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La Nota del Día
De la lucha en Iraq podemos aprender

Allá como acá, buenas estrategias y el respaldo ciudadano son esenciales para vencer el terrorismo, pues terrorismo es lo que estamos padeciendo.

Publicada 26 de agosto de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

La estrategia que los Estados Unidos en unión con el gobierno iraquí están implantando para frenar la desbordada violencia en Bagdad tiene muy importantes lecciones para El Salvador, bajo asedio de bandas criminales que cuentan con el apoyo de la extrema izquierda y de muchos jueces. Allá las diferencias entre los dos grandes grupos religiosos —chiitas y sunitas— ha venido siendo el detonante del terrorismo contra civiles, mientras acá es la crispación ideológica lo que está detrás de las atrocidades, las extorsiones y el vandalismo.

Esencialmente, en Iraq se aplican medidas que se entrelazan unas con otras, a saber:
Lo primero, efectuar operativos zona por zona, aprehendiendo a individuos y bandas involucradas en el terrorismo. Se identifican las casas de seguridad, los lugares donde fabrican bombas y los sitios que les apoyan. La información que se recibe de los vecinos se agrega a la inteligencia militar.

Un elemento clave es que se evalúa el comportamiento y la efectividad de cada contingente, para premiar o retirar; segundo, se atacan puntos de concentración de los delincuentes, como fue el operativo que envió al terrorista Al Sarqawi a los jardines celestiales de las odaliscas.

Procurar que los fundamentalistas llenen sus anhelos de heroismo es uno de los propósitos de la campaña que se ha emprendido; tercero, se están logrando entendimientos entre dirigentes sunitas y chiitas para acabar con la violencia sectaria, lo que para El Salvador vendría a ser la unidad de los líderes naturales de cada comunidad, para enfrentar la amenaza común; cuarto, se montan programas de recuperación económica y creación de empleo, sobre todo para jóvenes menores de veinticinco años, la carne de cañón de los terroristas.

La iniciativa vendría a equivaler a la reactivación en nuestro país del régimen de aprendizaje para acabar con la vagancia entre jóvenes. Por desgracia, los chantajes de la OIT persiguen el trabajo destinado a jóvenes y adolescentes.

Lo que aquí hay es terrorismo

Contrario a la imagen que prevalece en los países occidentales, resultado a su vez de las distorsionadas noticias que se propagan, más del 95% de los iraquíes quiere un país unificado donde los seguidores de ambas sectas religiosas vivan en paz. En El Salvador sucede lo mismo: la gente repudia la violencia y se siente amenazada por las bandas criminales que la victimizan.

El talón de aquiles, el punto flaco de la defensa de nuestro país frente a la delincuencia es el abigarrado y contaminado sistema de justicia, del que desconfía la población por el proceder de unos malos jueces y por disparatadas disposiciones legales, como el ramillete de barbaridades conocido como las “leyes para suizos”.

A esto se agrega la sistemática matanza de testigos, a lo que algunos jueces ayudan al obligarlos a revelar su identidad y sus rostros en los juicios abiertos. La ocurrencia diaria es que los jueces sueltan a criminales de la peor especie, como la banda de robacasas, porque nadie se presenta a denunciarlos y el señor juzgador no usa el buen criterio que le es autorizado por ley.

Bagdad y algunas zonas de Iraq son más peligrosas que El Salvador, pero como país es más seguro, de acuerdo con el número de muertos por violencia. Allá como acá, buenas estrategias y el respaldo ciudadano son esenciales para vencer el terrorismo, pues terrorismo es lo que estamos padeciendo.

 

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