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Jóvenes aprenden a servir y convivir

Sonsonate. Ayudaron a vecinos, se divirtieron e impulsaron actos religiosos, todo lo cual podrán transmitir a otras personas.

Publicada 13 de agosto de 2006, El Diario de Hoy

La colaboración. Los asistentes realizaron tareas que, además de divertidas, les permitieron practicar el trabajo en grupo. Foto EDH

Marlon Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Durante cinco días, jóvenes residentes en diferentes municipios de Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapán, se mantuvieron reunidos en el Campamento Guías Mayores de Occidente, organizado en un terreno propiedad de la alcaldía de Nahulingo, en Sonsonate.

Es parte de las actividades que el movimiento religioso desarrolla para que los jóvenes se interesen en actividades productivas y puedan luego ser multiplicadores de estos propósitos.

En total fueron 280 los muchachos que asistieron y que pertenecen a las diferentes iglesias adventistas de la región occidental del país. Durante el encuentro aprendieron disciplinas de supervivencia, religión y convivencia.

Gilberto Cañas, pastor y coordinador de la juventud adventista de occidente, explicó que el campamento se realiza cada año en agosto.

“Con esto pretendemos que el joven aproveche sus vacaciones en algo productivo para Dios, para ellos mismos y para la comunidad”, agregó.

Como parte de la actividad, los jóvenes visitaron las comunidades rurales del municipio para entregar víveres a familias necesitadas.

Hicieron actividades deportivas por las mañanas, actos culturales por la tarde y reuniones religiosas al pie de una fogata, en las noches.

“Queremos dejarle algo a la comunidad que nos permitió instalar el campamento, por eso les llevamos los víveres”, acotó.

La organización

Durante la concentración, los muchachos conocieron el valor del trabajo en equipo. Montaron sus respectivos campamentos con varas de bambú, troncos y lazos.

Además delimitaron el terreno para cada grupo participante y las letrinas de fosas que utilizarían (a menos de un metro de profundidad para no contaminar los mantos acuíferos de la zona).

Al final de la actividad, los organizadores evaluaron cuál de todos fue el mejor campamento y le dieron un incentivo especial.

“Convivir con la naturaleza es una bonita experiencia. Me gusta porque conozco jóvenes de otros departamentos e intercambiamos anécdotas”, expresó Urías Gutiérrez, brigadista del caserío Monterico de Acajutla, municipio de Sonsonate.

La actividad también sirvió para que los jóvenes elevaran plegarias al Creador para pedir porque bajen los índices de violencia en nuestro país.

Con lo aprendido, podrán impulsar actividades formativas junto a otros adolescentes que viven en sus comunidades y con ello contribuir a unir a la juventud.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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