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Aliados de Evo se toman congreso
Bolivia. El Movimiento al Socialismo, en el
gobierno, aprobó una norma que le permite controlar la Asamblea
Constituyente.
Publicada 2 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy
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| Herido. Román Loayza cayó a una
fosa de la Asamblea. Foto EDH |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El Movimiento al Socialismo (MAS), en el gobierno, aprobó ayer
una norma que le permite controlar la Asamblea Constituyente, en una sesión
en que hubo grescas y el jefe de la bancada oficialista quedó herido
grave a raíz de un accidente.
Con su mayoría, el MAS logró aprobar un reglamento de debates
para el funcionamiento de la Asamblea en el que se confiere a la Constituyente
el carácter de “originaria’’, esto es que podría
tener poderes extraordinarios, incluso sobre el Legislativo pero a partir
de la aprobación de la nueva constitución, que debe ser
sometida a un referéndum en diciembre de 2007. El MAS pretende
aprobar la norma “en detalle’’ el lunes.
Los opositores abandonaron la sesión denunciando que el MAS transgredió
la actual constitución y la ley de convocatoria a la Asamblea al
modificar el sistema de votación.
Durante la reunión, Román Loayza, jefe indígena del
MAS, cayó a una fosa del teatro donde funciona la Asamblea y sufrió
una contusión cerebral que ha puesto en riesgo su vida.
Delegados del MAS acusaron a la oposición del hecho, pero periodistas
presentes dijeron que fue un accidente.
El vicepresidente Álvaro García dijo que los artículos
de la nueva constitución podrán ser aprobados por la sola
mayoría absoluta, con la que cuenta el MAS, y no por los dos tercios
de votos que reclama la oposición, y que el oficialismo no alcanza.
El jefe del partido opositor Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, dijo
que la “Asamblea está herida de muerte’’ por
las supuestas imposiciones de García. Pero el presidente Morales
ha avalado los cambios radicales en el procedimiento, en una actitud que
el opositor calificó como “dictatorial’’.
Durante la sesión hubo varios conatos de peleas entre delegados
del oficialismo y de la oposición donde abundaron los insultos,
empujones y hasta latigazos –por parte de campesinos oficialistas–
ante los intentos de la oposición de impedir que se aprobara el
reglamento. <AP>

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