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Huyeron a Colombia
Hablan doctores cubanos que desertaron

Desde que el programa venezolano fue lanzado, los cubanos en la isla se han quejado por un significativo descenso en el número de doctores y los ya escasos suministros médicos

Publicada 2 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Steven Dudley*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Cartagena, Colombia. Car-los Rodríguez y su novia, Johan Mary Jiménez, tenían poca esperanza de salir de Cuba. Ambos eran médicos, el padre de ella era un reconocido disidente, y Rodríguez era un crítico abierto del sistema.

No obstante, en mayo de 2004, un gobierno cubano aparentemente desesperado por satisfacer las necesidades de doctores en Venezuela, los inscribió en la Misión Barrio Adentro, campaña del Presidente Hugo Chávez para proporcionar servicios de salud a la gente más pobre de su país.

Huyeron a Colombia siete meses después y obtuvieron asilo político. Ahora están luchando duramente, haciendo trabajos diversos cerca de esta ciudad del Caribe.

Desde que tomó el poder en 1999, Chávez ha aumentado el comercio con Cuba y ha buscado beneficiarse de la experiencia de Cuba en salud, educación y defensa. Barrio Adentro era uno de los muchos programas que Chávez estableció con la ayuda de médicos cubanos, estimados en 20.000, que están trabajando en Venezuela.

Muchos de estos cubanos terminan desertando. Los números exactos son imposibles de conseguir, pero Julio Cesar Alfonso de Solidaridad sin Fronteras, de Miami, un grupo que ayuda a los médicos cubanos que han desertado en el extranjero, estima que más de 500 han abandonado los programas en muchos países.

Los doctores cubanos que trabajan en el exterior no tienen una vida fácil. Los funcionarios cubanos los supervisan de cerca, dijeron Rodríguez y Jiménez, al Miami Herald. No podían hablar con los medios, y había ‘’códigos rojos’’ regularmente, alarmas por razones sin especificar, durante las cuales no podrían salir del hogar.

Rodríguez, de 30 años, y Jiménez, de 28, estaban trabajando en la ciudad de Lagunillas, cerca de la frontera noroeste de Venezuela con Colom-bia. Como mucho personal médico cubano, fueron a Venezuela con la esperanza de ahorrar un poco dinero o por lo menos volver a casa con algunos bienes de consumo, que difícilmente encontraban en la isla.
‘’Los cubanos buscan una manera de cambiar sus vidas”, dijo Rodríguez. “Ir a otro país a trabajar era una manera de hacer eso’’.

Sin embargo, resultó que Vene-zuela ofrecía pocos beneficios.
La pareja dijo que cada uno recibió el equivalente de cerca de $200 por mes como sueldo. El gobierno venezolano les brindó viviendas separadas y la compañía petrolera del Estado, PDVSA, subvencionó sus alimentos.

Pero el dinero seguía siendo escaso debido al alto costo de la vida en Venezuela. Otros doctores incluso no recibieron el subsidio alimenticio de PDVSA.
Barrio Adentro también era decepcionante, dijeron.

Rodríguez y Jiménez dijeron que su supervisor cubano les dejó claro que también tenían que hacer campaña para Chávez de cara al referéndum de 2004, que Chávez ganó sin ningún problema.

‘’Yo no podía hacerlo’’, agregó Rodríguez. “Le dije que con gusto haría el trabajo como doctor pero no haría campaña’’.
La pareja dijo que no todos los residentes del barrio simpatizaban con los cubanos. Los vecinos anti-Chávez los llamaban “embajadores de Fidel”, y rechazaron ir a sus clínicas.

El personal médico cubano también brindó a los venezolanos medicinas cubanas. Rodríguez, quien era parte del equipo que distribuyó las medicina en las vecindades, dijo que “cajas y cajas y cajas’’ llegaban semanalmente de Cuba en aviones militares.
Era imposible establecer si Cuba donaba las medicinas o si el gobierno venezolano pagaba por ellas.

Desde que el programa venezolano fue lanzado, los cubanos en la isla se han quejado por un significativo descenso en el número de doctores y los ya escasos suministros médicos.
“Estaba preocupado por toda la medicina que salía de Cuba”, dijo Jiménez. “¿Qué pasa con los cubanos?”

En el pasado, Chávez se ha referido al programa médico como un intercambio de los recursos humanos de Cuba por los recursos naturales de Venezuela --sobre todo petróleo--, y como parte de su campaña para consolidar relaciones con naciones latinoamericanas y distanciarlas de los Estados Unidos.

Cuba, por ejemplo, recibe más de 90,000 barriles al día de crudo de Venezuela en términos de condiciones de pago favorables. La mayoría de las naciones que reciben al personal médico cubano también hacen pagos en efectivo por cada doctor al gobierno cubano, pero no está claro si Venezuela está haciendo tales pagos o está descontando las cantidades contra sus entregas de petróleo.

Ni Venezuela ni Cuba han proporcionado alguna contabilidad pública de los costos por sus arreglos del programa médico cubano, pero un reciente reporte de la administración Bush estimaba que los subsidios venezolanos de energía a Cuba alcanzan mil millones de dólares.

Para Rodríguez y Jiménez, la mejor parte de su viaje a Vene-zuela fue que les ofreció una puerta de escape.

Se encontraron con un amigo colombiano de otro doctor, quién hizo arreglos para que cruzaran la frontera colombiana en carro por unos $50. Salieron en la madrugada del 11 de diciembre. Para el mediodía ya estaban en Cartagena.

*Tomado del Miami Herald.

 

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