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Preocupados. Familiares de internos en la prisión
de Jucuapa no pudieron ingresar ayer. Fue una medida de prevención.
Foto EDH
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Francisco Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los 27 miembros de la mara 18 que se encuentra recluidos en el centro
penal de Jucuapa, iniciaron ayer una protesta luego que se efectuara una
requisa en el centro.
Se negaron a salir de sus celdas y recibir alimentos, como una forma de
mostrar su descontento por un registro y decomisos que se realizaron en
la madrugada de ayer por parte de las autoridades el penal.
Félix Antonio Ruiz, director interino del reclusorio, informó
que realizaron una revisión de rutina en la que sólo se
encontraron dos punzones y restos de licor artesanal en posesión
de los internos.
Medidas
“Después de eso, cuando les abrimos las celdas dijeron que
no iban a salir y que no comerían”, declaró.
Durante el transcurso del día, los pandilleros mantuvieron su postura,
pero Ruiz hizo énfasis en que no hubo hechos violentos y que espera
que se mantengan así “porque este es un penal muy tranquilo”.
Los quejosos permanecieron tranquilos en sus celdas, aunque expresaban
su disgusto por la acción de la noche anterior.
En el reclusorio hay un total de 227 internos, de ellos 27 pertenecen
a la mara 18, ocho a la MS y el resto son reos comunes.
En las afueras de la penitenciería dos agentes policiales eran
el único refuerzo para los custodios, no obstante no había
preocupación por enfrentamientos al interior del reclusorio.
“Sólo estamos esperando, porque no creo que esto pase a más”,
dijo uno de los agentes.
Al menos seis personas esperaban en la entrada al recinto en espera que
se les permitiera ingresar a la visita familiar, sin embargo, no fue admitido
el acceso pues Ruiz manifestó que se están tomando todas
las medidas de seguridad.
“Aquí no hay problemas, los de la MS y de la 18 juegan juntos
en las canchas, pero hay que tomar las medidas necesarias”, dijo
el director del centro penal.
La PNC registró calma en los alrededores del centro durante todo
el día. Sin embargo, entre los parientes de internos había
preocupación y la mayoría confiaba en que la situación
se normalice para prevenir brotes de violencia. Varios pidieron que los
pandilleros no sean mezclados con reos comunes.
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