Segunda
entrega
Investigaciones
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Meca El Parque Libertad, de San Salvador, era
el sector donde Carlos Rivas Barahona, el Chino Tres Colas, extorsionaba
a transportistas. Foto EDH |
Nadie sabe cuánto dinero desembolsan los salvadoreños para
pagar las extorsiones. Las autoridades no tienen cálculos de las
pérdidas por ese delito, que según el director policial,
es el más preocupante por el momento. Si aseguran tener la certeza
de adónde va ese dinero.
Las autoridades aseguran que los pandilleros utilizan ese dinero para
montar negocios como cervecerías, kioscos de activación
de celulares y compra de buses o microbuses.
Pero además de eso, “la renta” sirve para financiar
el tren de vida que llevan los pandilleros encarcelados y para mantener
a las mujeres e hijos de los mismos.
Una fuente de la fiscalía asegura que a algunos pandilleros, como
Carlos Ernesto Mojica Lechuga (El Viejo Lin) líder nacional de
la pandilla Dieciocho, le llevan semanalmente mil dólares.
La aseveración de la fuente fiscal es secundada también
por mujeres ligadas a esos mafiosos, a quienes El Diario de Hoy entrevistó.
Estas afirman que los mil dólares son mensuales y no semanales.
La subvención que reciben los pandilleros encarcelados va de acuerdo
al poder que tengan dentro de la organización.
Abogados y honorarios
El encarcelamiento de los pandilleros no es siempre la tabla de salvación
para quienes pagan la “renta”, debido a que si uno de ellos
cae preso, las mujeres o hijos se encargan de recaudar el dinero.
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| Implicado César Renderos,
acusado de realizar las “extorsiones exprés”, en
la colonia San Benido y en la comunidad Las Palmas. Foto
EDH |
Eso es lo que sucede actualmente en la Comunidad Las Palmas. Los investigadores
aseguran que desde que Daniel Renderos, El Cementerio, cayó preso,
es la hermana de éste y las mujeres de otros pandilleros, las que
pasan la “balanza”.
De la mafia de las extorsiones no sólo viven los pandilleros y
sus familias. También muchos abogados se sirven con la cuchara
grande al defenderlos.
Por ejemplo, la Dieciocho se alista para pagar varias decenas de miles
de dólares para la defensa privada de un líder de ese grupo
encarcelado por extorsión a transportistas.
A la pandilla no le interesa si ese dinero es todo para el abogado o si
soborna a alguien. Lo que vale es la efectividad, que lo saquen de la
cárcel, según los investigadores.
Algo similar ocurre con los pandilleros de la Comunidad Las Palmas, al
sur poniente de la capital, cuyos habitantes, al “aportar”
diez o 15 dólares, pagarán la defensa privada de casi una
veintena de mareros capturados este año.
Es en este punto donde autoridades y víctimas convergen en que
es necesario que se legalicen las escuchas telefónicas. De tal
forma, dicen, podrían hacer más que capturar a quienes sólo
recogen el dinero; podrían llegar hasta la corrupción de
algunos abogados y jueces.
El río revuelto
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| Organización Según la PNC, las
maras están tan organizadas que desde las cárceles controlan
las extorsiones vía teléfono. Foto
EDH |
Las autoridades identifican dos tipos más de extorsiones. Estas
son ejecutadas por mareros que actúan de forma aislada y se lucran
al exigir dinero a pequeños negocios como tiendas, panaderías
y de vez en cuando, de forma equivocada, exigen dinero a los transportistas,
aunque eso les implique recibir cuando menos una golpiza, a guisa de reprimenda,
por parte de las clicas que tienen el control de la extorsión.
Porque en eso si son bien ordenados. Las autoridades aseguran que a una
misma ruta no la extorsionan dos clicas de una misma mara.
De esta manera, la ruta 140, en San Martín le paga a la Salvatrucha,
y 0 en el centro de San Salvador, a la Dieciocho.
Un ejemplo de los casos de pandilleros que actúan aisladamente,
es el de Héctor Silva, 23 años y miembro de la mara Salvatrucha,
quien el 2 de enero de este año fue capturado por un grupo de vecinos
de una colonia de Ilopango.
Según el proceso judicial, Silva exigía dinero y cervezas
a varias tienderas de Ilopango, en nombre de la mara. Por varios días,
el imputado se lucró hasta que una mujer se envalentonó
y puso de acuerdo a sus vecinos.
Luego de una vapuleada, lo entregaron a la policía. En julio lo
condenaron a nueve años de cárcel. La mara a la que pertenecía
lo abandonó por que actuaba por su propia cuenta. Incluso, ni tomaron
represalias contra los captores.
El último tipo de extorsionistas lo conforma la gente que, amparada
a la sombra de las maras, extorsionan selectivamente a personas, exigiéndoles
dinero a través de llamadas telefónicas o manuscritos anónimos.
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Este tipo de casos abundan, según la policía, en San Miguel,
departamento en el que varios comerciantes han tenido que cerrar sus empresas
y comercios porque el yugo de la extorsión se vuelve insostenible.
Pero para las víctimas de esos ardides, no es fácil discernir
cuándo es una estructura la que le está exigiendo dinero
o cuándo alguien se está aprovechando del temor que esos
grupos infunden, por lo que en la mayoría de casos acceden al pago
para que no sean sus parientes los que se enteren de cuán reales
eran las amenazas.
En conjunto, estos tres tipos de extorsionistas han hecho que ese delito
haya aumentado en un 300% en este año. Era un delito que hace diez
años no figuraba entre los diez delitos principales registrados
ni en la Fiscalía General de la República ni en la Policía.
Las víctimas tienen tres opciones: pagar, cerrar el negocio
o mudarse, o esperar a ver cuán ciertas son las amenazas
La violencia entre maras ha mutado. La mayoría de casos
de descuartizamiento de pandilleros se debe a la defensa del territorio
donde delinquen
En Las Palmas deben pagar $15 desde esta semana
Desde hace tres meses, en la comunidad Las Palmas, aledaña a
la Colonia San Benito, quienes recogen la renta son las mujeres de los
pandilleros de la Dieciocho que están presos.
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Redada. El 5 de abril, la policía capturó
a 17 pandilleros de la comunidad Las Palmas. Unos están presos,
otros escaparon del penal de Cojutepeque.
Foto
EDH |
El pasado 5 de abril, la policía hizo una redada y capturó
a 17 miembros de la clica que domina esa zona marginal. Posteriormente,
capturaron a César Daniel Renderos Díaz, alias “Muerto
o Cementerio”, supuesto líder de la agrupación.
La policía declaró a la comunidad como liberada de pandillas.
Y para rematar, instaló un puesto policial. Pero pocas horas después,
mareros de la comunidad Palermo, de Ciudad Delgado y hasta de Santa Ana,
llegaron al lugar para reemplazar a los capturados.
Ni la ausencia de los pandilleros de la comunidad y la presencia de la
policía hicieron que los habitantes honrados dejaran de pagar la
renta.
Desde que los pandilleros oriundos de Las Palmas están tras las
rejas, es la hermana de Renderos Díaz, apodada “La Cementeria”
quien todos los sábados, de casa en casa, recoge los quince dólares
de renta, según los investigadores.
El dinero recaudado es distribuido entre las familias de los presos para
que vayan a visitarlos a los penales donde están recluidos.
Pero no sólo eso. Parte de ese dinero, agregan las fuentes, se
va a un fondo común de donde tomarán para pagar a los abogados
particulares de “El Cementerio” y el resto de pandilleros
de Las Palmas.
Por la defensa legal un abogado puede cobrar miles de dólares,
sobre todo, si en el fondo están acusaciones graves.
Pero no son sólo los residentes en ese asentamiento los que mantienen
a las familias de los pandilleros encarcelados y a la defensa legal, sino
también quien entra a la comunidad.
Allí están otras mujeres que tras la fachada de vender cualquier
cosa, cobran la renta a todo vendedor o visitante del asentamiento.
Fuentes de El Diario de Hoy aseguran que hace dos años sólo
pagaban cinco dólares, el año pasado lo subieron a diez,
pero la semana pasada, les advirtieron que debían pagar quince.
Así se los hicieron saber la “Cementeria” y la “Leiser”,
otra de las pandilleras locales.

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