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| Sectores. La interacción fue con diversos
grupos sociales, políticos e intelectuales del país.
Foto EDH |
Caterina Monti
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Que la polarización es una opción de los partidos políticos
y no de la sociedad, y que ésta está erosionando los avances
democráticos tras los Acuerdos de Paz, es una de las conclusiones
de la quinta mesa redonda que la Fundación Salvadoreña para
Desarrollo Económico y Social (Fusades) organizó ayer como
parte de su promoción de estudios sobre temas políticos.
En el debate participaron empresarios, académicos y algunos políticos.
Las discusiones giraron alrededor de dos ejes: capital social y cultura
política.
“El capital social se refiere a los niveles de confianza en las
relaciones interpersonales en una sociedad”, explicó Fidel
Chávez Mena, de la comisión de estudios legales de Fusades.
Agregó que cuando hay polarización, la confianza tiende
a deteriorarse, creando lo a su juicio es un “un proceso perverso.
“El Salvador vive ese proceso y nuestra obligación es que
no continúe”, alertó Chávez Mena.
Uno de los actores fundamentales para que esa confianza renazca, se analizó,
es el Estado. Y la herramienta es generarla desde las instituciones con
programas que fomenten una cultura política democrática
y pacífica.
Otra conclusión fue que el sistema político debe ser revisado
y luego reformado, porque en su estado actual no responde a las demandas
de muchos ciudadanos.
Otra columna de la estructura democrática se atribuyó al
sector privado. A los empresarios se les exhortó a apoyar una reforma
del sistema, no sólo a través de la “responsabilidad
social”, sino con el “pago concienzudo de impuestos”.
Sin embargo, no todo fue crítica. La fundación reconoció
los avances en la legislación, en referencia a las reformas a los
Códigos Penal y Procesal Penal, pero señala que falta mucho
por recorrer en el combate a la impunidad.
“Se está asentando la cultura de muerte y violencia sobre
la tan ansiada cultura de paz”, señala Fusades, ante lo que
recomienda una reflexión nacional y una agenda mínima entre
todas las fuerzas políticas.

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