|
La colaboración. Los asistentes realizaron
tareas que, además de divertidas, les permitieron practicar
el trabajo en grupo. Foto EDH
|
Marlon Beltrán
El
Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Durante cinco días, jóvenes residentes en diferentes municipios
de Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapán, se mantuvieron reunidos en
el Campamento Guías Mayores de Occidente, organizado en un terreno
propiedad de la alcaldía de Nahulingo, en Sonsonate.
Es parte de las actividades que el movimiento religioso desarrolla para
que los jóvenes se interesen en actividades productivas y puedan
luego ser multiplicadores de estos propósitos.
En total fueron 280 los muchachos que asistieron y que pertenecen a las
diferentes iglesias adventistas de la región occidental del país.
Durante el encuentro aprendieron disciplinas de supervivencia, religión
y convivencia.
Gilberto Cañas, pastor y coordinador de la juventud adventista
de occidente, explicó que el campamento se realiza cada año
en agosto.
“Con esto pretendemos que el joven aproveche sus vacaciones en algo
productivo para Dios, para ellos mismos y para la comunidad”, agregó.
Como parte de la actividad, los jóvenes visitaron las comunidades
rurales del municipio para entregar víveres a familias necesitadas.
Hicieron actividades deportivas por las mañanas, actos culturales
por la tarde y reuniones religiosas al pie de una fogata, en las noches.
“Queremos dejarle algo a la comunidad que nos permitió instalar
el campamento, por eso les llevamos los víveres”, acotó.
La organización
Durante la concentración, los muchachos conocieron el valor del
trabajo en equipo. Montaron sus respectivos campamentos con varas de bambú,
troncos y lazos.
Además delimitaron el terreno para cada grupo participante y las
letrinas de fosas que utilizarían (a menos de un metro de profundidad
para no contaminar los mantos acuíferos de la zona).
Al final de la actividad, los organizadores evaluaron cuál de todos
fue el mejor campamento y le dieron un incentivo especial.
“Convivir con la naturaleza es una bonita experiencia. Me gusta
porque conozco jóvenes de otros departamentos e intercambiamos
anécdotas”, expresó Urías Gutiérrez,
brigadista del caserío Monterico de Acajutla, municipio de Sonsonate.
La actividad también sirvió para que los jóvenes
elevaran plegarias al Creador para pedir porque bajen los índices
de violencia en nuestro país.
Con lo aprendido, podrán impulsar actividades formativas junto
a otros adolescentes que viven en sus comunidades y con ello contribuir
a unir a la juventud.
 |