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Cuádruple crimen en
Soyapango
Vendedores.
Fueron hallados dentro de un vehículo robado. Tres de ellos eran
de una misma familia. Dos se dedicaban a comerciar discos compactos en
la calle.
Publicada 18 de agosto de 2006 , El Diario
de Hoy
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| Hallazgo. Los cuerpos estaban en la parte trasera
del vehículo dentro de bolsas plásticas y amarrados
por el cuello . Foto EDH |
Geraldine Varela
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Dentro de bolsas negras y con amarras en el cuello fueron encontrados
los cuerpos de cuatro hombres, con edades entre 14 y 22 años.
El hallazgo se produjo a las 9:45 de la noche frente al pasaje tres de
la colonia La Floresta, en Soyapango.
Los cadáveres estaban apuñados en el asiento trasero de
un vehículo que horas antes había sido hurtado de los alrededores
del estadio Cuscatlán.
La policía dijo que los cuerpos tenían impactos de bala
y lesiones con arma blanca. Además, uno de los asesinados tenía
casi desfigurada la cara. Al parecer había sido golpeado con una
piedra en repetidas ocasiones.
Las víctimas fueron identificadas como los hermanos Carlos Enrique
y Patrick Alexander Bonilla, de 19 y 22 años respectivamente, José
Jonatham Lara Bonilla, de 14, primo de los dos primeros y Ricardo Alfredo
Ayala Melara, conocido de los anteriores.
Un familiar de los Bonilla reveló que a Ayala no lo conocían
y que el día de los homicidios fue la primera vez que lo vieron,
ya que llegó a traer a los hermanos y a su primo a la casa como
a eso de las 7:00 de la noche.
Después de esa hora no supieron nada hasta que las autoridades
les dieron aviso del hallazgo.
Los hermanos Bonilla tenían un año de vender discos piratas
en los alrededores del parque Bolívar, en el centro capitalino.
Sin pistas
La policía no ha identificado a los hechores del múltiple
crimen. Las autoridades cuentan sólo con la información
de que dos sujetos huyeron a bordo de un taxi luego de abandonar el vehículo
donde dejaron los cuerpos.
El subdirector de la Policía, José Luis Tobar Prieto, no
descartó que el cuádruple homicidio esté relacionado
a las pandillas. Esto debido a que una de las víctimas tenía
un tatuaje con la leyenda “perdóname madre mí”,
que, según el funcionario, hace alusión a las maras.
El subcomisionado Julio César Marroquín, jefe de la delegación
policial de Soyapango, tampoco descartó que se trate de una ejecución
que podría estar vinculada a maras, control de territorio o venta
de drogas.
En el lugar se encontraron al menos 15 vainillas de arma de fuego, aunque
no se precisó de qué calibre.
Despistan a PNC con falsas alertas
Al menos cinco llamadas denunciando emergencias falsas fueron recibidas
en la delegación de Soyapango horas antes de encontrar los cuatro
cadáveres.
Según el subcomisionado Julio César Marroquín, jefe
de la delegación de esa localidad, los asesinos habrían
hecho las llamadas para distraer a las autoridades y sacar a los policías
de la zona mientras cometían el múltiple homicidio y abandonaban
el vehículo.
Marroquín asegura que fueron al menos cinco llamadas falsas donde
se comunicaba de la quema de una unidad de transporte, de un homicidio
y de otros delitos graves.
Los hechores no dejaron los cuerpos abandonados para que nadie los encontrara.
Las autoridades aseguran que antes de huir hicieron varios disparos al
aire para llamar la atención de la policía.

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