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El toque picante de la cumbia
Oswaldo González, propietario de Los Cocodrilos,
Coco y Las babys Swim, le gusta la música desde que tenía
ocho años cuando vivía en Sonsonate. Su primer canción
“Vida mía”, la compuso para Coco. Para el mismo
grupo escribió: “La mejor”, “Las huellas
de tu amor”, “Se le moja la canoa” y “No
vas a jugar”. Para Los Cocodrilos compuso “El doctor”
y “El macho de veldá”. “Con estas cumbias
intenté una nueva faceta: darle doble sentido a las cosas”,
expresa el productor de New World Productions.
En total suman unas 25 cumbias escritas por el músico de
38 años de edad.
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Nuria Romero
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
“Una persona muy especial, una situación inusual, el amor,
el desamor y muchas cosas de la vida son la fuente de inspiración
de los compositores. Una tema llega en el momento menos esperado.
Para no olvidar ese “chispazo” algunos no se despegan de su
pequeña grabadora. “A veces me sale una tonada cuando voy
en el carro o a las 3:00 de la mañana”, relató el
locutor Johnny Calderón en una entrevista antes de morir.
El talento no se aprende coinciden muchos de los compositores. “Además,
no hay donde estudiar. Es un don de Dios”, asegura Davis Rosales,
quien escribió “Loca por tí” de Las nenas de
Caña, y “Fíngeme” para La Colección.
Para algunos, todo comenzó desde pequeños haciendo poemas
de amor a sus novias, a sus madres o a su tierra natal. Más tarde
fueron escuchados por artistas quienes les solicitaron colaboraciones.
El trato siempre es por amistad, no hay dinero de por medio. “Cuando
se hace una canción, no se hace pensando en lo que pueda percibir
económicamente, pues eso trunca la inspiración”, aclara
el compositor Fredy Méndez.
Además “considerando en la situación que vivimos,
nos falta mucho para estar a nivel de los países desarrollados
donde los autores e intérpretes reciben regalías por poner
sus canciones en la radio o en una discoteca”, añade.
Davis Rosales y Johnny Calderón sí han recibido regalías
en otros países. El primero por “Vivo sin tí”
y “Dígale que la quiero”, y el segundo por el tema
“Yo te quiero de verdad”.
Los compositores, aunque no reciben dinero, sí se cercioran de
registrarlas en el Centro Nacional de Registro, CNR, y luego la presentan
a la Sociedad de Autores, Compositores e Intérpretes Musicales
de El Salvador, SACIM, quien se encarga de administrar los derechos de
propiedad intelectual de los artistas en El Salvador.
La inspiración llega por épocas. Rosales considera que el
mayor auge de las composiciones fue en los años 80 y 90. “Yo
pienso que hoy no se hacen canciones originales por falta de motivación.
Las creaciones pasan desapercibidas en las estaciones radiales”,
agrega también Oswaldo González.
- Dejó su música como legad
La primer canción que compuso
Johnny Calderón se inspiró en su tierra natal Suchitoto,
pero fue con “Quisiera”, tema con el que ganó
Gerardo Parker la OTI de 1989, donde salió del anonimato.
Más tarde hizo composiciones para grupos nacionales. Por
ejemplo, “Yo te quiero de verdad” para Algodón;
“El locutor” para Alfredo José; “Déjame”,
para Marito Rivera; “Esa niña” para la Fuerza
Band y a su Orquesta Sangre Morena le escribió: “El
meneíto” , “Te estás poniendo viejito”,
entre otras cumbias.
También hizo una canción a Quezaltepeque y a Santa
Tecla.
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- Un talento con más de 50 años
Eugenio Acosta, conocido como Chico Tren, trae el talento de su
padre en la sangre. Su inclinación es la música
popular, asevera.
“Cipote guanaco”, “Todo lo que quiero de tí”,
“Vale la pena de ti” y “Arrullo de cuna”
son algunas de sus canciones interpretadas por artistas como Pablo
Ríos y Eduardo Fuentes.
Su creatividad ha servido para crear anuncios comerciales. “Yo
escribí el Himno del Seguro Social hace un año”,
sostiene el actor y poeta.
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- Fredy Méndez:
“Inició como broma”
La composición musical para Fredy Méndez llegó
en forma de broma. Improvisaba letras de canciones del momento
para hacer bromas a sus amigos de colegio. Sus compañeros
de bachillerato lo motivaron a componer temas, relata.
Su primera musa fue el poema de Francisco Funes titulado “Se
vuelve nuestro el universo”, del cual se basó para
escribir “Hacer nuestro el universo” de Prueba de
Sonido. Para el mismo grupo hizo: “La que puedo armar”,
“Si estuvieras conmigo”, “De mi interior”,
entre otras.
A Daniela Hernández le compuso “Zás Kabúm”
y “Vuelve a nacer”.
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Artistas
locales crean sus propios temas
Las agrupaciones nacionales, por lo general, componen
sus propias canciones, aunque no siempre las incluyen en un mismo
disco.
Y es que algunas de sus obras a veces pasan desapercibidas y otras
se vuelven éxitos del momento.
En lo tropical, uno de los que ha brindado música original
es Marito Rivera con temas como: “Mentiras”, “Triángulo
de amor”, “Engañado”, “La matraca”,
“Tropezamos”, “Basta y sobra”, “Fallaste”,
“Ven a bailar conmigo”, “No vales nada”
y “El nítido”. Esta última la compuso
con William Ramírez, también compositor.
Jhose Lora no se queda atrás con sus peculiares cumbias como:
“Moviendo el atol de elote”, “La yuquita frita”
y “Las pupusas”.
En el género pop-rock, los que sobresalen por sus propias
canciones son Rafael Guillén, Almas Gemelas, Armando Solórzano
y Redd.
En las diversas modalidades de rock se encuentra Bronco con “Vendedor
de sueños”, Renegado con “Miserias”, “La
bruja” de Angelus” y “El gato” de Frigüey.
En pasadas décadas destacaron melodías como “Enamorado
de ti” y “Entrégate” de Álex Herrera,
vocalista de Fiebre Amarilla; “El arquitecto de tu amor”,
de Berna Oliva, bajista de Espíritu Libre; y “El amigo
que perdí”, de Die Blitz. |

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