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Maras acosan a la Santa Clara

Extorsiones. Los pandilleros conocen por nombre y apellido a los propietarios de los negocios. A veces exigen dinero en efectivo y en ocasiones piden tarjetas de teléfono. La policía dice no poder actuar sin las denuncias


Publicada 17 de agosto de 2006 , El Diario de Hoy


El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Con lista en mano de los nombres de los dueños de negocios y amenazando a muerte, pandilleros llegan a las tiendas, preguntan por los propietarios y les exigen cierta cantidad de dinero a cambio de no atentar contra sus vidas.

Esto es lo que viven a diario los residentes de la colonia Santa Clara, en el barrio San Jacinto de San Salvador.

Con desconfianza, temor y hasta con lágrimas, algunos de los afectados aceptan la realidad de la que son víctimas.

Según ellos, los pandilleros, en grupos de tres o cuatro, llegan a los negocios y exigen $20, en tanto otro grupo de mareros aguarda alerta en un vehículo.

La situación, tal y como la plantean, ya lleva varias semanas, aunque el problema de las extorsiones en la zona viene de varios años.

Algunos vecinos han sido asediados por los extorsionistas sólo una vez; otros, con menos suerte, han recibido la desagradable visita en varias ocasiones.

“Antes cerrábamos (las tiendas) hasta las 10:00 de la noche, hoy cerramos a las 7:00 o a las 8:00, porque nos da miedo tener abierto hasta muy tarde”, señaló una víctima de los chantajistas.

Esto también les genera pérdidas, ya que dejan de hacer las últimas ventas del día por temor a ser agredidos por los mareros.

El acoso de las maras ha sido tal que algunos comerciantes prefieren cerrar los negocios y hasta mudarse de la zona.

La policía asegura conocer de los rumores, pero hasta el momento no ha podido comprobar nada.

Col. Santa Clara. La Policía no frena las extorsiones. Foto EDH

“La gente no quiere hablar, no quieren denunciar por temor”, aseguró un policía que se encontraba en la zona indagando sobre el problema.

Otros negocios, como talleres o comedores, aún no han sido afectados, pero son propensos a ser los próximos asediados por estos grupos delictivos que, según las autoridades, se esconden en comunidades aledañas a la colonia.

Forma de pago

Los afectados son chantajeados con diversos montos, todo depende de la “capacidad de pago” que los pandilleros consideren que poseen.

Según las autoridades, en algunos casos los mareros no exigen dinero en efectivo, sino tarjetas de teléfonos.

“Tal vez para venderlas o para llevarlas a sus compañeros dentro de los reclusorios”, señaló un oficial de la Policía.

En otros casos los montos a pagar van desde $10 para los pequeños comerciantes hasta $500 para los empresarios de transporte que prestan servicio en la zona.

La situación se ha vuelto casi incontrolable para la policía, no sólo en esa zona sino en varias localidades a nivel nacional y el problema parece ir en aumento.

Jefes policiales indican que la única forma de frenar la problemática es a través de la denuncia, sin embargo, los afectados no quieren correr ese riesgo.

Entre las zonas con más muertes

A nivel nacional el barrio San Jacinto, donde se ubica la colonia Santa Clara, está entre los primeros lugares en los que se registran más homicidios en lo que va de este año, según un informe del Instituto de Medicina Legal.

En el sector se contabilizan 12 muertes, entre pandilleros y ciudadanos que habitan en las distintas comunidades.

Toque de queda. En Ilopango corrió el rumor que mareros han amenazado a los vecinos. Foto EDH

En la misma zona se localizan varias colonias donde las pandillas tienen mucha incidencia.
Entre ellas, la Santa Marta, la Buenos Aires y la Esmeralda, todas aledaño a la colonia Santa Clara, donde no hay grupos de pandillas y sin embargo es asediada.

Las autoridades policiales asignadas a este sector explican que las maras casi nunca acosan en su misma comunidad y que se mueven hacia otras colonias adyacentes para cometer actos delictivos.

Es muy probable, sostiene la Policía, que lo hacen para no ser tan fácilmente reconocidos por los lugareños.

“Ni dude que lo están haciendo”

Pese a conocer el problema de las extorsiones, la Policía dice estar atada de manos debido a que nadie denuncia a los responsables.

“A nosotros nos dicen el mismo rumor, pero nadie nos dice quién los extorsiona, el problema es que no denuncian, pero ni dude que lo están haciendo”, dijo un oficial de la Policía que pidió reservar su nombre.

La misma fuente asegura que el problema no es exclusivo de la colonia Santa Clara y que en todo San Salvador las extorsiones, junto a los homicidios, son los principales delitos.

“El problema es generalizado en todo el país”, enfatizó.
Autoridades dicen tener conocimiento que las personas son chantajeadas con diversos montos en efectivo y hasta en especie, pero todo se queda a manera de rumor.

El único recurso que le queda a la Policía es vigilar la zona, aunque esto no lleva a la captura de los extorsionistas.

“Hacemos lo que siempre hemos hecho, patrullar, registrar sospechosos y remitirlo por asociaciones ilícitas, pero si la gente no los señala, no se puede hacer más”, agregó la fuente.

Intimidarían con horario en Ilopango

El rumor que mareros habrían impuesto un “toque de queda” a vecinos de colonias de Ilopango, corrió como pólvora el martes por la noche.
Sin embargo, en la delegación de la localidad dijeron desconocer el murmullo.

“Eso no es posible (el toque de queda), implica que sobrepasarían la autoridad de la policía”, dijo un agente policial al ser consultado.

Miembros del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), de la municipalidad, realizaron ayer patrullajes en algunas colonias, entre ellas la San Felipe, para verificar lo que se comentaba a viva voz, pero tampoco comprobaron la veracidad de lo dicho.

Algunos residentes de Ilopango y también de Soyapango aseguran que en las zonas donde se dice que los pandilleros han decretado toque de queda “no hay ni un alma en la calle” después de las 7:00 de la noche.

La colonia La Campanera, aunque patrullada constantemente por la Policía, es una zona en donde cuyas calles quedan desiertas cuando se oculta el sol.

Pese a que la Policía no consigue que ciudadanos confíen en la institución y denuncien los hechos de los que son víctimas, los rumores de toques de queda y de extorsiones por nombre y apellido siguen cobrando fuerza.

Otras zonas afectadas

La policía afirma que sólo se trata de rumores.
- En algunas colonias de Ciudad Merliot, los vecinos dicen que varios pequeños comerciantes han optado por cerrar sus negocios.
- En Olocuilta también se rumora que los pandilleros exigen “renta” a las pupuserías.
- Cuscatancingo, sería otro de los municipios donde suceden los acosos.

“A nosotros nos dicen el mismo rumor, pero nadie nos dice quién los extorsiona, el problema es que no denuncian, pero ni dude que lo están haciendo”
Oficial de la PNC

Antes nosotros cerrábamos (las tiendas) hasta las 10:00 de la noche, hoy cerramos a las 7:00 o a las 8:00 porque nos da miedo tener abierto hasta muy tarde”
Vecino afectado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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