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| De su puño y letra. El comunicado difundido
por la víctima del secuestro. Foto
AP |
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| El secuestrador era
“parte de mi vida” |
| Grave daño. La joven sufre el
síndrome de Estocolmo, que es desarrollado por
quienes han estado prisioneros durante mucho tiempo, crean
un afecto por sus captores. |
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