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Circulación lenta. Entrar o salir de los
negocios ubicados en la zona es muy difícil, sobre todo
en las horas pico. Foto EDH
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Francisco Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El acceso a San Miguel, sobre la carretera Panamericana, se ha convertido
en los últimos años en una área de desarrollo.
Ha experimentado un “boom comercial” que la podría
catapultar hasta convertirla en un verdadero “pulmón económico”
para la cabecera departamental.
Talleres automotrices, panaderías, distribuidoras de autos, hoteles
y restaurantes han aflorado en los últimos meses en esta vía,
situada dos kilómetros antes de llegar a la ciudad.
Esto ha traído problemas urbanísticos que deben ser resueltos
por las autoridades ya que limitan el desarrollo de los negocios.
Un puente angosto y el hecho de que la calle sólo cuenta con dos
carriles, es la causa de fuertes congestionamientos viales durante las
horas pico, principalmente entre el sector conocido como El Triángulo
y el cantón El Sitio.
Debido a los problemas de tráfico, los conductores optan por usar
el área de descanso, a los costados de la arteria, como segundo
carril, aunque no esté habilitado y en algunos tramos se encuentre
deteriorado.
En ese sector se han instalado muchas de las empresas más grande
de la ciudad, lo que de acuerdo a empresarios locales, la convierte en
una zona comercial de continuo crecimiento.
Muchos comerciantes coinciden en que la calle no brinda las condiciones
para favorecer el progreso. En ocasiones el tráfico es tan pesado
que los clientes deciden buscar alternativas.
Miguel Najarro, gerente de una empresa de servicios para automóviles,
asegura que el lugar tienen un futuro prometedor, pero se deben resolver
algunos problemas generados por el tráfico pesado que circula en
la zona.
Explica que uno de los principales problemas que enfrentan las empresas,
producto de los atascos, es que durante las horas de mayor congestionamiento
hay una disminución de clientes, que supera el 40 por ciento, en
la mayoría de locales.
Esto se debe a que los clientes evalúan el combustible y el tiempo
que gastarán al ir a las empresas que se sitúan en la carretera.
Muchos optan por buscar alternativas en otros sectores, “aunque
sepan que nosotros tenemos un mejor servicio”, dice Najarro.
Piensa que las autoridades deberían buscar soluciones a esto, ya
que no es solo una zona comercial sino la zona industrial de la ciudad,
pues hay empresas muy grandes que urgen soluciones inmediatas.
Opciones
El gerente es del criterio de que las autoridades competentes deberían
habilitar rutas alternativas, como la calle que conecta al cantón
El Sitio con la carretera Ruta Militar, lo que ayudaría a disminuir
el tráfico por este sector. “Pero nadie usa esa calle porque
está en malas condiciones”, comentó.
Alfredo Paredes, propietario de una empresa dedicada a la venta de llantas
y baterías para carro, asegura que la afluencia de vehículos
que entran y salen de la ciudad es cada vez mayor, lo que hace de esa
área un sitio prometedor.
“Un 65 por ciento de las personas que viajaban por la Litoral prefieren
ésta carretera porque se llega más rápido a la capital”,
manifestó.
Dice que lo que más afecta la fluidez de vehículos son los
cuellos de botella que están en el tramo entre El Triángulo
y El Sitio.
Sostiene que hay que pensar en otras soluciones, porque ya las opciones
comerciales e industriales en el sector son numerosas, y representan un
pilar en el progreso local.
Algunos sacan ventajas de varias dificultades
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Irrespeto. Las unidades del transporte público
son parte importante del problema. Foto
EDH
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Los comerciantes informales aprovechan el caos que ha traído consigo
el progreso, con la diferencia que para ellos los congestionamientos son
una ventaja.
Mario López, del cantón El Progreso, llega todas las mañanas
a la zona de El Triángulo, para vender accesorios de vehículos.
Como él, son muchos los que se apuestan en esa vía para
ofertar su mercancía, a los cientos de conductores que pasan a
diario por el sector.
“Yo vendo accesorios para polarizar carros y creo que esta es una
de las mejores zonas de venta de San Miguel”, dice sin temor a equivocarse.
Para él, los congestionamientos son un factor que les ayuda a subir
sus ventas, porque aprovechan que los carros están estacionados
para acercarse a los clientes.
Leonel Álvarez, vendedor de gaseosas y agua de coco, coincide con
López en que el auge comercial de esa calle ha levantado las ventas
de todos los comerciantes de el sector.
El tráfico pesado le ha permitido mejorar sus condiciones de vida.
Autoridades no solucionan los problemas
Óscar Aparicio Cuadra, presidente en funciones de la Cámara
de Comercio filial San Miguel, dice que la gremial está preocupada.
El desarrollo de numerosas empresas y por consiguiente de sus empleados
es limitado por las condiciones de la calle. Eso piensa Óscar Aparicio
Cuadra, presidente en funciones de la Cámara de Comercio filial
San Miguel.
El detalla que entre las causas de la crisis están: las paradas
de buses interdepartamentales que dificultan la fluidez, y además
de que los puentes angostos crean un cuello de botella, porque en algunos
tramos la vía está a cuatro carriles, pero al llegar al
puente baja a dos.
A juicio del empresario, el flujo vehicular ya ha sobrepasado la capacidad
de la infraestructura.
Hay horas críticas, por la mañana, al mediodía y
al caer la tarde. Son periodos en los que empresarios de la zona se ven
afectados.
Los congestionamientos restan vistosidad y clientes a los comercios.
Piensa que es importante buscar alternativas de solución.
“La infraestructura es determinante para el desarrollo empresarial
e industrial, repercute mucho en el desarrollo de un lugar. Las mejoras
a la infraestructura beneficiarían a los empresarios de ese sector”,
expresa.
Agrega que hasta el momento la Cámara de Comercio no ha recibido
quejas de manera oficial de sus socios, pero conocen algunas versiones
sobre la pérdida de clientes.
“No es de manera oficial a pesar de que muchas de las empresas que
están en ese sector son afiliadas a la Cámara de Comercio”,
asevera.
Él espera que como gremial se efectúen las gestiones para
que las condiciones de la carretera sean mejoradas, se amplíen
los puentes y se ordenen las paradas de buses.
También manifiesta otro problema, y es que resulta difícil
definir la responsabilidad de los distintos organismos en la situación.
“Las autoridades no asumen su responsabilidad”, concluye.
Una vieja promesa edilicia
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Orden. Los estacionamientos de las empresas no afectan.
Foto EDH
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La ampliación de la arteria fue ofrecida como promesa de campaña
del concejo de Wilfredo Salgado en las elecciones de 2003. En aquella
oportunidad, Salgado competía como candidato por el partido ARENA
y aseguraba que esa era una de las obras más grandes que se realizarían
durante su gestión, para el período 2003-2006.
Salgado y sus concejales, entre ellos Jacobo Martínez, actual encargado
del departamento de ingeniería de la comuna, ofertaban la ampliación
de la vía, asegurando que el Ministerio de Obras Públicas,
MOP, haría las reparaciones como parte del apoyo gubernamental
que le darían a quien en aquel momento era su candidato, pero la
promesa no pasó de ser eso.
Tres años después, Martínez, dice que el ministro
de Obras Públicas, David Gutiérrez mintió al hacer
una promesa que no cumplió.
Lo que más preocupa a Martínez es la ampliación de
dos puentes que se encuentran en este tramo, pues indica que ése
es el gran problema, sí se piensa en la ampliación total
de la arteria.
Además explicó que durante una reunión sostenida
con Gutiérrez se les informó que los trabajos se realizarían
a finales de 2003, y que serían ejecutados por el Fondo de Conservación
Vial (Fovial).
Pero fuentes de esa dependencia sostienen que las mejoras en carreteras
es algo que no les compete a ellos, pues se encargan únicamente
de dar mantenimiento a los trabajos que realiza el MOP.
“Nuestra labor en esta calle es velar porque esté limpia,
en buenas condiciones y señalizada”, dijo una fuente del
Fovial sin identificarse.
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