| Ricardo
Chacón*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
He recibido varios correos electrónicos en torno a la nota que
publiqué la semana pasada en este espacio sobre la información
en el régimen cubano; como en todo, hay unos que comparten mis
comentarios, otros que los critican, e incluso alguno me llama “reaccionario
pro capitalista”.
Uno de los comentarios que me llamó la atención era: “Mejor
escriba y critique la prensa salvadoreña, que a diferencia de la
cubana que responde al pueblo, aquí solamente sirve a los intereses
de los poderosos”.
He retomado el tema a partir de este comentario, porque muestra claramente
la distorsión ideologizada que existe en ciertos grupos, que me
parece cada vez son menos, sobre el papel de la prensa y de los medios
de comunicación en general. Esta concepción, además
de estar alejada de lo que es una sociedad moderna, va en contra de todos
los principios de libertad y el libre juego de las ideas.
De entrada, y esta es la diferencia básica entre la prensa del
régimen castrista y la del resto de países de América
Latina, es lo estatal, y más de fondo, la concepción de
una prensa libre informativa en contraste con la propagandista.
En Cuba se trata de medios que son regidos, dirigidos, financiados y responden
a la política directa no solo del Estado socialista, sino de la
dictadura castrista.
En nuestro medio, se trata de empresas que se rigen bajo los principios
de la libre empresa y en cuanto tal se mueve en las leyes del mercado,
pero además, y esto es clave y fundamental, son empresas que tienen
una dimensión social, que forman parte del tinglado social, son
instituciones culturales.
Dicho de otra manera, y esto es de fondo, la concepción de medios
es diferente; con todas las imperfecciones, se trata de medios que van
más allá de la concepción propagandística
que se tiene en el régimen castrista.
Esta cuestión que pareciera fútil, es clave para entender
los contenidos de la prensa cubana con la del resto de América
Latina; basta citar un ejemplo, y esto tiene que ver con la enfermedad
de Fidel Castro para darnos cuenta de esto.
Nuestro papel, y esto he tratado de hacer toda mi vida, ha sido informar
y hacerlo de la mejor manera; no solo se trata de reportar los hechos
sino de entenderlos y de ponerlos de manera clara para que los lectores,
el público en general, no solo conozca sino que pueda irse formando
un juicio sobre la realidad. En la prensa cubana la idea no es informar,
es hacer propaganda no solo favoreciendo al régimen, sino atacando
una y otra vez a los supuestos enemigos.
Lo sostengo una y otra vez; la prensa cubana, y en general los medios
de la isla, no solo están incapacitados, mental y físicamente
para reportar con cierta objetividad y amplitud la enfermedad de Fidel,
sino de debatir sobre el futuro de la isla y las características
de la transición con la muerte de Castro.
Basta ver la edición de ayer, del órgano oficial del comité
central del partido comunista de Cuba, Gramma, para confirmar esta realidad;
no solo está destinada a exaltar al viejo líder, sino que
da “un parte” , en primera plana, de cómo está
el enfermo.
La nota no tiene desperdicio. Va en portada y comienza así: “Un
amigo cuenta que hace apenas unas horas, al visitar al Comandante, a fin
de despachar brevemente ciertos asuntos, fue testigo de una buena noticia
que entusiasmado resumió en una frase: El caguairán se levantó
(árbol típico de la isla).
Y sigue la nota: “ Dice que pudo apreciar cómo el Jefe de
la Revolución, tras recibir un poco de fisioterapia, daba pasos
en la habitación y luego, sentado en un sillón, conversó
animadamente. Como al árbol emblemático de la naturaleza
cubana, enhiesto, con su madera fuerte, resistente e ideal para fabricar
obras duraderas, nuestro amigo vio al Comandante, alentado y en pie, como
quien anticipa nuevas victorias y en porte como el caguairán”.
Ciertamente, se trata de una nota de antología que muestra lo que
es la prensa oficial cubana. Creo que no me merece mayor explicación
ni comentario.
*Editor Jefe El Diario de Hoy

|