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La Nota del Día
Antes chatarra rumana, ahora chatarra china

Si el dinero que se pagó por los camiones recolectores fuera de la personal cuenta de los munícipes rojos, no tendríamos nada que objetar.

Publicada 1 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

En chatarra se convirtió, en cosa de meses, la flotilla de autobuses de Rumania importada por el gobierno durante la guerra, por la que se pagó buen café salvadoreño. Los mediocres y en algunos casos corruptos funcionarios de aquel entonces no entendían que en el mundo hay muchos fabricantes de camiones y buses, pero relativamente pocos los capaces de darles buen mantenimiento y asegurar al comprador la inversión que hacen.

En esa misma piedra (importar vehículos de nuevos mercados) están tropezando las alcaldías comunistas de El Salvador, que en su fervor revolucionario olvidan o ignoran cómo es que funciona el comercio de vehículos y por qué un atractivo precio de compra es sólo una parte del asunto. Igual como al adquirir un vehículo muy pintadito y muy “shineadito” que el vecino trajo de Texas: no hay garantías y nadie responde cuando se descubre que debajo de la reluciente pintura hay un chasis remendado a la demonia después del tremendo choque. Lo probable es que la garnacha se desintegre en una nueva colisión y despache al otro mundo al comprador.

Los camiones, hemos averiguado en EL DIARIO DE HOY, se adquirieron sin realizar ninguna licitación pública, a dedo. Los que tanta saliva gastan denunciando imaginarias corrupciones, no vacilan en comprar sin que otros oferten; además adquieren vehículos en retribución por las camisetas y otros implementos que reciben de China comunista.

Si el dinero que se pagó por los camiones recolectores fuera de la personal cuenta de los munícipes rojos, no tendríamos nada que objetar. El hecho, reconozcámoslo, es que no aparecen compradores privados de camiones chinos, sin duda porque nadie quiere meter dinero de su bolsillo en equipos desconocidos. Las transacciones se hacen por influencias, los enchufes como dicen los españoles. Y se hacen casi sólo por las municipalidades rojas.

Sin control gastan dinero ajeno

Cuando periodistas de este Diario fueron a visitar la representante de los camiones, encontraron una casa sin mayor movimiento y sin entrada a ningún taller. Indagando, esbozaron la dirección de “los talleres de la empresa”, pero al buscar el sitio no se encontró. Los periodistas no tuvieron acceso a la sala de venta de repuestos, deduciendo que esa sala únicamente existe en la imaginación revolucionaria de los concejales rojos.

Al preguntar sobre el respaldo, se dijo que “durante el año de garantía los repuestos necesarios” estaban disponibles, pero sin especificar cuáles eran y lo que sucedería si el sistema de volteo u otras partes vitales en tales equipos se estropeaban.

Pero ¡ah! los mecánicos de la Alcaldía de San Salvador estaban preparados para efectuar toda clase de reparaciones en esos vehículos, aunque uno se pregunta: ¿Cómo lograron capacitarse sin saber chino? Además la ciudad entera sabe que en las municipalidades rojas abundan expertos en darle fuego a vehículos, pero una cosa es rociarles gasolina y meterles mecha, y otra reparar bombas de inyección, aunque lo probable es que la tecnología sea de hace medio siglo, de carburadores.

Los “senza vergogna” que compran productos sin garantía y además sin licitación viven en un mundo feliz: usan dinero de la gente para comprar vehículos a la cherada y además se la pasan acusando a todos de corruptos. ¿Si esos son corruptos, cómo se les puede llamar a estos?

 

 

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