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La
Nota del Día
Salen a luz atrocidades perpetradas por Colón
La crueldad sin límites de hombres contra hombres, plasmada en la frase “el hombre es el lobo del hombre”, fue la norma en todas las latitudes y tiempos hasta la época contemporánea
Publicada 24 de agosto de 2006, El Diario de Hoy
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Diario de Hoy
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Cristóbal Colón fue depuesto como gobernador de las Indias por la Corona Española a causa de las atrocidades que cometía contra la población local, informa el gran diario italiano Corriere della Sera.
Las revelaciones dan al traste con la imagen del descubridor de América de ser un personaje benévolo y sufrido, que fue injustamente encarcelado después de dar “a Castilla y Aragón un nuevo mundo”. El descubrimiento de la hasta ahora desconocida faceta en la vida del gran navegante fue hecho por la estudiosa Isabel Aguirre, del archivo histórico de Simanacas, en las cercanías de Valladolid.
Los documentos salen a luz quinientos años después de muerto Colón, revelando que éste torturaba de manera continua a sus esclavos (comenzando porque los tenía) y mató de hambre a varios de sus subalternos en la colonia caribeña en la que representaba a la autoridad española. Los documentos recogen diversas evidencias y justifican el que las autoridades hayan despachado a Colón en cadenas a España, lo que durante siglos fue visto como una incalificable ingratitud.
En Santo Domingo, se nos dice, Colón maltrataba sin límite a los nativos, lo que dio lugar al proceso de destitución y a la captura del Almirante por orden directa de los reyes. Los documentos recogen las declaraciones de 23 testigos que confirman las torturas ordenadas por el gobernador (Colón).
Del análisis de los manuscritos, calificados como los más importantes testimonios sobre Colón revelados en el último siglo, la historiadora de Sevilla Consuelo Varela ha escrito un libro que se titula “La caída de Cristóbal Colón”, en el que describe las durísimas condiciones en que se vivía en la colonia en ese tiempo, se narra que los esclavos, incluidos esclavos blancos españoles, eran vendidos en la plaza y castigados con severidad por pequeñas faltas. A un joven indígena que fue sorprendido sustrayendo unas libras de granos le cortaron la nariz y las orejas, fue encadenado y vendido como esclavo.
Tortura y moral nunca se mezclan
Más grave todavía fue lo sucedido a una mujer que conocía los antecedentes familiares de Colón, de muy baja clase proletaria. Cuando ésta lo mencionó en una discusión, Bartolomé Colón, hermano del navegante, mandó a cortarle la lengua después de hacerla torturar y exhibirla desnuda sobre un asno. Más tarde Colón agradeció a su hermano “la defensa que hizo de la familia”.
La crueldad sin límites de hombres contra hombres, plasmada en la frase “el hombre es el lobo del hombre”, fue la norma en todas las latitudes y tiempos hasta la época contemporánea. Las atrocidades de los asirios, de los mongoles de Ghengis Kahn, de los aztecas y los incas contra las otras etnias, mayas despedazando a mayas, se repitió en Europa: baste recordar la historia de Vlad El Empalador, que originó la leyenda de Drácula.
Por su parte Tamerlán queda como un microgenocida al lado de Stalin y Mao, mientras Pol Pot, conquistador comunista de Cambodia, se las arregló para exterminar a la mitad de sus connacionales. Bajo tal luz, Colón queda como un episodio cruel pero gris en los anales de la crueldad.
Es en nuestra época que la compasión y respeto a los derechos fundamentales del enemigo ha ido cobrando validez universal, pero eso es sólo posible cuando los estados se organizan bajo principios morales y un Orden de Derecho, lo que nunca sucede bajo una dictadura.

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