 |
| En audiencia. Según la jueza, la evidencia
presentada acusa a los imputados en los hechos. Foto
EDH |
Edmee Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Con el propósito de salvaguardar la vida e integridad física
de transportistas víctimas de once extorsionistas, el Juzgado 1o.
de Paz decretó ayer la reserva o confidencialidad parcial del proceso.
La Fiscalía General pidió desde el inicio del juicio que
se mantenga en hermetismo desde los nombres de los motoristas, cobradores
y propietarios de las unidades del transporte colectivo hasta las rutas
y zonas donde operan.
Durante el operativo policial en que capturaron a los once imputados,
el fiscal Rodolfo Delgado dijo que las víctimas eran propietarios
de negocios pequeños y empleados del transporte público.
Tras cuatro horas de presentar la prueba inicial y de que ambas partes
rindieran sus alegatos, la jueza decidió que los implicados siguieran
siendo procesados y que fueran trasladados a un penal mientras dura la
investigación.
En su argumento, la jueza dijo que existen evidencias suficientes sobre
el “cometimiento del delito y que los imputados han actuado con
conocimiento”.
También, se habría individualizado los microbuses en los
cuales se habrían recolectado la extorsión, así como
se ha certificado las entrevistas de los agentes captores.
“Todos los datos son coherentes en tiempo, modo y lugar”,
agregó. Las detenciones se efectuaron en Cuscatancingo, Ilopango,
Soyapango, Apopa y Mejicanos.
Fueron trasladados a un penal, tras la lectura del fallo, los imputados
Abraham Lovato Guardado, de 24 años; JuanManuel Rivas, de 19;
Carlos Francisco Orellana, de 31; Diego Sánchez Elías, de
23; Samuel Ernesto Amaya, de 21; Miguel Ángel Morales, de 20; Joel
Daniel García Cruz, de 23; Erwin Geovanny Orellana, de 21; Dany
William Vanegas, de 19; Jefferson Manuel Guardado, de 24 y Wilmer Ernesto
Romero, de 26.
Operación
Según se certificó durante la audiencia inicial, las víctimas
interpusieron la denuncia desde abril de 2006, pero no fue hasta el 10
de mayo cuando se inició la investigación.
Aunque no se precisó cuánto les entregaron a los sujetos
inicialmente, se supo que les pagaban $10 cada semana.
Un defensor de los imputados dijo que a estos no se les acusaba por los
mismos casos y que no había testigo alguno que los incriminara.
Esta afirmación fue desestimada por la propia jueza durante los
argumentos de justificación de su fallo, diciendo que la Fiscalía
presentó las declaraciones de las víctimas, pero no precisó
cuantas. “No he visto ninguna irregularidad en las pruebas presentadas.
Este delito (la extorsión) es de alarma social en este momento”,
puntualizó la juzgadora.

|