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Orientando
Se fueron todos los bosques. ¿Y ahora qué?

Todos ganaríamos si en el país se deja de hablar del problema y se pone en acción un programa lucrativo e intenso de reforestación masiva, por medio de la agricultura moderna con cultivos permanentes

Publicada 29 de agosto de 2006, El Diario de Hoy

Keith L. Andrews*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Los hechos: Todos saben que en el continente, El Salvador sólo es superado por Haití en tasa de deforestación. Los bosques naturales cubren menos del 3% del territorio nacional y los cafetales otro 9%. Hay pocas plantaciones forestales y frutícolas; el resto del país está deforestado.

Las consecuencias: Por ser tan deforestado, El Salvador tiene un grado de erosión de suelo severo; la FAO en 2005 estimó que el 93.7% de los suelos están considerablemente degradados. La biodiversidad del país está seriamente mermada. También la deforestación reduce la disponibilidad de agua, aumenta la frecuencia y severidad de inundaciones río abajo y reduce la vida útil de las plantas hidroeléctricas.

Los suelos nacionales -- especialmente las zonas con pendientes fuertes y sujetas a lluvias torrenciales estacionales-- están en el proceso de desertificación; en pocos años tendrán una productividad bajísima y en varios casos sería imposible recuperarla. Mucha de la pobreza de las zonas rurales está asociada con la degradación de suelos debido a décadas sin cubierta vegetal; dicha pobreza rural inevitablemente se traslada a las ciudades.

¿Y las acciones a tomar? No es viable recrear mucha cobertura boscosa natural en un país con tan alta densidad poblacional y tanta pobreza. Existen otras opciones no muy promisorias. Muchos han hecho esfuerzos quijotescos de contrarrestar los problemas en laderas por medio de programas de conservación de suelos con barreras vivas y muertas; no dan los resultados esperados, especialmente si están asociados con suelos marginales y cultivos de bajo valor como los granos básicos.

De todos modos sería costosísimo cubrir todo el país con curvas a nivel, barreras y otras obras de conservación. Innumerables programas que regalaban arbolitos maderables para reforestar, sin dar asistencia técnica, han generado unos cuantos sobrevivientes aislados, generalmente mal formados, sin mayor valor.

Sin embargo, en general se nos pasa el tiempo discutiendo el problema, señalando
culpables y recalcando la necesidad de hacer algo sin especificar qué.

La solución: La solución está en usar una agricultura moderna basada en cultivos permanentes para reforestar el país. Tan sencillo como suena. Es la única opción viable, ejecutable, rentable y comprobada. Hay que incentivar programas masivos de reforestación de zonas vulnerables con árboles frutales y maderables o arbustos para la producción de biocombustibles.

Es decir, crear una agricultura moderna de cultivos permanentes, los cuales son tan rentables que vale mucho más tener suelos cubiertos; donde los mismos productores hacen todo para garantizar la cobertura arbórea.
Cabe notar que una ganadería responsable sin el sobrepastoreo podría ser parte de la solución en ciertas zonas.

El punto principal es que se tiene que usar la agricultura para revertir y mitigar las consecuencias de la deforestación. Es una solución ya comprobada. Grandes áreas del noreste de Estados Unidos fueron deforestadas hace 120 años; hoy están cubiertas por bosques secundarios. Es similar en ciertas zonas de Europa. Pero el proceso de reforestación no ocurrió pasando de cultivos anuales directamente a bosques naturales. Más bien pasó por una etapa intermedia de plantaciones frutícolas y forestales.

El Salvador está en una etapa de desarrollo que podría hacer lo mismo. Un programa de plantaciones maderables que con la venta a futuro producirá un ingreso anual para el dueño muy superior al que recibe con granos básicos y con menos variabilidad. Y según el Programa MAG-FRUTALES cada kilómetro cuadrado de árboles frutícolas bien manejados producirá anualmente un millón de dólares después del 7º año.

Algunos dicen que el país no tiene los recursos financieros para reforestar. Se equivocan. Da-dos los retornos posibles, si la empresa privada tiene un marco legal y los incentivos adecuados, ella misma lo haría en el país entero. Programas no muy caros de pago por servicios ambientales y programas permanentes de asistencia técnica de alta calidad, garantizarían que los mismos dueños de tierra u otros quienes podrían alquilar, reforestarían en forma rentable.

Todos ganaríamos si en el país se deja de hablar del problema y se pone en acción un programa lucrativo e intenso de reforestación masiva, por medio de la agricultura moderna con cultivos permanentes.

*Representante del IICA en El Salvador.

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