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Creador y restaurador de instrumentos musicales

Jorge Rodríguez es uno de los pocos artistas nacionales dedicados a la producción y mantenimiento de instrumentos de cuerdas frotadas.


Publicada 6 de agosto 2006, El Diario de Hoy

Conocimientos. Rodríguez tiene estudios en la producción y reparación de instrumentos. Foto EDH
Maricris de la O
El Diario de Hoy
vida
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La pasión por los instrumentos de cuerdas frotadas, pero especialmente la viola, hizo que Jorge Rodríguez iniciara sus estudios de música en el Centro Nacional de Artes (Cenar).

Dos meses después de su graduación, en 1983, entró a la Orquesta Sinfónica de El Salvador (OSN), fue allí en donde despertó su interés por darle mantenimiento a los instrumentos y hacerse creador de los mismos, convirtiéndose así en un luthier (vocablo francés que se refiere a la persona que repara o construye instrumentos).

Su dedicación y su deseo aprender lo hicieron merecedor de una beca para una licenciatura en la ejecución de viola en la ciudad de Indiana. Los estudios en el extranjero le aportaron conocimientos diseño y construcción de instrumentos musicales.

Rodríguez continuó como ejecutante en El Salvador, pero en 2000 inició un taller de reparación de instrumentos de cuerda frotadas. Tarea que lo incentivó en 2002 a construir su primera viola, la cual lo acompaña en los conciertos.

“Comencé con la viola porque es el instrumento que ejecuto, pero pienso incursionar con los violines y los violonchelos”, explicó el artista nacional.

Rodríguez no ha restaurado de manera oficial los instrumentos de la OSN por problemas burocráticos, pero ha reparado algunos instrumentos del Cenar, lugar que representa una de las prioridades para él, por encontrarse los instrumentos más antiguos del país.

“Hay instrumentos valiosos que valdría la pena recuperarlos, quisiera que las autoridades tomarán carta en el asunto, porque como conocedor ya di mi aporte, sólo espero la respuesta de ellas, independientemente de quién los repare”, agregó Rodríguez.

El mantenimiento y las reparaciones de los instrumentos de la Orquesta Sinfónica corre por cuenta de los músicos, por eso Rodríguez los repara.

Un arte

La construcción y reparación de instrumentos no es un oficio artesanal como es considerado en el país. “Esta es toda una profesión en otros lugares del mundo. Los instrumentos son considerados una joya, que requiere de un estudio previo del mismo e investigación científica”, explicó el restaurador.

Según Rodríguez en el país no existe interés ni demanda artística en cuanto a la producción de calidad de los instrumentos. Por ello Élmer Amaya, miembro de la OSN, reconoce la importancia de la labor del luthier salvadoreño.

Rodríguez admite que tienen un costo alto debido al trabajo manual y a los materiales utilizados. Pero hay un detalle: cada uno los instrumentos realizados por el restaurador tiene su propia personalidad y sello.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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