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La Nota del Día
Presentan al Legislativo la reforma a las AFP

En Cuba al que ahorre una cantidad de dinero, si tal cosa fuera posible con los salarios de veinte y veinte y cinco dólares que reciben al mes, está robando “al pueblo”. Por eso es que en Cuba no hay ni bancos ni cuentas de ahorro ni tarjetas de crédito

Publicada 4 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

La protección de los ahorros de los cotizantes a las AFP se logrará en mejor medida al aprobarse la reforma del sistema de pensiones presentada a la Asamblea por el Ejecutivo, propuesta en la que se venía trabajando desde hace un buen tiempo. La reforma consolida el sistema y mejora los rendimientos de los ahorros. Fue providencial crear el nuevo sistema de las AFP en 1998, ya que el anterior, el del reparto, estaba en bancarrota porque el número de cotizantes disminuía mientras aumentaba el de pensionados.

En todo el mundo sucede lo mismo: los sistemas previsionales de países como Francia, Alemania y Estados Unidos requieren de más y más aportes estatales para cumplir su compromiso, lo que de manera inexorable los llevará a adoptar un sistema como el chileno y el salvadoreño, además de subir la edad de retiro. En Alemania e Italia se plantean setenta años como la edad de jubilación; muchos afirman que la gente tendrá que trabajar toda su vida, a menos que haya formado un patrimonio propio que le permita jubilarse.

Muchos especulan sobre las potenciales amenazas que hay sobre los ahorros que los trabajadores del sector formal han ido acumulando con el tiempo, lo que básicamente tiene una sola respuesta: si el orden económico de mercado se abandona, como plantea la extrema izquierda, los ahorrantes serán despojados casi de inmediato de sus ahorros. Por esa causa los comunistas abogan por un sistema “mixto” aunque de hecho muy mixto, Estado y ahorrantes individuales, es lo que en la actualidad opera con las AFP.

La razón es simple. Carlos Marx instituyó como un principio rector del marxismo, que “a cada quien de acuerdo a sus necesidades y de cada quien de acuerdo a sus posibilidades”. El ahorro es precisamente lo que la persona separa de su ingreso porque en ese momento no lo necesita para vivir y prefiere guardarlo para el futuro cuando se le presenten nuevos deseos o necesidades. Pero si lo deja de lado es que “no lo necesita” y por tanto lo roba al Estado. Y si lo roba, cae en delito. En Cuba al que ahorre una cantidad de dinero, si tal cosa fuera posible con los salarios de veinte y veinte y cinco dólares que reciben al mes, está robando “al pueblo”. Por eso es que en Cuba no hay ni bancos ni cuentas de ahorro ni tarjetas de crédito.

Sobran quienes quieren el pisto

Estimado lector, si trabajas en un banco o en alguna medida te relacionas con bancos, seguros e instituciones financieras, o se obtienen créditos para sostener el negocio donde trabajas, te quedarás en la calle en el momento en que comiencen los comunistas a apretar las tuercas e imponer “el socialismo”.

Para llegar a la figura del fideicomiso, que es el corazón de la reforma, se presentaron opciones muy diversas, incluyendo una en la que los fondos recaudados se pasaban directamente al gasto general en Hacienda. Fue para conjurar tan grande barbaridad, el despojo al ahorrante, que escribimos en días pasados sobre el tema de las pensiones. Entonces dijimos lo de “mientras mayor sea el fondo acumulado por los ahorrantes, mayor será el salivamiento de los políticos por caerle encima a esa riqueza”. Prevaleció la cordura y se estructuró un mejor sistema que protege más el ahorro.

 

 

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