabajar,
ha obtenido una de las ventajas competitivas más poderosas: la
habilidad para contratar y hacer trabajar al mejor equipo.
Pero antes de ofrecerle seis rutas para llegar a ese afortunado lugar,
responderemos a su pregunta sobre cuánto tiempo se necesita para
el proceso del empleador predilecto.
La respuesta es que fácilmente años, y pueden ser décadas
o más. Ese es simplemente el modo en que se construye la reputación
de las corporaciones. Estas redactan reportes anuales que se suman a reportes
anuales, detallan historias de carreras, las crisis (porque cada empresa
tiene una o dos de ellas) y las labores de recuperación. IBM necesitó
unos 30 años para ganar en la década del setenta su reputación,
y menos de una década para perderla cuando la empresa se tambaleó
y luego alrededor de una década más para reconstruirse a
donde está hoy en día.
Sin embargo, en el mundo de la actualidad, saturado de medios de comunicación
masivos, hay una excepcion al ritmo generalmente lento de crearse una
reputación.
Las empresas pueden convertirse en empleadores predilectos virtualmente
de la mañana a la noche gracias al “murmullo de agitación”,
que es tan potente como veloz para actuar.
En una empresa basada en la tecnología, el murmullo de agitación
surge generalmente tras un estimulante avance o un nuevo producto o servicio
que altera el paradigma. Google, eBay y Apple son ejemplos perfectos.
Pero ese murmullo de agitación, de todos modos, también
puede venir por tener alguna marca glamorosa o prestigiosa, como Chanel
o Ferrari.
Sin embargo, ese factor es tan escaso como precario. Apple lo tuvo con
Mac, lo perdió cuando otros fabricantes de PC dejaron atrás
a la empresa, luego lo volvió a capturar (con un sobrante) gracias
al iPod. Esta historia común explica por qué la mayoría
de las empresas prefieren conseguir el estatus de empleador predilecto
al modo antiguo, construyéndolo a lo largo del tiempo.
Aquí hay una lista de control para evaluar el progreso de su empresa:
Primero, los empleadores predilectos demuestran estar realmente involucrados
en un aprendizaje continuo. No de los dientes para afuera. Estas empresas
invierten en el desarrollo de su gente con clases, programas de entrenamiento
y experiencias en el sitio de trabajo. Todas esas situaciones envían
el mensaje de que la organización está dispuesta a facilitar
un camino sostenido para el crecimiento personal.
Segundo, los empleadores predilectos son meritocracias. El pago y las
promociones están estrechamente ligadas con el rendimiento, y sistemas
rigurosos de evaluación le hacen saber a los empleados dónde
están parados.
Como en cualquier otra empresa, ciertas personas a las que usted conoce
y con quién fue a la escuela pueden ayudarlo a traspasar la puerta
en una meritocracia. Pero en definitivas cuentas, todo se relaciona con
los resultados. Ahora, ¿por qué todo esto transforma a una
empresa en un empleador predilecto? Para decirlo con sencillez, porque
los empleados con cerebro, confianza en sí mismos y un espíritu
competitivo siempre son atraídos por este tipo de entorno.
Tercero, los empleadores predilectos no solamente le permiten a la gente
tomar riesgos: celebran a aquellos que lo hacen y no echan a quienes intentan
y fracasan. Como ocurre con las meritocracias, una cultura de aceptar
riesgos atrae la clase de individuos creativos, audaces, que las empresas
desean y necesitan en un mercado global donde la innovación es
la mejor defensa contra la incesante competencia por los costos.
Otro factor: los empleadores predilectos entienden que lo que es bueno
para la sociedad es también bueno para los negocios. El sexo, la
raza y la nacionalidad nunca son limitaciones. Las ideas de todo el mundo
importan. Los empleadores predilectos son diversos y globales en sus perspectivas
y sensibles al medio ambiente en sus prácticas. Ellos ofrecen flexibilidad
en los horarios de trabajo a aquellos que con su rendimiento la hayan
ganado. En una palabra, las empresas preferidas son iluministas.
Quinto, los empleadores predilectos mantienen estrictos estándares
de contratación. Ellos hacen que los candidatos trabajen duro para
unirse a las filas. Eso requiere un proceso arduo de entrevistas y un
criterio estricto sobre la inteligencia y la experiencia previa.
Admitámoslo, este factor es de algún modo parecido a la
trampa 22, ya que es difícil ser muy quisquilloso antes de que
usted se haya convertido en un empleador predilecto. Pero vale el esfuerzo,
porque el talento tiene un extraño modo de atraer, bueno, al talento.
Y por último, las empresas preferidas tienen ganancias y están
creciendo. Un alza en las acciones es un real imán de empleos y
de retención. Más allá de eso, sin embargo, sólo
las empresas que prosperan pueden ofrecerle un futuro, con movilidad en
la carrera y el potencial por una retribución financiera incrementada.
En realidad, una de las cosas más fascinantes que una empresa le
puede proponer a un potencial empleado es “únase a nosotros
para el viaje de su vida”.
Como dijimos al comienzo, la mejor cosa respecto a ser un empleador predilecto
es que usted consiga buena gente. Eso provoca un ciclo virtuoso. El mejor
equipo atrae al mejor equipo, y ganar frecuentemente conduce a ganar más.
Ese es un trayecto que usted y sus empleados nunca querrán abandonar.
—Jack y Suzy Welch son autores del libro “Winning”,
un gran exito de venta a nivel internacional. Ustedes pueden enviarles
preguntas por correo electronico a Winning(at)nytimes.com.—
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