Tomás Romero
El Diario de Hoy
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Las nadadoras Pamela Benítez, Ana Hernández e Ileana Murillo, los tenismesistas Mario Martínez y Josué Donado y la patinadora Diana Platero tendrán un gran peso sobre sus hombros: en ellos caerán las miradas cuando se ponga en marcha la 11a. edición de los Juegos del Codicader.
Es que desde que se iniciaron las competencias estudiantiles, El Salvador ha mejorado su marcha hasta convertirse en los últimos siete años en el campeón indiscutible.
A lo largo de la historia del Codicader, que inició en 1996, El Salvador ha acumulado un total de 467 medallas de oro, de las cuales, 71 las consiguió en la edición anterior, de anfitrión.
Ahora las perspectivas son diferentes. El presidente del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), Jorge Hernández Isussi, ha optado por mantenerse al margen de los pronósticos, y ha dejado a las federaciones la tarea de comprometerse o no con apostarle a cierto número de medallas.
Sin embargo, atletas como Platero, Donado, Martínez y las tritonas Murillo, Hernández y Benítez, por su alto desempeño en eventos de alta competición, llevan el compromiso de lucir solventes y tomar la batuta para dirigir el recital de preseas, sobre todo, de medallas doradas.
El Salvador competirá con una delegación de 323 personas, de las cuales 242 son atletas de 14 disciplinas deportivas, 33 entrenadores, 13 chaperonas, 12 delegados y 23 árbitros.
Este año se dio el caso -curioso si se quiere-, que luego de ser campeón de un cuadrangular e incluso tener fogueos en tierras chapinas, el Centro Escolar Católico Educando a Un Salvadoreño (Fesa), renunció a su privilegio de representar al país en béisbol.

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