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Cargos. Juan Ramón Cruz, Douglas Orellana
y José Guandique son vinculados con los delitos. Foto
EDH
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Insy Mendoza
El Diario
de Hoy
elpais@elsalvador.com
La denuncia ciudadana funciona. Tres sujetos acusados de extorsionar
a empresarios del transporte público fueron capturados en La Unión
luego de que los afectados denunciaran los hechos ante la Policía
Nacional Civil.
Voceros del cuerpo de seguridad aseguran que en la semana han capturado
a 10 implicados en el delito.
El sub inspector Jesús Antonio Maradiaga explicó que a los
tres detenidos los consideran miembros de la banda conocida y dirigida
por un sujeto a quien apodan “Rubén cara de mico”,
a quien varios empresarios han señalado como un peligroso delincuentes.
Es prófugo de la justicia y las autoridades policiales continúan
tras su pista.
Numerosos empresarios de buses se han quejado por las extorsiones diarias
a las que unen quejas por exigencias de los pandilleros de que les entreguen
más dinero, tarjetas para teléfonos celulares e incluso
que den trabajo a sus miembros.
Hay señalamientos claros y uno de los más peligrosos sujetos
se encuentra en prisión. Sin embargo, los afectados expresan que
desde la cárcel éste aún dirige a otros mareros que
llegan a exigir dinero.
El miedo
Los quejosos hablaron del temor de que algunos policías estén
vinculados con las pandillas y denunciaron hechos concretos en los que
se han denunciado acciones al cuerpo de seguridad y los delincuentes lo
saben en pocos minutos.
El sub inspector Antonio Maradiaga expresó que tienen conocimiento
de las acciones pero que afortunadamente muchos de los afectados han depositado
su confianza en el cuerpo de seguridad y las denuncias formales se han
incrementado.
“Los extorsionistas operan especialmente en la zona sur del departamento”,
detalla el jefe policial al señalar que sectores como El Tamarindo,
Intipucá, Condadillo y el embarcadero, son las zonas más
afectadas por los antisociales.
Los empresarios del transporte agregan las estaciones de buses a las que
expresan que mareros llegan a diario a exigir dinero.
“Aún tenemos miedo de denunciar, pero si pusieran policías
permanentemente estaríamos más seguros”, dijo uno
de los quejosos.
Para la PNC, la falta de apoyo ciudadano es un problema serio. Muchos
son los que se quejan pero cuando es necesario contar con testigos o las
quejas formales, pocos quieren colaborar.
Esto ha cambiado paulatinamente, considera Antonio Maradiaga. Gracias
a ello, en la Fiscalía hay 12 denuncias por extorsión y
“varias están en etapa de instrucción”, expresa
el jefe de la dependencia Sigfredo Campos Reyes.
Uno de ellos es el marero conocido como “El Conan”, considerado
uno de los más peligroso de la zona. En estos casos, los testigos
están bajo régimen de protección.
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