EFE
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Habitual. Jugadores coruñeses posan con el
trofeo Teresa Herrera que ganaron ayer al derrotar al Milan italiano.
Foto EDH/AP
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El
Diario de Hoy
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El equipo gallego levantó ante el Milan italiano (3-1) su séptimo
Trofeo Teresa Herrera consecutivo gracias a un juego ambicioso en el primer
período y más conservador en el segundo, en el que mantuvo
el resultado con el que se llegó al descanso.
Coloccini adelantó a los deportivistas a los 7’ y aunque
Kaká logró igualar la ventaja de penalti, el Deportivo reaccionó
y consiguió doblegar a los milaneses, a balón parado, con
goles de Riki y Juan Rodríguez.
El encuentro ante el Milan refrescó en la memoria del deportivismo
la gesta del 7 de abril de 2004, cuando el equipo coruñés
le endosó cuatro goles al conjunto italiano en la vuelta de los
cuartos de final de la Liga de Campeones y remontó así el
4-1 que había sufrido en el partido de ida.
Toda la artillería
Aquella había sido la última visita de los milaneses, que
afrontaron la final del Teresa Herrera con la mayoría de sus estrellas,
cosa que no ocurrió en la semifinal ante el Atlético de
Madrid.
Pero pese a los Kaká, Inzaghi, Gilardino, Gattuso o Pirlo, el Deportivo
superó en lucidez a los italianos en el arranque del encuentro,
en el que los blanquiazules apostaron por dar velocidad al juego y presionar
la salida del balón del rival.
Juan Rodríguez y Bodipo fueron los primeros en poner a prueba a
Coppola, pero el internacional argentino Fabricio Coloccini se llevó
el premio a los 7’ al culminar una jugada iniciada por Antonio Barragán,
que volvió a destacar ante el Milan.
El Deportivo tuvo momentos de buen juego en los compases iniciales del
partido más animado del Teresa Herrera, pero una mano de Arbeloa
dentro del área, sancionada por Iturralde González tras
un momento de duda, dio vida al Milan, que igualó por medio de
Kaká.
Riki adelantó a los gallegos cuatro minutos después. El
Deportivo sentenció el encuentro en el tiempo de descuento con
otro lanzamiento de falta a cargo, esta vez, de Juan Rodríguez.
El Milan regresó a Italia con las manos vacías.

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