EFE
El Diario de Hoy
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El presidente George W. Bush respondió ayer a los críticos
que sostienen que la Casa Blanca actuó a ritmo de tortuga durante
la tragedia de Katrina, al reconocer que su gobierno no estaba preparado
para el huracán.
Casi un año después de que el huracán provocase una
grave crisis humanitaria y política, Bush reconoció que
el huracán agarró al gobierno desprevenido.
“Desafortunadamente, Katrina reveló que los gobiernos federal,
estatal y local no estaban preparados para responder a un desastre tan
extraordinario”, indicó en su mensaje radiofónico
semanal.
Añadió que las inundaciones pusieron al descubierto una
“profunda pobreza que ha dejado a gente al margen de las oportunidades”
que ofrece EE.UU., y se comprometió a seguir apoyando la reconstrucción
de las zonas afectadas.
Ese mensaje autocrítico se sitúa en línea con el
tono elegido por la oposición demócrata en vísperas
del aniversario de Katrina, el 29 de agosto.
“Un año después de la tormenta, la Costa del Golfo
continúa en el largo camino de la recuperación”, dijo
Bush, quien aseguró que se pueden ver “muchas señales
alentadoras de recuperación y renovación” en Misisipí
y Luisiana, así como “muchos recordatorios de que queda un
duro trabajo por delante”.
El mandatario norteamericano recordó que el Gobierno federal juega
“un papel vital” en la reconstrucción, pero insistió
en que es responsabilidad de los gobiernos estatales y locales el asumir
el liderazgo de ese proceso.
Bush tiene previsto pasar el lunes y el martes en el Golfo de México
para conmemorar el primer aniversario de Katrina.

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