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Delitos y penas

Modificaciones. En 2002, entró en vigencia una normativa que introdujo nuevos términos: “venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en pornografía”. A pesar de esta y otras disposiciones, el combate a estos delitos sigue siendo muy difícil para las autoridades.


Publicada 27 de agosto de 2006 , El Diario de Hoy

Rescate de víctimas en San Miguel

Estas son las cifras de los operativos realizados por la PNC y la Fiscalía desde 2001 hasta la fecha, en centros de prostitución

Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El concepto de “prostitución infantil” ha cambiado. Las reformas de 2004 a las normativas que definen estos delitos en El Salvador introdujeron un término más amplio y exacto: “explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes”.

“Las antiguas leyes castigaban a la menor”, explica la agente Ana Celia Hernández, del departamento de intervención de la División de Servicios Juveniles y Familia de la Policía Nacional Civil (PNC).

La primera normativa, que se remonta a la ley de policía de 1879, penaba a las “mujeres públicas por el simple hecho de serlo”, señalando que serían castigadas “como vagos”.

La “mujer pública” era la que hacía “tráfico mercenario de sí misma. Entregándose vilmente al vicio de la sensualidad”.

Este concepto, en el fondo, se mantuvo vigente por más de un siglo. Una normativa que entró en vigor el 18 de enero de 2002 introdujo nuevos términos: “venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en pornografía”.

Con este nuevo protocolo la prostitución infantil se entendía como “la utilización de un niño en actividades sexuales a cambio de remuneración o de cualquier otra retribución”.

Pero Hernández explica que incluso este cambio mantenía una idea estrecha del fenómeno, y era problemático porque cabían distintas interpretaciones.

“Se identificaba únicamente la condición de prostitución en el niño. La única actividad policial de combate, conocida ejecución de operativos de manera inmediata y solamente se arrestaba cuando los niños estaban en el ejercicio de la prostitución, es decir en relaciones sexuales coitales remuneradas”, explica.

Un cambio de visión

“Las normativas de El Salvador, como la de Costa Rica, indica un nivel más profundo de compromiso en Centroamérica para combatir la explotación sexual comercial de niñas y niños”, asevera Ítalo Cardona, coordinador nacional del Programa Contra el Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Las penas son ahora más fuertes: de 3 a 8 años de prisión por la “remuneración por actos sexuales o eróticos” (artículo 169-A del código penal) y por la “inducción, promoción y favorecimiento de actos sexuales o eróticos” (artículo 169-C).

La ley de “determinación a la prostitución” (artículo 170) refleja un nuevo paradigma en su lenguaje: “El que determinare, coactivamente o abusando de una situación de necesidad a una persona para que ejerciere la prostitución o se mantuviere en ella, será sancionado con prisión de seis a diez años. La pena de prisión será de ocho a doce años cuando la víctima fuere menor de dieciocho años de edad”.

Para los agentes de la policía y para la fiscalía, las dos instituciones que investigan y combaten los delitos, ahora existen directrices más claras.

Un pago de servicios ya no es simplemente dinero, podría ser una “ventaja de cualquier naturaleza”. Y ahora no se habla exclusivamente de prostitución sino de “actos sexuales o eróticos”.

“Esto significa que se habla de un adulto que recibe masajes eróticos, sexo oral, masturbación o relaciones sexuales coitales. Dentro de esta definición de utilización del niño o la niña se incluyen su participación en barras show y en el acompañamiento de turistas”, aclara Hernández.

Las leyes también penalizan a las personas que “con conocimiento de causa” autoricen el uso o arriendan inmuebles para realizar cualquier actividad sexual o erótica con menores de edad.

¿Cuál ha sido el efecto de estos cambios a las leyes en San Miguel? En la actualidad la PNC realiza visitas a prostíbulos y barras shows y otros “centros de tolerancia” cada dos meses.

Un dato significativo es que se han realizado acciones de rescate desde 2001, cuando se llevaron a cabo nueve operativos en 12 locales, rescatando a ocho menores.

En 2002 se realizaron 19 operativos en 87 locales, rescatando 23 menores. Diez operativos en 60 locales durante 2003 llevaron a 23 rescates.

A partir de entonces la actividad disminuyó, supuestamente debido a los cambios en la ley. Desde 2004 hasta la fecha se han realizado 12 operativos en 50 locales, rescatando a 15 menores de edad.

El Diario de Hoy descubrió durante sus investigaciones una actitud mucho más relajada, casi indiferente, en el combate de estos delitos en las calles, a pesar de que este mundo ya no es invisible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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