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Elecciones 2006 Estados Unidos

Para que un partido pierda control del Congreso, se requiere de un cambio de opinión pública sumamente alto, que rompa con las limitaciones que el sistema de “Gerrymandering” impone

Publicada 5 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Un filósofo del Siglo XIX decía: “Las segundas oportunidades terminan en tragedia o en comedia”. Esta frase parece predecir gran parte de la suerte de las administraciones norteamericanas durante sus segundos períodos presidenciales.

La administración Reagan tuvo el escándalo de Irán-Contras, y el gobierno de Clinton tuvo a Monica Lewinsky. En el caso de la administración Bush, parece que tampoco ha podido escaparse de los problemas de un segundo mandato.

Durante los últimos 20 meses, la Casa Blanca ha tenido que enfrentar las investigaciones judiciales de varios sus más cercanos asesores, así como los escándalos de corrupción de varios congresistas republicanos. Sin embargo, su mayor problema es la disminución del apoyo a la guerra en Iraq.

La última encuesta de CNN, publicada el 21 de agosto de este año, sostiene que sólo un 36% de los americanos apoya dicha guerra y que un 61% se opone a ella. La misma encuesta ubica a los índices de desaprobación del Pre-sidente Bush en un 57% y los índices de aprobación en un 38%. La cadena conservadora, Fox News, muestra resultados similares: Desaprobación-57% y a-probación-42%.

Todo esto parecería predecir una victoria del Partido Demócrata en dichas elecciones. Sin embargo, esto no necesariamente es cierto. Uno de los principales obstáculos para que los demócratas puedan recuperar el control del Congreso es el sistema que determina la distribución de los distritos electorales, conocido como “ Gerrymandering”. Bajo dicho sistema los congresos estatales tienen una enorme discreción para determinar qué ciudades y qué barrios van a pertenecer a un distrito congresional. Tomemos como ejemplo el Estado de Florida el cual tiene 25 diputados.

Cada diputado pertenece a un distrito congresional al cual él representa. Sin embargo, si el congreso estatal de Florida es controlado por demócratas, estos pueden decidir que el distrito No.5 (el cual ha sido tradicionalmente republicano), va ha incluir a los condados de Miami-Dade y de Broward county, los cuales son bastiones de votos demócratas. Esto haría que el diputado republicano del distrito No.5 perdiera su reelección.

Por lo tanto, este sistema, utilizado por ambos partidos, permite que los mismos políticos escojan a los tipos de votantes que desean representar. El resultado ha sido que más del 80% de los diputados de la Cámara de Representantes se encuentran en distritos nada competitivos y totalmente seguros. Por ello, la tasa de reelección en el Congreso americano es sumamente alta.

Consecuentemente, el número de diputados que enfrentan campañas realmente competitivas este año es de sólo 40 a 50, de un total de 435 diputados. Por ello, para que los demócratas obtengan mayoría en el Congreso tendrían que ganar 35 de los 50 distritos que están “ en juego”. Esto implicaría ganar en más del 70% de estos, lo cual es bastante difícil.

Por lo tanto, el sistema de “Gerrymandering” permite que un partido mantenga una mayoría en la Cámara de diputados por bastante tiempo. Por ejemplo, los demócratas tuvieron mayoría desde 1954 hasta 1994. Para que un partido pierda control del Congreso, se requiere de un cambio de opinión pública sumamente alto, que rompa con las limitaciones que el sistema de “Gerrymandering” impone. Ac-tualmente, los bajos índices de aprobación del Presidente Bush seguramente harán que los republicanos disminuyan su mayoría en el Congreso.

Además, el Presidente Bush ha decidido utilizar su arma secreta para defender a los diputados de su partido: Movilizar a la base del Partido Republicano. Si las elecciones presidenciales se ganan con los independientes e indecisos, las elecciones del Congreso se ganan con la base del partido.

Debido a que la participación electoral en las elecciones de diputados y senadores es tradicionalmente baja, una participación masiva de la base del partido realmente puede hacer la diferencia. Por ello, la Casa Blanca está empezando a hablar de uno de los temas que más le interesa a sus correligionarios republicanos: Seguridad, seguridad y seguridad. Veremos si con este tema y con el apoyo de “Gerrymande-ring”, la Casa Blanca puede evitar que las malas experiencias de los segundos perídos presidenciales se expresen en las urnas.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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