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Atacan campamento cercano al Batallón Cuscatlán

Tres atentados. Antes de la agresión al campamento donde se aloja el Cuscatlán se produjeron dos más en bases militares vecinas. Soldados salvadoreños a salvo.


Publicada 27 de agosto de 2006 , El Diario de Hoy

Foto EDH
Wilfredo Salamanca/En Al Kut, Iraq
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El ataque con morteros al Campamento Delta, donde se aloja el Batallón Cuscatlán en la ciudad iraquí de Al Kut, formaría parte de una cadena de atentados por parte de la insurgencia local.

Así lo interpreta el general salvadoreño Eduardo Mendoza, subcomandante de la División Multinacional Centro Sur, antes de confirmar dos ataques más a bases militares próximas.

El jefe castrense aseguró ayer que al menos diez cohetes impactaron en el perímetro del Campamento Delta, y que dos de éstos cayeron cerca de posiciones de seguridad controladas por los nacionales; pero que no había ninguna víctima que lamentar. El ataque se produjo a las 10:25 de la noche del sábado (12:25 del mediodía salvadoreño).

Mendoza asegura que cinco horas antes fue atacado el Campamento Echo, en la ciudad de Diwaniya, donde fue consumido el comedor y un almacén; pero tampoco se reportan víctimas.

Ahí se aloja una docena de oficiales nacionales que sirven de enlace entre el Batallón Cuscatlán y la División Multinacional. Agregó que dos horas antes (3 p.m. en Iraq y 5 a.m. en El Salvador) también fue impactado la base militar Scania, ubicaba entre Delta y Diwaniya. En ese lugar están destacados cinco salvadoreños, encargados de coordinar aspectos logísticos con la Coalición, quienes resultaron ilesos.

"Los tres ataques estarían relacionados para rechazar la reunión que se sostenía en Bagdad entre los jefes tribales con el Primer Ministro de Iraq para buscar la reconciliación", expresó el general Mendoza. El Diario de Hoy constató los boquetes que están a pocos metros de los puestos de vigilancia 13 y 14 del Campamento Delta, cuya extensión supera los 27 kilómetros cuadrados.

El sargento Dionisio González, quien prestaba seguridad la noche del sábado en la primera posición, asegura que el incidente "es común para nosotros como militares. El mensaje es váyanse, por eso intentan intimidarnos con esos morteros".

El penúltimo atentado sucedió hace dos semanas, cuando habrían sido lanzados al menos siete cohetes. Ayer, personal de Ucrania especializado en la desactivación de explosivos, rastreaba el campamento en busca de los cohetes que no habrían explotado.

Mendoza afirma que el ejército y la policía iraquí localizaron en un predio valdío de la ciudad de Al Kut, al noreste del campamento, plataformas artesanales desde donde se habrían lanzado los artefactos de corto alcance.

Aunque no descarta que algunos hayan sido programados y que otros fueron lanzados desde vehículos en movimiento para que los atacantes no fueran detectados. A pesar del incidente, el ánimo entre los cuscatlecos era de optimismo. Los del sexto contingente bromeaban diciendo que era para despedirlos, y entre quienes les relevan, comentaban que fue para recibirlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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