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La
Nota del día
El Emplumado roba tierras y empresas
Aquí en El Salvador y allá en Bolivia, los robos se llevaron a cabo usando soldadescas; allá,
como ocurrió aquí, los tristes efectos no se harán esperar. Pobre Bolivia, en vía de total subdesarrollo
Publicada 7 de agosto de 2006, El Diario de Hoy
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Diario de Hoy
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elsalvador.com
De un plumazo, de la noche a la mañana, Evo Suéter, en ocasiones El Emplumado, le cayó encima a los yacimientos de gas y petróleo de Bolivia, alegando que son “propiedad del pueblo boliviano”. Y un igual robo está en ciernes para las haciendas y desarrollos agrícolas: de nuevo, el dueño de la tierra es “el pueblo boliviano”, un señor a quien nadie ha visto nunca pero que Evo Suéter cree encarnar.
Por similares trances hemos pasado los salvadoreños, lo sufren al día de hoy los mexicanos, se dio en el Perú, lo aplicaron en Chile y es una de las consignas de cuanto revolucionario pulula sobre la faz del planeta. Pero los costos para los pueblos en cuyo nombre desgobiernan, son espantosos: la quiebra de la agricultura en El Salvador, los treinta millones de muertos que causó la colectivización agraria en la Unión Soviética, los sesenta millones de muertos en China por las políticas de Mao, el exterminio de la mitad de los camboyanos cuando los jemeres rojos impusieron esas fórmulas de redención social.
Pero nadie, de acuerdo con un viejo refrán, aprende en pellejo ajeno. El en ocasiones emplumado pudo haberse puesto al tanto de cuáles son las consecuencias de las reformas agrarias en la historia reciente, pero la cabeza no le da para eso y será precisamente “el pueblo boliviano” el que pagará la fiesta de Evo. Lo pagará con menos empleo, con la ruina de la agricultura, con falta de alimentos, con terrible pobreza, como aquí en El Salvador. Y encima de ello, los técnicos y agrónomos encargados de aplicar la reforma van a robar lo que esté a su alcance, como también sucedió en El Salvador.
¿Por qué fracasa esta clase de reformas? ¿Qué va a ocurrir con el robo de las empresas dedicadas a extraer y procesar gas y petróleo? La respuesta es muy simple: se fracasa porque lo físico -sean tierras, ingenios, refinerías o grandes centros de almacenamiento- es la parte menor en los procesos de producción. Lo que en verdad cuenta, lo que aprovecha las riquezas del suelo y las transforma en riqueza social, es el conocimiento, la tecnología, la experiencia administrativa, la cadena productiva; son las relaciones comerciales, el mercadeo, los sistemas de transporte, el apoyo financiero y esos intangibles que son lo más tangible, lo real.
Bolivia en vía de total subdesarrollo
Con los robos que está perpetrando, Evo ha destruido otros intangibles que son, empero, lo que importa y vale en el mundo civilizado. Lo primero es la institucionalidad, reemplazada por la caprichosa ignorancia del indígena; lo segundo, el Orden Jurídico, el más importante sustento de la vida civilizada; lo tercero, la confianza en Bolivia; lo cuarto, las cadenas de conocimiento que hacen posible que los pueblos trabajen, produzcan y progresen. De un esquema de producción que rinde excedentes, se pasa con estas barbaridades a otro de subsistencia, como el de las colmenas o el prevaleciente en los albores de la historia.
Es poco lo que diferencia a Evo de las bandas de asaltacasas que han venido victimizando a los capitalinos. Aquí en El Salvador y allá en Bolivia, los robos se llevaron a cabo usando soldadescas; allá, como ocurrió aquí, los tristes efectos no se harán esperar. Pobre Bolivia, en vía de total subdesarrollo.

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