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| Asistentes. La actividad académica reunió
a pedagogos, docentes y técnicos de educación. |
Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los sistemas de evaluación docente que funcionan en países
de América Latina tienen un buen trecho por recorrer para que los
datos que arrojan se traduzcan en medidas concretas que hagan mejorar
el proceso de enseñanza en las aulas.
Denise Vaillant, coordinadora del grupo de trabajo sobre la profesionalización
docente del Programa de Reforma Educativa para América Latina (PREAL),
explicó ayer que un estudio realizado entre 2004 y 2005 mostró
que, a pesar de que los países viven situaciones económicas,
culturales e históricas distintas en el tema docente, las fallas
que afrontan son similares.
“Una de las cosas que más preocupa es que todavía
no tienen sistemas de evaluación docente que retroalimenten la
tarea de enseñar”, afirma Vaillant sobre la investigación
que abarcó a Argentina, Uruguay, Colombia, Honduras, Chile, Nicaragua,
El Salvador y República Dominicana.
La experta uruguaya, que participó en el taller “Evaluación
Docente en América Latina”, impulsado por la PREAL, Centro
Alfa, FEPADE y el Ministerio de Educación se refiere al hecho de
que “muchas veces se evalúa al docente, pero luego la información
no llega al centro educativo ni al educador”.
Vaillant sostiene que ese es un paso importante porque le permite al educador
compararse no sólo contra un promedio nacional sino también
consigo mismo.
El estudio también analiza el ingreso a la carrera docente y la
oferta laboral, entre otros temas.
El viceministro de Educación, José Luis Guzmán, dijo
que el país tiene un avance al disponer de mecanismos y un sistema
de evaluación; no obstante reconoció que hacen falta más
esfuerzos. El mensaje que este estudio da es que hay un grupo de escuelas
y docentes con buenos resultados y otros a los que les falta.
Para Óscar Picardo, vicerrector del Instituto Superior de Economía
y Administración de Empresas (ISEADE) de FEPADE, al sistema de
evaluación local “le faltan dientes” porque este proceso
debe tener repercusiones positivas y negativas.
“El que sale bien evaluado le tienen que estimular y el que sale
mal, ayudarle a corregir y tomar acciones concretas”, agrega en
referencia al sistema cubano que separa a los maestros que fallan dos
evaluaciones consecutivas.

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