El Diario de Hoy
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| Viejas. Las unidades de transporte colectivo con más de 25 años son más inseguras y, en general, se encuentran en mal estado. Foto
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Después del 30 de marzo, fecha en que la Asamblea Legislativa negó la octava prórroga a los buses con más de 25 años de fabricación, algunos propietarios no se quedaron de brazos cruzados y se las ingeniaron para mantener los vehículos en circulación.
De acuerdo a Julio Santos, director de Transporte Terrestre del Viceministerio de Transporte (VMT), varias unidades lograron renovar la tarjeta de circulación en Sertracen y prolongar su estancia en las calles.
“Algunos intentaron refrendar la tarjeta en Sertracen y cuando les dijeron que ya se les había vencido el tiempo por tener más de 25 años pidieron cambio de placas, AB (de autobuses), a placas P (particulares)”, indicó Santos.
Según el funcionario, unas 68 unidades llegaron con la misma intención después de abril aunque no tenía cifras exactas de cuántos pudieron realizar el cambio el placas. Santos asegura que aunque algunos lograron su cometido, detuvieron el fenómeno a tiempo.
“Cuando nos enteramos, el viceministro de Transporte (Mauricio Chavarría) envió una nota a Sertracen para que no aprobaran el trámite”, apuntó Santos.
El cambio de placas es un trámite ocasional porque generalmente ningún empresario que se dedique al transporte colectivo quiere sacar la unidad. Por esa razón, al VMT le resultó fue fácil detectar esos procesos.
En Transporte tienen la certeza que aquellos que sustituyeron las placas lo hicieron con la intención de utilizar los buses viejos para el transporte de miembros de iglesias y otros colectivos sociales.
Sin datos
La institución tampoco cuenta con un registro de cuántos buses han dejado de circular porque se venció la vida útil del vehículo y los documentos.
De acuerdo con registros oficiales de diciembre de 2005, 1,788 buses y 130 microbuses tenían más de 25 años de haber salido de fábrica. La mayoría de estos vehículos se concentraba en San Salvador.
Miguel Vega Palacios, jefe de la división de Transporte Público de la PNC, se respalda bajo el hecho de que la salida de los buses chatarra no consiste en una cacería, sino en el retiro gradual de la unidades de acuerdo al vencimiento de las tarjetas de circulación y los permisos de línea emitidos por el VMT.
“Porque un bus esté viejo no se puede multar a nadie, ni se puede sacar un carro de circulación. En ninguna parte del Ley (de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial) nos da esa facultad”, expresó Vega Palacios cuando se le preguntó si procederán legalmente contra los buses obsoletos.
La sanción se establece cuando viajan con los documentos vencidos, toda vez que por la edad del bus no los pueden refrendar.
La multa es de $57.14. Además, según Palacios, harán inspecciones en el número de chasis y VIN o Número Identificador del Vehículo para comprobar que no están alterados.

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