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Nuevo feminismo
Hablan tres representantes
Tres mujeres, tres personalidades importantes en sus países respectivos, con un nuevo
feminismo mucho más realista y más humano. Y las tres muy dispuestas a tratar nuevas soluciones
Publicada 14 de agosto de 2006, El Diario de Hoy
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| Luis Fernández Cuervo*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Ellas son: Úrsula Von der Leyen (Alemania), Mary Ann Glendon (EE.UU.) y Janne Haaland Matlary (Norue-ga).
Úrsula es médico, como su marido, madre de siete hijos, fue Ministra de Asuntos Sociales de la Baja Sajonia y es la actual Ministra de la Familia en el nuevo gobierno de la Canciller Merkel. Dice que el haber nacido en una familia numerosa le ayudará en su trabajo de ministra. “Yo me crié en una gran familia. Al mirar hacia atrás me doy cuenta de que mi inclinación por los niños, mi optimismo de cara al futuro se debe a la experiencia de la ayuda entre las generaciones: mis padres nos ayudaron a todos cuando comenzábamos a tener familia”.
Sobre la escasa natalidad opina que “durante los últimos cuarenta años hemos cometido en Alemania el error de ideologizar la política familiar. Tanto la izquierda como la derecha intentaron prescribir a las personas como habían de comportarse con los hijos. Me parece que esto ha causado mucho daño”. Piensa que la solución para aumentar la natalidad no está sólo en dar ayudas monetarias por cada hijo sino muy especialmente en conciliar lo laboral con lo familiar. Parte de la base de que las jóvenes con una buena formación quieren trabajar y quieren tener hijos, por lo tanto quiere crear las condiciones generales “para que las familias jóvenes tengan más valentía para tener hijos; muchos desean tenerlos, pero para ello hay que hacer compatibles la familia y la profesión”.
También tiene muy claro que la responsabilidad en el hogar no debe recaer sólo en la mujer sino también en los hombres, muchos de los cuales tiene miedo de asumir sus cargas, aunque ella tiene la suerte de que a su marido le gusta ser padre y dedicarle tiempo a los hijos.
Mary Ann es profesora de Derecho en la Universi-dad de Harvard, casada, madre de tres hijas y abuela de dos nietos. Entre sus obras destacan “The transformation of Family Law” y “Rights Talk: The Impove-rishment of Political Discourse”. Sobre la oposición trabajo-familia, Mary Ann opina que si este problema no se ha tratado a fondo en muchos países es porque algunas personas que llegan al poder “han sacrificado su vida familiar o tienen una determinada posición económica que les hace resolver el problema sólo con dinero”.
La nueva situación cuando él y ella trabajan fuera de casa plantea el problema del cuidado de los niños. La mujer, aparte de otros motivos, quiere un trabajo remunerado, consciente o inconscientemente, “por el riesgo de ruptura matrimonial, que hoy es muy alto”. Además, dice, “las mujeres siguen estando expuestas a cuatro factores que inciden enormemente en su vida: la desconsideración del trabajo doméstico, el divorcio, las desventajas en el trabajo para cualquiera que no sigue una carrera lineal y continua, y las privaciones en los hogares encabezados por una mujer”.
Janne Haaland es catedrática de Relaciones Internacio-nales en la Universidad de Oslo, fue Secretaria de Estado en Asuntos Exteriores. Está casada y es madre de cuatro hijos. Se hizo famosa en su país y fuera de él por su libro: “El tiempo de las mujeres. Notas para un nuevo feminismo”. Janne señala que el antiguo feminismo igualitario fallaba por su defectuosa visión antropológica “pues se partía de la base de que los hombres detentaban el poder y que las mujeres sólo tenían que aspirar a compartirlo” (…). “Hay que añadir además que las defensoras del feminismo igualitario no valoraban el papel de las madres o, incluso, lo convertían en blanco de sus ataques.” (…) “Si se reconocen las diferencias entre hombres y mujeres, las madres tendrán derecho a unas condiciones en su vida profesional diferentes a las de los hombres. Se trata de un planteamiento absolutamente radical que muchos hombres, sin duda, no compartirán”.
Ella ya vivió algo parecido en carne propia y ganó un puesto de trabajo contra un varón alegando que, estando equiparados en experiencia del tipo de trabajo al que aspiraban, ella añadía la experiencia de ser madre de 4 hijos. “El trabajo de la maternidad” --escribe en su libro-- “no es tan sólo una ocupación a tiempo pleno sino que, dada su repercusión en la sociedad, es el más importante de todos. De ahí que uno de los padres tendría que tener la opción de quedarse a trabajar en casa, y el Estado debería facilitarle esa posibilidad”.
Tres mujeres, tres personalidades importantes en sus países respectivos, con un nuevo feminismo mucho más realista y más humano. Y las tres muy dispuestas a tratar nuevas soluciones para compatibilizar el trabajo fuera de casa y la atención del hogar y de los hijos.
*Dr. en Medicina y columnista de El Diario de Hoy. lfcuervo@telemovil.net

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