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Control prenatal
Embarazo precoz, chequeo tardío

Riesgo. El 54 por ciento de adolescentes se pone en control después de los tres meses, el límite que dicta la normativa de Salud. En Maternidad, la cantidad de niños prematuros aumentó en 2006; en cuatro de diez casos hay una joven detrás


Publicada 5 de septiembre de 2006 , El Diario de Hoy

Yamileth Cáceres/J.R.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Charlas. Un grupo de jóvenes recibe una capacitación en el Barrio Lourdes, Colón. Foto EDH

¿Está una joven de 13, 15 ó 16 años preparada física y emocionalmente para ser madre? Para los especialistas consultados, no. “Antes de los 15 años, ninguna mujer debería embarazarse porque su cuerpo no está preparado”, responde tajante María Elena Ávalos, de la gerencia de atención al adolescente de Salud.

En el país, esas palabras difieren de la realidad y derivan en otro problema no menos preocupante: el temor a afrontar las críticas en el seno familiar y en los círculos sociales lleva a ocultar el embarazo el mayor tiempo posible y, en consecuencia, a retrasar el control prenatal.

En el primer semestre del año, el Ministerio de Salud registra 15,418 adolescentes inscritas en el chequeo. De ellas, el 54 por ciento, es decir, 8,321 jóvenes, inició su control después de las 12 semanas de gestación, lo que se conoce como el primer trimestre de embarazo.

La Directiva Técnica Nacional para la Atención de la Mujer durante el embarazo, parto, puerperio y del recién nacido del Ministerio de Salud define que el requerimiento de ser “precoz o temprano” en la primera atención deber ser dentro de ese periodo.

Para más de la mitad de las madres jóvenes, esa normativa no se cumple. En las adultas, por otras razones, tampoco. El problema persiste en menor grado, el 52 por ciento de los 33,323 registrados hasta junio, y en partos que no son de riesgo.

La importancia de los tiempos tiene que ver con la formación del feto, un proceso que se da entre las 4 y 16 semanas. “Ahí es donde se forman las pequeñas partes, después de eso va el crecimiento”, apunta Ávalos a la hora de explicar la necesidad de actuar en ese intervalo para detectar alguna anomalía y corregirla.

“Aquí nos vienen las (jóvenes) por las 26 y 28 semanas, ya es un poco tarde”, indica Gina Cañas, jefa del servicio de Apoyo y Diagnóstico del Hospital de Maternidad, aunque matiza que “el sistema está trabajando para que los promotores, en las comunidades, las identifiquen y las manden a las unidades de salud”.

Según Cañas, las menores no entienden que el atraso del chequeo clínico ponen en riesgo ambas vidas. “El adolescente es más proclive a las depresiones, a la hipertensión, que tenga un parto por cesárea o que el niño nazca prematuro”, agregó la especialista.

Un bebé que nace a los siete u ocho meses pasa más tiempo en el hospital y el riesgo de una infección es, también, más alto. Todo ello sin olvidar otros daños como los cardiacos, pérdida de la visión e, incluso, retardo sicomotor.

Miguel Majano, jefe del área de neonatos de Maternidad, habla de un incremento sostenido de los bebés que nacen antes del tiempo. “El año pasado teníamos una tasa de 16,5%; hoy, hasta junio, es de 17,6%”, afirma el especialista. En un 40 por ciento de los casos, subraya Majano, está detrás una madre adolescente.

Cañas destaca que muchas pacientes llegan al hospital con anemia y un cierto grado de desnutrición, variables a tener en cuenta en un parto que se puede complicar, pues se pierde hasta un litro y medio de sangre. “Entonces puede quedar más anémica y desmayarse, ésas son las complicaciones que vamos detectando para irlas corrigiendo y llevarlas mejor físicamente al momento del parto”.

La maternidad a temprana edad y el papel de la joven de ocultar el embarazo no son exclusivas del sistema público. Dalia Cerón trabaja en un clínica privada y recibe jóvenes, por primera vez, con cuatro y cinco meses de gestación. “Generalmente se inscriben cuando alguien se dio cuenta de su estado; las llevan la madre, un pariente o un amigo”.

Espera. Dalia permanece en el pasillo antes de su ingreso en el Hospital de Maternidad. Foto EDH

La vida de la persona da un giro radical y la primera reacción, según la sicóloga Paulita Pike, es que entra en una “etapa de negación”. “No saben que deben ir a un control prenatal, que el niño puede venir con defectos y que ella necesita una nutrición (adecuada)”.

En Maternidad, con el objetivo de dar una atención integral a estas pacientes, se creó un programa de atención especial. “A veces entre la gente adulta se admiran”, comenta la especialista sobre un programa dirigido al cuidado del recién nacido, la planificación familiar y “como mostrarles que pueden tener una vida sexualmente activa, pero protegidas”.

Reducir este tipo de embarazos, muchas veces catalogados como no deseados y fortalecer los valores de la persona es uno de los objetivos que se plantea el Ministerio de Educación con las guías de educación sexual que tiene listas y que llegarán a las aulas de tercer ciclo y bachillerato a partir de 2007.

Guillermo Maza lo ve como algo “importantísimo”. “Nosotros hacemos lo que nos toca, pero sí hace falta más, sobre todo, por parte del Ministerio de Educación”, sostiene el funcionario.
Salud capacita a unas cinco mil personas al año en esta materia y mucho de su trabajo se focaliza en las comunidades con padres y jóvenes, por lo general fuera del sistema oficial de enseñanza.

Para Maza, el problema empieza en la familia, continúa en la escuela -hasta la fecha no hay un programa formal sobre educación sexual- y termina en una sala de hospital. “Nosotros, como Salud, recibimos el resultado de una mala educación, pero tratamos (de mejorar)”, afirma el ministro, quien prefiere no imaginar como se estaría “si no hiciéramos nada”.

“No me preocupa estar muy joven y ser madre”

Dalia es una joven de 16 años, vive en Soyapango y está a punto de ser mamá. En el Hospital de Maternidad, donde espera ser ingresada, su juventud pasa desapercibida. Es una joven más en un centro médico donde los partos en adolescentes son frecuentes.

Tanto como los niños prematuros, algo habitual también en las madres más jóvenes, quienes no siempre tienen el cuerpo adaptado para la maternidad.

Empujada por la falta de atención de sus padres, la adolescente, entonces de 14 años, buscó refugio en la casa de un amigo. Y ya no regresó más. “Mi mamá me preguntó si quería volver con ellos, le dije que no”, expresó la joven con ansia de desahogo.

Los únicos consejos que recuerda llegaron de su tía. “Me decía que tuviera cuidado, que estudiara porque si no, no iba a ser nadie en la vida”.

Si los escuchó, Dalia lo nos tuvo en cuenta. Cursaba noveno grado cuando se acompañó y se divorció de sus estudios. Hoy, el embarazo le impide continuar en el aula. Igual que a una de cada dos jóvenes que quedan embarazadas, según la encuesta Fesal 2002-2003.

Con una pequeña sonrisa y cierta melancolía en sus ojos, Dalia tenía sus ilusiones en la vida. Casarse era una de ellas; ser una profesional, la otra.

La historia que arrastra no opaca su presente. Va a ser madre de un barón y tiene el apoyo de su compañero de vida. “No me preocupa estar muy joven y ser madre”. Cuando sus amigas le dicen que no aprovecha la juventud, vuelven a salir sus padres: “Yo no tuve tanta diversión, mis padres no me daban importancia”.

Para el buen crecimiento y desarrollo

El control prenatal es indispensable para un parto seguro y reducir el riesgo de posibles malformaciones en el feto. Se recomienda visitar al especialista cuanto antes.

Un chequeo constante. Si todo marcha bien, la mujer debe tener un control mensual. El médico vigila el crecimiento del feto: para ello, en cada cita mide el estómago y el peso de la mujer.

El embarazo de alto riesgo. Se da, sobre todo, en jóvenes, adultas diabéticas e hipertensas, entre otros. El ginecólogo revisa siempre que es necesario; el último mes, el chequeo es cada dos semanas.

Alimentación adecuada. Evite tomar café durante el embarazo, pues la cafeína, al ser estimulante, aprieta las venas y reduce el paso del oxígeno. Instan a consumir alimentos ricos en nutrientes.

Evite refrescos sintéticos. Los médicos aconsejan no tomar soda porque retiene los líquidos. Use la ropa holgada para no apretar el estómago; no se ponga zapatos de tacón y trate de dormir de lado.

“El objetivo de un buen control prenatal es la detección de las posibles complicaciones durante el embarazo y corregirlas para llevarlas de mejor manera al parto”
Gina Cañas, Maternidad

“Uno de los factores que incide para que las jóvenes se inscriban tarde es el periodo menstrual irregular y el temor que sienten de enfrentar la realidad”
María Elena Ávalos, Salud

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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