Irma Cantizzano
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La reforma al esquema financiero del sistema de pensiones, que será
presentado hoy ante la Asamblea Legislativa para su discusión,
implicará alrededor de dos puntos porcentuales más de rentabilidad
para el fondo de pensiones, según explicaron representantes de
las Administradoras de Fondos de Pensión (AFP).
El último informe de rentabilidad dado a conocer por la Superintendencia
de Pensiones indicó que “la rentabilidad nominal promedio
de los Fondos de Pensiones, registrada en los últimos 36 meses,
calculada al mes de abril, fue de 6.67 por ciento”.
De lo invertido por las AFP, hasta esa fecha, un 27.99 por ciento estaba
colocado en Certificados de Traspaso (CT) y Certificados de Traspaso Complementario
(CTC) que, según la propuesta de la Secretaría Técnica
de la Presidencia, serían canjeados por Certificados de Inversión
Previsional (CIP); eso implicará que se ajustará la tasa
de interés actual por la Libor más 0.75 por ciento. Este
cambio, según el documento entregado por la Secretaría Técnica,
será ajustado gradualmente en cuatro años.
Esto implicará que la tercera parte de lo que maneja el fondo de
pensiones tendría –de aprobarse la reforma– hasta tres
puntos porcentuales más de tasa de interés.
René Novellino, director ejecutivo de la Asociación de Administradoras
de Fondos de Pensiones (Asafondos), explicó que un punto “más
de rentabilidad implica para el contribuyente 25 por ciento más
de pensión”.
Para Rafael Barraza, rector de la ESEN, el incremento de la rentabilidad
es uno de los puntos más relevantes de los cambios propuestos.
“La variable clave del sistema de pensiones privado que tenemos
ahora es dar una buena rentabilidad. Por eso es importante que este mecanismo
asigne primero una tasa de mercado (Libor) para que no estemos subsidiando
al Gobierno y para que nos toque una buena pensión para cuando
nos estemos jubilando”, aseguró.
Recalcó que lo interesante de la propuesta es que ésta “no
sólo toca el tema de financiar el déficit, sino que también
trata de cómo elevar el tema de rentabilidad para los afiliados
y promete una posible diversificación de los fondos”.
Según los cambios propuestos por el Gobierno, el próximo
año las AFPadquirirían hasta un 52 por ciento de papeles
“obligatorios”. De éstos, más del 10 por ciento
serán del Fondo Social para la Vivienda (FSV), un 30 por ciento
de CT y CTS(que serán canjeados por CIP) y aproximadamente un
12 por ciento de los nuevos CIP(según detalla el Gobierno que
emitirá), detalló Novellino.
Diversificación esperará
La propuesta permitirá también que las AFP puedan invertir
en el exterior hasta un 10 por ciento del fondo, pero para aún
no se ha identificado qué opciones exploran para los afiliados.
La reforma además establece la disposición de que las AFP
ofrezcan a sus afiliados más de un tipo de fondos para invertir.
“Un fondo de pensiones con una composición que podría
tener renta variable y otro más conservador para que los afiliados
elijan”, dijo Novellino. Este tipo de fondos ya existen en Chile,
Perú y México y depende del perfil del cotizante.
Aunque ese mecanismo no será inmediato, Novellino comenta que será
necesario construir un portafolio con características diferentes
(una oferta variada) y esperar que se crea un nuevo reglamento.
Seguirá la presión sobre el déficit
Previo a la reforma planteada por el Gobierno para el financiamiento
de las pensiones el tema ocupó muchos apartados de organismos internacionales
y calificadoras de riesgo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI)hizo una advertencia específica
sobre el nivel de endeudamiento del país; mientras que la calificadora
de riesgo Moody’s, a pesar de mantener a principios de este mes
la calificación soberana del país, advirtió sobre
la limitación que tenía el área fiscal. “Una
base tributaria relativamente estrecha y el creciente costo del sistema
de pensiones continúan limitando la flexibilidad fiscal...”,
reza el documento elaborado por la calificadora, fechado el 9 de agosto.
Los economistas consultados por El Diario de Hoy aseguran que la presión
no cambiará, y que a pesar de que la deuda previsional sería
manejada por un fideicomiso, siempre se reflejaría en los balances
efectuados por los organismos internacionales y las calificadoras de riesgo.
Mauricio Choussy, director ejecutivo de Fitch Ratings Centroamérica,
precisó que con estas medidas ni se disminuye ni se cierra el déficit
fiscal, sino que se financia de una forma distinta.
“Nosotros como calificadora tenemos que observar si financiar el
déficit internamente es mejor que financiarlo externamente, como
hasta ahora lo han estado haciendo, porque el financiamiento de los mercado
internacionales era en términos favorables a 30 años”,
dijo.
Barraza, por su parte, explicó que al separar el déficit
previsional del Ejecutivo “se da una ventaja por el lado de la transparencia”.
Sin embargo, el economista reconoce que “la deuda no cambia”,
la gran diferencia con la propuesta es que se da “un ahorro de flujo
de caja y lo que permitirá es ganar espacio para reformar profundamente
el tema de austeridad fiscal”.
Se mantiene déficit
Los economistas aseguran que la deuda se mantiene a pesar del mecanismo
de financiamiento previsional propuesto
- No cambia situación de solvencia
del país
Para el director general de la
Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN) lo interesante
de la propuesta es que no sólo toca el tema de financiar
el déficit sino que también trata de cómo
se eleva el tema de rentabilidad para lo afiliados y promete una
posible diversificación de los fondos.
“Lo que se hace acá es que en lugar de financiar
la deuda a través de presupuesto , que no es el mejor mecanismo,
se utiliza el autofinanciamiento a través del sistema de
pensiones nuevos”. Este sistema facilita el financiamiento.
Según Barraza, hay una ventaja por el lado de la transparencia,
separando el déficit previsional y el del Ejecutivo
“El mecanismo actual es como querer financiar la casa con
la tarjeta de crédito”. Esta es una solución
“adhoc”, ya que financia a la medida el déficit
previsional, aclaró.
A pesar de ello, reconoce que la deuda no cambia. Lo que cambia,
asegura, es la manera de financiarla.
Rafael Barraza
Rector de la ESEN. |
- Para las calificadoras el déficit
será igual
A pesar que la Secretaría
Técnica confía en una disminución del déficit
con la reforma propuesta y un mejoramiento de la calificación
del país, Mauricio Choussy, director de la clasificadora
de riesgo Fitch Centroamérica manifestó que “el
déficit fiscal para las calificadoras de riesgo va a continuar
siendo exactamente el mismo”.
Ese mismo parámetro será utilizado por los organismos
internacionales.
“El hecho de meter el pago de la deuda previsional en un
fideicomiso no debería de hacer diferenciación.
Constantemente nos encontramos con empresas y gobiernos que sacan
deuda de su balance para mostrar una posición de riesgo
más favorable, y el trabajo de las calificadoras es detectar
la deuda real”, explicó. “Las normas de contabilidad
financiera internacional han puesto mucho énfasis en buscar
que se refleje realmente la deuda que tienen independientemente
de la ingeniería financiera que realicen”, acotó.
Mauricio Choussy
Analista de Fitch Ratings |
- Lo propuesto es un maquillaje contable
Para el economista, Carlos Acevedo, la propuesta es un
“maquillaje contable”, que no resuelve el déficit
fiscal del país. Sino que todo se mantendría tal
cual.
Acevedo asegura que el Estado tendrá que seguir pagando
la amortización y los intereses devengados por los títulos.
“Es una deuda contingente que ya no aparecerá en
los estados financieros del Ministerio de Hacienda”, explicó.
La mayoría de países que mantienen la calificación
de El Salvador tienen un porcentaje de deuda mucho menor . “El
Salvador es un caso extraño, tiene un nivel de calificación
de su deuda y grado de inversión que no corresponde a su
endeudamiento”.
Pero para Acevedo, este comportamiento no es sostenible en el
tiempo. El país no podría seguir manteniendo las
calificaciones actuales con el ritmo de deuda que maneja.
Del déficit un 66 por ciento son pensiones, y eso no es
sostenible en el tiempo.
Carlos Acevedo
Economista del PNUD. |
¿Cómo nacen las AFP?
El viejo sistema de las pensiones conocido como de reparto empezó
a extinguirse en 1998 con Ley SAP
Milady Cruz
Antes de las AFP existía un sistema de reparto, administrado por
el ISSS e Inpep, basado en los aportes que realizaban los trabajadores
para llegar a crear un fondo común. Con dicho fondo se pagaban
las pensiones de los antiguos jubilados. Pero como quiera que el número
de cotizantes tendía a caer y el total de pensionados crecía
cada año, haciendo insostenible para el Gobierno el pago en el
antiguo régimen, se optó por una reforma previsional que
llevó a constituir lo que ahora es el Sistema de Ahorro para Pensiones
(SAP).
Fue así como en 1998 surgieron cinco AFP: Previsión, Crecer,
Máxima, Confía y Porvenir.
Las AFP son sociedades anónimas que administran un Fondo de Pensiones
y recaudan cotizaciones de los afiliados, las depositan en una cuenta
individual del afiliado e invierten los fondos para lograr una buena pensión.
En septiembre de 2000, debido a cuestiones de mercado e impulsadas por
la globalización las AFP Máxima, Previsión y Porvenir
se fusionaron en una sola empresa: AFP Crecer. Posteriormente Profuturo
entró en quiebra quedando sólo Confía y Crecer.
“La reforma en El Salvador tuvo como propósito modernizar
el manejo del sistema de pensiones bajo la responsabilidad del sector
privado y liberó al Estado de una carga fiscal que amenazaba con
colapsar la economía del país en el corto plazo”,
afirman los expertos.
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Análisis
Golpe de timón |
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Por los vientos que soplan parece
ser que el gobierno habría encontrado la salida, con un golpe
financiero de timón, al agudo problema de la deuda previsional.
De ser aprobada la reforma propuesta se matarían no dos, sino
tres pájaros de un solo tiro al garantizarse el actual sistema
de cuenta individual, teniéndose cómo cumplir con los
compromisos heredados del viejo sistema de reparto; aliviándose
la presión sobre las finanzas del estado y evitándose
el anual entrampamiento por el Presupuesto General de la Nación.
La maniobra financiera, que no disipa la deuda, podría ser
también una hábil maniobra política de largo
plazo. Podría serlo porque la actual administración
no sólo evitaría el engorroso problema anual de las
negociaciones sobre el presupuesto y sus consecuencias en la actividad
económica en general, sino porque diluiría la pesada
carga de la deuda previsional, o de pensiones, a por lo menos cuatro
administraciones más.
Comprometer a cuatro futuras administraciones, independientemente
del partido que gane cada una de ellas (elecciones presidenciales),
convierte lo propuesto en una Política de Estado. Hasta acá
la parte feliz de la historia. Toda maniobra financiera, como lo saben
los buenos inversionistas, lleva en sus entrañas un riesgo.
Y esos inversionistas dicen que a mayor riesgo, mayor puede resultar
la ganancia.
¿Cuál es el riesgo? El que la reforma esté atada
a un buen desempeño económico del país, en todos
los sentidos. Es decir, estamos hablando de disciplina fiscal, combate
a la evasión, elusión fiscal y un ritmo sostenido de
crecimiento económico. De lo contrario, la medicina que hoy
se aplica puede convertirse en un agudo problema a mediano y a largo
plazo. Siendo así, vale entonces vale la pena preguntarse ¿podrá
el país mantener un buen desempeño económico
en los próximos 25 años?
Es la misma pregunta que se hace un inversionista cuando adquiere
un crédito de largo plazo con la esperanza, y los eficientes
planes que tenga, de que el negocio va a funcionar y que no sólo
se honrará la deuda sino que se obtendrá rédito
a su inversión. La variable en el caso que nos ocupa está
en que en vez de hablar de un inversionista, hablamos de el país.
La reforma propuesta, por lo tanto, nos compromete a todos. Para dar
el ejemplo, el gobierno bien podría ser más austero
en el gasto público y limpiarse de grasa burocrática.
Compromete también a la empresa privada para buscar más
altas cotas de eficiencia a fin de mantener y aumentar el número
de empleos, cumpliendo de manera transparente las obligaciones fiscales.
A los partidos políticos les toca asumir una actitud menos
sectaria a la hora de discutir los grandes temas nacionales, ya que
no cabe duda que este tema lo es. La reforma demanda a su vez una
actitud integral responsable de parte de la ciudadanía.
Se dice fácil, pero en realidad no lo es tanto ya que nuestros
partidos políticos están muy poco acostumbrados a compartir
una agenda común de nación; a una significativa parte
de la población, en los diferentes niveles sociales, le cuesta
el exacto cumplimiento, a tiempo, de sus responsabilidades fiscales.
Habrá que derrotar, además, acuciantes problemas como
la delincuencia y la tendencia al despilfarro en el gasto público,
cuyos efectos pueden ser muy negativos hacia el futuro. Que duda cabe
de la importancia del desafío.
Por ahora, lo que debemos reconocer es que la reforma propuesta es
razonable en términos financieros y económicos; audaz
en términos políticos. |

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