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“Nada hace a una mujer más bella que
la convicción de ser bella. Y nada mejor que una joya para
darle todavía más importancia”
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Hollywood/ Estados Unidos
Corresponsal / Fabián W. Waintal
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El nombre de Sophia Loren genera demasiado respeto, admiración,
sorpresa. Y no hay palabras que puedan describir el significado de estar
sentado a su lado. Una verdadera leyenda en vida, parece una reina sin
título de nobleza. Sola se maquilla, pintándose los labios
y peinándose pide “un atimo” antes de comenzar la entrevista
exclusiva.
Saluda con un beso en la mano derecha y demuestra la humildad de los grandes,
cuando se molesta con su hijo Carlo Ponti Jr porque derrama una simple
gota de leche sobre el sillón que ni siquiera es de ella. “Guarda!”,
se queja con un dulce acento italiano, mientras ella misma limpia la gotita
con su propio pañuelo antes de disfrutar el café expreso
que le sirvieron.
El salón principal del Hotel Four Seasons en Beverly Hills la recibió
con distinguidos muebles italianos, adornados con vitrinas que exponen
el esplendor de su propia colección de joyas Damiani, donde un
solo collar luce más de 1,000 diamantes con un costo valuado en
400,000 dólares. Pero el lujo de entrevistarla es todavía
mayor. No tiene precio.
¿Sophia Loren se anima a describir a Sophia Loren?
Cuando hago algo, trato de hacerlo lo mejor posible. Soy una persona que
ama su tierra, amo la vida que tengo, amo mi familia. En verdad siempre
afronté la vida con humildad y la fama jamás me cambió.
¿Lo mejor de llamarse Sophia Loren?
Que la gente me ame y me aprecie cada día más.
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Universal. Su belleza la hizo convertirse en un
ícono sexual de su época.
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¿Le gusta que la recuerden como uno de los símbolos
sexuales más importantes de la historia del cine?
Una es como es. Yo nací con el cuerpo que tengo y siempre hice
las cosas sin pensarlo demasiado. Si después la gente me admira
por lo que hice, lo respeto. Por supuesto me hace feliz.
¿Y se da cuenta que todavía conserva la misma belleza
de siempre?
Si así te parece, no pienso hacerte cambiar de parecer. El ser
bella no está mal, pero además de ser bella, hay que saber
brillar.
¿Cuándo volverá al cine?
Todavía estoy esperando una buena oportunidad que valga la pena.
Pero me parece increíble que la nueva generación de chicos,
hoy, todavía sepan quien es Sophia Loren. Es algo maravilloso.
¿Volvería al mundo del cine con Hollywood o Europa?
Si los norteamericanos me dieran una historia que realmente me gusta,
no me importaría la nacionalidad. Pero me identifico mucho más
con un director europeo porque soy europea y allá escriben historias
para actrices como yo. He trabajado en España, Alemania y Austria,
además de Italia. No pretendo filmar historias americanas para
que me quieran en Hollywood. Me parece que necesito un rol que me muestre
tal cual soy, como buena europea.
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Sensual. Una imagen de los años 60. Joyas
y una figura espléndida.
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¿Hay algún factor en particular que toma en cuenta
al momento de aceptar una película?
Cuando leo un guión, enseguida sé si quiero hacerla o no.
Si tiene sentido y si me parece que al leerla puede llegar a ser el mejor
trabajo de mi vida.
¿Qué le recomendaría a las actrices extranjeras
que sueñan con llegar a Hollywood?
Es muy difícil habituarse a la mentalidad americana, es muy fría.
Para venir hay que estar muy tranquila y fijarse en todo, acercarse y
mantenerse bien al tanto de todo lo que sucede.
Parece increíble que el próximo 20 de Septiembre cumpla
72 años que para nada se notan. Con el nombre completo de Sofia
Villani Scicolone, se había criado en la pobreza de las afueras
de Nápoles, con la única compañía de su madre
Romilda Villani. Durante la adolescencia ya había empezado a trabajar
como modelo y aprovechó su figura para participar en algunos concursos
de belleza donde conoció al productor de cine que le cambió
la vida, Carlo Ponti.
Con el nombre artístico de Sophia Lázaro apareció
como extra en la película americana ‘Quo Vadis?’ y
siguió con otro personaje menor en la primer película de
Federico Fellini, ‘Luci del Varietá’. Más adelante
llegó a filmar ocho películas con Vittorio DeSica, además
de tantos clásicos con Marcello Mastroianni.
También fue recibida con los brazos abiertos en Hollywood cuando
se convirtió en un símbolo sexual internacional. Pero no
era sólo una cara bonita y la calidad como actriz fue reconocida
como la única actriz en la historia del cine que ganó un
Oscar hablando en un idioma extranjero con la película ‘Dos
mujeres’, de Vittorio de Sica.
¿Sigue la entrega del Oscar todos los años?
Siempre, con un gran entusiasmo. Es una jornada excitante, maravillosa,
hermosa. Me encanta la noche del Oscar. La última vez que yo había
ido a la entrega, fue en 1991, cuando me dieron un Oscar honorario, porque
cuando lo gané en 1962 yo no había ido. Greer Garson lo
había aceptado por mí. Yo siempre trabajé por el
placer de trabajar, nunca por los premios.
¿Vota a los ganadores del Oscar?
Veo las películas en DVD que me envían a Génova y
le pregunto a mi hijo que ve bastante cine.
¿Cómo describiría a Carlo Ponti? Hay una
generación que no lo conoce...
Ha sido un hombre que ha dejado muchísimo en la historia del cine
en una manera original, probando siempre algo nuevo.
La historia de amor con Carlo Ponti merece una película aparte.
Con 22 años de diferencia se habían casado en 1957, aunque
el matrimonio no pudo ser reconocido porque él no había
logrado el divorcio oficial de su primera esposa. En un país con
fuertes costumbres religiosas había sido todo un escándalo
cuando la ley italiana señaló a Ponti como bígamo,
anulando el casamiento con Sophia en 1962. Recién en 1966 lograron
el reconocimiento legal. El 9 de abril volvieron a casarse y tuvieron
dos hijos: Carlo Jr y Eduardo.
Su historia quedará enmarcada para siempre como una de las grandes
leyendas del mundo del espectáculo. Y parte de esa misma historia
es la nueva colección de joyas que hoy lleva su nombre.
¿Cómo nace su pasión por las joyas?
Desde antes de ser famosa, cuando nadie me conocía, siempre me
gustó todo lo que brilla. Nada hace a una mujer más bella
que la convicción de ser bella. Y nada mejor que una joya para
darle todavía más importancia.
¿Qué tipo de joyas le gusta en particular? ¿Anillos,
brazaletes, collares?
Me gustan las cadenas grandes como bufandas, tienen que enrollarse alrededor
del cuello y coronar el rostro desde abajo. Algunas veces son como tiaras
que se llevan debajo y no sobre la cabeza.
¿Alguna piedra preciosa preferida?
Los diamantes son mis favoritos pero también me encantan las esmeraldas
y los rubíes. Cuando se trata de piedras preciosas soy muy democrática,
me gustan todas. Como decía Simone de Beauvoir, una bella joya
es el toque final para transformar a una mujer en un ídolo. Me
gusta que las joyas hagan sentir más hermosa a una mujer. Es un
buen momento vanidoso para cualquier mujer. Cuando se regala una joya,
también resulta muy importante porque marca un evento. El momento
brilla y perdura.
¿Y cómo es que se le ocurrió crear una colección
de joyas con su nombre?
Nunca antes había hecho algo así y me pareció interesante.
¿Estuvo involucrada en todo el proceso o solo dio su nombre?
Primero hablamos con la gente de Damiani sobre el tipo de joyas que me
gustaban. Hacía bastante tiempo que queríamos hacer algo
juntos. Me pone contenta que una colección de joyas lleve mi nombre.
Fuimos trabajando de a poco hasta que logramos lo que quería.
Los valores varían, pero una de las piezas maestras cuesta 400,000
dólares y cuenta exactamente con 1.352 diamantes y 81 quilates.
Y resplandecen todavía más cuando una estrella como Sophia
Loren asocia las joyas con sus épocas de Hollywood. “Cuando
actuaba con Marcello Mastroianni, yo era la luna llena” recuerda
Sophia. “Él era el anillo de luz que me rodeaba”.
¿Qué más le queda por hacer a esta altura
de su vida?
De todo, recién estoy empezando en mi vida. Más cine, mejor
que el que hice. Siento como si recién estuviera empezando. Siempre
me acerco a la vida con un gran sentido de optimismo y me voy a dormir
pensando que a la mañana siguiente habrá algo nuevo para
mí.
Las Joyas de Sophia Loren
Año 2003. En la exhibición retrospectiva dedicada a Sophia
Loren en Kiev, Ucrania, durante el XXIII Festival Internacional de Cine
de Molodist, apareció con la colección Belle Époque
con diamantes y esmeraldas.
Año 2004. En la noche de clausura de la 61° muestra del cine
de Venecia Sophia Loren llega al teatro La Fenice con un collar de perlas
y diamantes de Damiani.
Año 2004. En la boda de su hijo Carlo Ponti jr. con la violinista
Andrea Meszaros, en la Basílica de San Esteban en Budapest; los
novios llevan las alianzas D.Side, en versión especial en platino
con dos diamantes discretamente colocados en los lados. La novia también
llevaba pendientes con perlas blancas y diamantes mientras que Sophia
Loren lucía un collar de perlas y diamantes.
Año 2004. En la noche de reapertura de teatro La Scala en Milán,
Sophia Loren ilumina el evento con un espectacular collar Vulcania, obra
maestra con 1370 diamantes y un total de 110 quilates.
Año 2005. En la ceremonia en que Sophia Loren recibe el título
de hija predilecta de Pozzuoli, su pueblo natal; presenta al rione Terra
luciendo el collar Ninfea en oro blanco con perlas tahitianas. Para asistir
a la cena de gala llevaba otro collar Chakra, otra obra maestra de Damiani,
en oro blanco con una cascada de diamantes talla brillante y pendientes
del mismo juego.
Año 2006. En la Apertura de los XX Juegos Olímpicos de
Invierno en Turín, Sophia presenta “en anteprima” algunas
de las joyas de la nueva colección Sophia Loren, cuyo lanzamiento
mundial se llevó a cabo en Los Ángeles durante la semana
de los premios Oscar. Fue el paso previo al lanzamiento mundial de su
propia colección de joyas.

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