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Hacia el exterior. Edgar Melgar y Andrés Castro inician sus carreras en Estados Unidos. Foto:
EDH |
Florencia Couto
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Las dos universidades más famosas de Estados Unidos, y de gran reconocimiento internacional, son el nuevo hogar de Andrés Castro y Edgar Melgar, dos salvadoreños que han logrado más de una hazaña académica.
En primer lugar, cada puesto disponible en Harvard y Yale es disputado por unas 20 mil personas. Pero ellos lograron entrar y son parte del 10% admitidos.
“No se me ocurrió que podían aceptarme. Era algo bien lejano”, cuenta Andrés, entusiasmado por la noticia.
La poca cantidad de alumnos que entra coloca a ambas como las de más difícil acceso.
Pero no sólo eso. También están catalogadas entre las más costosas del mundo.
Las mejores
Según The Times Higher World University Rankings 2005, Harvard es la mejor del mundo
u Yale ocupa el séptimo lugar.
u Las inglesas Cambridge (3) y Oxford (4) figuran entre las mejores.
u Otros estudiantes nacionales han recibido becas en centros de estudios bien catalogadas: Stanford (5), Princeton (9) y Cornell (14). |
Programa del diploma del bachillerato internacional
Andrés Castro y Edgar Melgar son algunos de los graduados de la Academia Británica Cuscatleca, promoción 2006, que han conseguido la posibilidad de estudiar becados en prestigiosas universidades.
El programa del diploma del Bachillerato Internacional (BI), que se hace en su colegio, les ayudó a obtener las herramientas necesarias para aplicar a ambas universidades.
El BI es un curso preuniversitario completo, riguroso y exigente. Tiene una duración de dos años, cubre una amplia gama de disciplinas y constituye un sofisticado y coherente currículo que se ha consolidado a través del tiempo.
El BI ha formado a más de medio millón de estudiantes de 119 países, desde sus inicios en 1968. Es ampliamente reconocido por su alto nivel académico y el diploma sólo se otorga a los alumnos que alcanzan un buen nivel de rendimiento en seis asignaturas. |
Ambos reconocen que son afortunados, ya que el valor de un año en Harvard asciende a $41,675. Esto incluye la matrícula ($3,345), las clases ($28,752) y la habitación ($9,578).
Y el caso de Yale es casi similar. Son $41,000 anuales: $31,460 corresponden a las clases y $9,540 al dormitorio.
Andrés explica que ha obtenido una beca para sus estudios en Harvard y Edgar que tiene una beca parcial para su carrera en Yale.
Algo para rescatar es que si estos precios se mantienen durante los cuatro años que duren sus estudios, entre ambos recibirán más de $275 mil en becas.
Andrés estudiará Psicología Cognitiva, Sexualidad y Estudios del Género. Reconoce que no es una carrera ortodoxa, pero está seguro que va a volver al país para trabajar en el área docente e investigación.
Edgar también piensa en regresar. Enfatiza que estudiar en la Británica fue un sacrificio y que obtuvo media beca en esa institución. “Ha sido muy duro.
No es fácil”, continúa Edgar, quien aclara que sus abuelos fueron campesinos y que hicieron un gran esfuerzo para que sus padres pudieran estudiar.
Por ello está comprometido a regresar después terminar su carrera de Historia pre legal de los estudios y Ciencia Política.
El tono de la conversación cambia cuando se menciona la rivalidad, tanto académica como deportiva (sobretodo en fútbol americano y remo), que existe entre estas universidades.
Edgar expone que Yale ha graduado a más presidentes de Estados Unidos en la era moderna que cualquier otra universidad y que desde 1972 un egresado de Yale ha estado presente en la contienda para la presidencia de Estados Unidos. También recuerda que seis originarios de su universidad han ganado el Nobel desde 1994.
Pero Andrés no le presta atención. Sabe que Harvard está primera en el ranking de las mejores universidades del mundo.
Pese a estas bromas, comunes entre estudiantes de ambas casas de estudios, aseguran que su amistad no cambiará en nada. Dicen que se mantendrán en contacto por e-mail y que en la próxima disputa deportiva se reunirán como en los viejos tiempos.
En busca de la excelencia
No obtuvieron becas para estudiar la universidad en el exterior, pero eso no las hace menos inteligentes. Son egresadas del Colegio La Floresta y, al igual que Andrés Castro y Edgar Melgar, buscan graduarse en el extranjero y regresar para trabajar en el país.
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Esfuerzo. Torres, Rivas, Aguilar, Grassl y Schönenberg.Foto: EDH |
Una de ellas, Vanesa Schönenberg de Guerra, terminó Psicopedagogía en la Universidad de Navarra, Pamplona, España, y está de vuelta en el colegio que la vio crecer. “Soy profesora de 3er grado”, cuenta Vanesa, que salió del bachillerato en 1997.
Sus pasos lo siguieron Alejandra Rivas, Michelle Grassl y Beatriz Aguilar, quienes están estudiando en Pamplona. Johanna Torres es la única de ellas que se prepara en Carolina del Sur, Estados Unidos.
Todas coinciden en el gran cambio que significa vivir lejos de sus familias y la diferencia cultural.
“Es un gran esfuerzo estudiar fuera porque cuesta alejarte de la familia. Pero uno madura. Aprende a caminar”, confiesa Johanna, a quien le faltan dos años para graduarse en
Administración de Empresas.
A parte de sus familias, otra cosa que añoran es la comida salvadoreña. “Un día hicimos pupusas”, cuenta Michelle, quien aclara que tuvieron buena recepción por parte de sus compañeros de estudio.
Alejandra habla del aspecto académico. “Es un cambio superfuerte”, asegura. Pese a esto, todas están seguras de que el gran esfuerzo les va a traer sus beneficios cuando regresen a El Salvador.
“Para entrar a Yale y a Harvard tener buenas notas no es suficiente. En primer lugar, buscan gente que puede hacer algo mejor en el futuro”
Kevin Huntley
Coordinador de BI de Academia Británica
“Los asesoro para que apliquen en las universidades que tienen buenos chances. Esta graduación es un caso muy especial”
Kevin Huntley
Coordinador de BI de Academia Británica

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