| Francisco
Sorto Rivas*
El Diario de Hoy
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Dado
que algunas reformas administrativas del Estado, se han traducido en la
gestión de políticas públicas a través de
terceros, esta labor se ha vuelto más compleja, ya que supone lograr
ciertos objetivos mediante la introducción de incentivos y desincentivos
económicos, para incidir en el comportamiento de mercado de los
agentes que prestan determinados servicios, haciendo coincidir sus intereses
particulares con los objetivos de las políticas que están
gestionando inconcientemente.
En esta dinámica, las instituciones públicas encargadas
del control y la fiscalización de las operaciones realizadas por
dichas concesionarias, han venido utilizando para su labor, de manera
convencional, la promulgación de normas operativas y la verificación,
por diversos medios, de su cumplimiento, partiendo del supuesto que al
ceñirse a estos procedimientos, se estarían reduciendo los
riesgos operativos y financieros, que podrían afectar negativamente
los intereses de los usuarios de la política.
Para lograr dicho objetivo de control, las instituciones públicas
de fiscalización han adquirido las tecnologías duras y flexibles
necesarias para verificar oportunamente el cumplimiento de las referidas
normas, aunque esto no constituya una garantía suficiente para
evitar errores en la prestación de los servicios regulados.
Es por ello que en estos momentos se revisan los procedimientos de control
para elevar la eficacia y la eficiencia en la gestión de los recursos
públicos relacionados con la consecución de los objetivos
de algunas políticas, trasladando mayor responsabilidad en la gestión
de éstas, al operador privado del servicio; en eso consiste verdaderamente
la fiscalización con base en la administración de riesgos,
en que el gobierno corporativo de las empresas concesionarias de servicios
públicos o proveedores de servicios controlados por el Estado,
asuman mayor responsabilidad sobre los procesos que administran y tomen
las providencias necesarias para mitigar los riesgos, que podrían
derivar en perjuicios contra los usuarios del servicio o clientes.
En caso de no hacer lo anterior, tendría que incrementárseles
más requerimientos de capital para enfrente eventuales demandas
para la reparación de daños ocasionados por la calidad del
servicio prestado; de ahí surge la idea de manejar nuevos requerimientos
de capital, no sólo para atender las obligaciones convencionales
con terceros --cuentas de pasivo en el balance--, sino que además,
para cubrir obligaciones contingentes por el resarcimiento de perjuicios
(requerimiento patrimonial operativo).
Debido a la existencia de procedimientos vulnerables a fallas, aunque
acordes a la normativa emitida por los reguladores, resulta imperativo
que las estructuras que gobiernan las empresas, tomen mayor conciencia
de la calidad de sus procesos y las consecuencias que podrían tener
las fallas generadas al administrarlos; esto les obligaría a considerar
en su función de costos, las bondades de mejorar sus procesos y
mitigar las vulnerabilidades detectadas en el ambiente operativo.
Es por ello que se deben robustecer los procesos con que se administran
los servicios regulados por el Estado, a la luz de las consecuencias legales
y financieras que tendrían los errores operativos; esto les permitiría
identificar las fuentes de fallas potenciales y medir la probabilidad
e impacto que tendrían sobre sus ganancias. Con esto se reducen
los espacios para eludir responsabilidades, porque no puede alegarse que
al haber cumplido la normativa del regulador, debe ser el Estado y no
el privado, quien tiene que responder por eventuales fallas del sistema.
Con todo lo anterior se logra hacer más eficiente la gestión
de las políticas públicas, ya que al sumarse recursos públicos
a los esfuerzos focalizados del sector privado para solucionar problemas
colectivos, se obtiene un impacto acumulativo superior, tanto en términos
de resultados como en materia de los efectos perseguidos sobre el problema,
la gestión pública se hace más efectiva.
*Economista y colaborador de El Diario de
Hoy.

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