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Palabras
AÚN QUEDABAN MUNDOS QUE ENCONTRAR
No pintaré más porque todo ha sido pintado ya por los maestros del pasado, dijo el colorista,
enfadado de la falta de novedad de sus creaciones.
Publicada 14 de agosto de 2006, El Diario de Hoy
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| Carlos Balaguer
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El Diario de Hoy
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-No pintaré más porque todo ha sido pintado ya por los maestros del pasado, dijo el colorista, enfadado de la falta de novedad de sus creaciones. De pronto vio desde la ventana un ave que sobrevolaba la ciudad, en aquella urbe oscura donde a diario desfilaba la vida y la muerte; lo viejo del dolor y de la felicidad.
Después vio al lienzo de lino, como si mirase al fondo de su propio corazón y descubrió algo nuevo: El vuelo de la golondrina que era el mismo del hombre y de sus sueños.
-Ya no cantaré más, porque ya lo hicieron los cantores famosos, dijo el cantor y murió. Desde entonces sólo renace cuando en su alma surge una nueva melodía. Entonces vuelve a cantar y todo es nuevo en su voz.
-No volveré a viajar, porque todo está conquistado ya, dijo el navegante. Estaba desilusionado que las tierras de gigantes que una vez resplandecieran bajo el sol de sus cartas náuticas ya no estuvieran. O, peor aún, que otros ya las hubieran conquistado. Ancló su viejo galeón, se fue a beber al bar del puerto, perdiendo así muchos años de su vida.
Un día de tantos encontró unos amarillentos mapas en un arcón y bajo la luz de una vela descubrió maravillado que aún le faltaba el más hermoso de los continentes por descubrir: el de su propio ser.
Día a día
TRATAN JUSTIFICAR DESMANES Para justificar sus desmanes, los comunistas exigen al gobierno revertir las alzas en el precio de los pasajes, de la energía eléctrica y de la canasta básica, además de que se mejoren los salarios. Que la causa de los incrementos sea la subida del precio del petróleo no les aflige en lo mínimo, o inclusive ni siquiera se han enterado de ello a juzgar por la propaganda que hacen en la televisión.
Creer que los precios se fijan al capricho, o que se pueden congelar o detenerse con medidas políticas (como con decretos legislativos) es una de las más nefastas supersticiones económicas, vieja en por lo menos cuatro mil años.

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