elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

“Renta” ¿Adónde va el dinero?

Parte del efectivo de los chantajes sirve para pagar los honorarios de los abogados que los defienden. Otra cantidad se usa para instalar negocios propios. que la policía capture a extorsionistas no es garantía de que ciertas comunidades ya no sufrirán los cobros. En Las palmas, por ejemplo, son las mujeres de los mareros presos quienes han retomado las operaciones


Publicada 4 de septiembre de 2006 , El Diario de Hoy

Segunda entrega
Investigaciones
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Meca El Parque Libertad, de San Salvador, era el sector donde Carlos Rivas Barahona, el Chino Tres Colas, extorsionaba a transportistas. Foto EDH

Nadie sabe cuánto dinero desembolsan los salvadoreños para pagar las extorsiones. Las autoridades no tienen cálculos de las pérdidas por ese delito, que según el director policial, es el más preocupante por el momento. Si aseguran tener la certeza de adónde va ese dinero.

Las autoridades aseguran que los pandilleros utilizan ese dinero para montar negocios como cervecerías, kioscos de activación de celulares y compra de buses o microbuses.

Lea Además

Piden reformas legales
Más poderes

Pero además de eso, “la renta” sirve para financiar el tren de vida que llevan los pandilleros encarcelados y para mantener a las mujeres e hijos de los mismos.

Una fuente de la fiscalía asegura que a algunos pandilleros, como Carlos Ernesto Mojica Lechuga (El Viejo Lin) líder nacional de la pandilla Dieciocho, le llevan semanalmente mil dólares.

La aseveración de la fuente fiscal es secundada también por mujeres ligadas a esos mafiosos, a quienes El Diario de Hoy entrevistó. Estas afirman que los mil dólares son mensuales y no semanales. La subvención que reciben los pandilleros encarcelados va de acuerdo al poder que tengan dentro de la organización.

Abogados y honorarios

El encarcelamiento de los pandilleros no es siempre la tabla de salvación para quienes pagan la “renta”, debido a que si uno de ellos cae preso, las mujeres o hijos se encargan de recaudar el dinero.

Implicado César Renderos, acusado de realizar las “extorsiones exprés”, en la colonia San Benido y en la comunidad Las Palmas. Foto EDH

Eso es lo que sucede actualmente en la Comunidad Las Palmas. Los investigadores aseguran que desde que Daniel Renderos, El Cementerio, cayó preso, es la hermana de éste y las mujeres de otros pandilleros, las que pasan la “balanza”.

De la mafia de las extorsiones no sólo viven los pandilleros y sus familias. También muchos abogados se sirven con la cuchara grande al defenderlos.

Por ejemplo, la Dieciocho se alista para pagar varias decenas de miles de dólares para la defensa privada de un líder de ese grupo encarcelado por extorsión a transportistas.

A la pandilla no le interesa si ese dinero es todo para el abogado o si soborna a alguien. Lo que vale es la efectividad, que lo saquen de la cárcel, según los investigadores.

Algo similar ocurre con los pandilleros de la Comunidad Las Palmas, al sur poniente de la capital, cuyos habitantes, al “aportar” diez o 15 dólares, pagarán la defensa privada de casi una veintena de mareros capturados este año.

Es en este punto donde autoridades y víctimas convergen en que es necesario que se legalicen las escuchas telefónicas. De tal forma, dicen, podrían hacer más que capturar a quienes sólo recogen el dinero; podrían llegar hasta la corrupción de algunos abogados y jueces.

El río revuelto

Organización Según la PNC, las maras están tan organizadas que desde las cárceles controlan las extorsiones vía teléfono. Foto EDH

Las autoridades identifican dos tipos más de extorsiones. Estas son ejecutadas por mareros que actúan de forma aislada y se lucran al exigir dinero a pequeños negocios como tiendas, panaderías y de vez en cuando, de forma equivocada, exigen dinero a los transportistas, aunque eso les implique recibir cuando menos una golpiza, a guisa de reprimenda, por parte de las clicas que tienen el control de la extorsión.

Porque en eso si son bien ordenados. Las autoridades aseguran que a una misma ruta no la extorsionan dos clicas de una misma mara.

De esta manera, la ruta 140, en San Martín le paga a la Salvatrucha, y 0 en el centro de San Salvador, a la Dieciocho.

Un ejemplo de los casos de pandilleros que actúan aisladamente, es el de Héctor Silva, 23 años y miembro de la mara Salvatrucha, quien el 2 de enero de este año fue capturado por un grupo de vecinos de una colonia de Ilopango.

Según el proceso judicial, Silva exigía dinero y cervezas a varias tienderas de Ilopango, en nombre de la mara. Por varios días, el imputado se lucró hasta que una mujer se envalentonó y puso de acuerdo a sus vecinos.

Luego de una vapuleada, lo entregaron a la policía. En julio lo condenaron a nueve años de cárcel. La mara a la que pertenecía lo abandonó por que actuaba por su propia cuenta. Incluso, ni tomaron represalias contra los captores.

El último tipo de extorsionistas lo conforma la gente que, amparada a la sombra de las maras, extorsionan selectivamente a personas, exigiéndoles dinero a través de llamadas telefónicas o manuscritos anónimos.
.
Este tipo de casos abundan, según la policía, en San Miguel, departamento en el que varios comerciantes han tenido que cerrar sus empresas y comercios porque el yugo de la extorsión se vuelve insostenible.

Pero para las víctimas de esos ardides, no es fácil discernir cuándo es una estructura la que le está exigiendo dinero o cuándo alguien se está aprovechando del temor que esos grupos infunden, por lo que en la mayoría de casos acceden al pago para que no sean sus parientes los que se enteren de cuán reales eran las amenazas.

En conjunto, estos tres tipos de extorsionistas han hecho que ese delito haya aumentado en un 300% en este año. Era un delito que hace diez años no figuraba entre los diez delitos principales registrados ni en la Fiscalía General de la República ni en la Policía.

Las víctimas tienen tres opciones: pagar, cerrar el negocio o mudarse, o esperar a ver cuán ciertas son las amenazas

La violencia entre maras ha mutado. La mayoría de casos de descuartizamiento de pandilleros se debe a la defensa del territorio donde delinquen


En Las Palmas deben pagar $15 desde esta semana

Desde hace tres meses, en la comunidad Las Palmas, aledaña a la Colonia San Benito, quienes recogen la renta son las mujeres de los pandilleros de la Dieciocho que están presos.

Redada. El 5 de abril, la policía capturó a 17 pandilleros de la comunidad Las Palmas. Unos están presos, otros escaparon del penal de Cojutepeque.
Foto EDH

El pasado 5 de abril, la policía hizo una redada y capturó a 17 miembros de la clica que domina esa zona marginal. Posteriormente, capturaron a César Daniel Renderos Díaz, alias “Muerto o Cementerio”, supuesto líder de la agrupación.

La policía declaró a la comunidad como liberada de pandillas. Y para rematar, instaló un puesto policial. Pero pocas horas después, mareros de la comunidad Palermo, de Ciudad Delgado y hasta de Santa Ana, llegaron al lugar para reemplazar a los capturados.

Ni la ausencia de los pandilleros de la comunidad y la presencia de la policía hicieron que los habitantes honrados dejaran de pagar la renta.

Desde que los pandilleros oriundos de Las Palmas están tras las rejas, es la hermana de Renderos Díaz, apodada “La Cementeria” quien todos los sábados, de casa en casa, recoge los quince dólares de renta, según los investigadores.

El dinero recaudado es distribuido entre las familias de los presos para que vayan a visitarlos a los penales donde están recluidos.

Pero no sólo eso. Parte de ese dinero, agregan las fuentes, se va a un fondo común de donde tomarán para pagar a los abogados particulares de “El Cementerio” y el resto de pandilleros de Las Palmas.

Por la defensa legal un abogado puede cobrar miles de dólares, sobre todo, si en el fondo están acusaciones graves.

Pero no son sólo los residentes en ese asentamiento los que mantienen a las familias de los pandilleros encarcelados y a la defensa legal, sino también quien entra a la comunidad.

Allí están otras mujeres que tras la fachada de vender cualquier cosa, cobran la renta a todo vendedor o visitante del asentamiento.

Fuentes de El Diario de Hoy aseguran que hace dos años sólo pagaban cinco dólares, el año pasado lo subieron a diez, pero la semana pasada, les advirtieron que debían pagar quince. Así se los hicieron saber la “Cementeria” y la “Leiser”, otra de las pandilleras locales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW