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Olvidados
No hay recursos para dar atención a los dementes

Oriente. Las autoridades se excusan en que no hay fondos suficientes para brindar asistencia a los que sufren de estos trastornos y son indigentes. No hay un hospital en el que sean internados para recibir el tratamiento adecuado y oportuno

Publicada 14 de agosto de 2006, El Diario de Hoy

Francisco Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

No es raro ver deambulando por las calles a personas que sufren de enfermedades mentales sin que alguna institución se interese por su atención y recuperación. Ni el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Las excusas: falta de fondos y del personal que se encargue del trabajo.

La situación es tal que los casos se cuentan por decenas. Las calles de ciudades y pueblos sirven de hogar para estos enfermos que muchos casos son abandonados por sus propias familias.

En la zona rural se presenta un fenómeno bastante particular, y es que muchas veces los afectados son encerrados, amarrados o encadenados por sus parientes, quienes cansados de lidiar con la situación prefieren aislarlos de esta manera. En ocasiones no los asean ni les proveen de alimentos.

Para muchos se trata de un escena grotesca, para otros, la única alternativa de estas familias para evitar que el enfermo, que sufre trastornos, se haga daño a si mismo o a los demás.

Como ejemplo, sólo en el centro de la ciudad de San Miguel vagan no menos de ocho enfermos mentales que sobreviven gracias a la caridad de la gente o de buscar comida entre la basura que encuentran a su paso.

Por su apariencia y actitud, algunos de ellos atemorizan y en ocasiones atacan a los transeúntes, a quienes les piden sus pertenencias.

Al respecto, las autoridades policiales no pueden hacer mucho para ayudarles, pues a ellos no les compete.

Sin dinero

Entidades como el Hogar de Ancianos San Antonio, administrado por la iglesia católica y la alcaldía migueleña, sostienen que no cuentan con el presupuesto necesario para atender este tipo de necesidades.

Desorientado. Este orate se expone a ser arrollado. Foto EDH

Mientras que en el hospital nacional San Juan de Dios, de SanMiguel, no hay un servicio especializado para ellos dentro del área de psiquiatría.

Sólo trabaja un especialista que da atención ambulatoria (tratamiento de enfermedades que no requieren de hospitalización).

Nelly Castaneda, vocera del nosocomio migueleño, indicó que en dicho centro no se presta una atención a enfermos mentales que son indigentes.

Por ello afirma que es al Hospital Nacional Psiquiátrico José Molina Martínez, Psiquiátrico de San Salvador, la única opción. Ahí deben ser referidos la mayoría de pacientes.
En La Unión, Usulután y San Francisco Gotera la situación es similar.

En muchas de las ocasiones, los enfermos caminan por las carreteras sin precaución, exponiéndose a ser heridos o perecer en el caso de ser atropellados por su propio descuido. Pese a ser humanos, no reciben la atención que necesitan.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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