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Palabras
Las flores marchitas volvieron a vivir
Las flores marchitas del jarrón de una mesa esquinera empezaron, como por encanto,
a recobrar su lozanía y esplendor.
Publicada 4 de agosto de 2006, El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
En vez de despertar la gente volvía a cerrar los ojos para seguir soñando su aurora. Todo lo perdido volvía a renacer. Lo que una vez se fue volvía a nosotros. Me volví a la pared y vi el retrato de la bella envejecida: sus canas empezaron a teñirse de negro, que era el color de sus cabellos y el de las panteras de la selva verde.
Las voces perdidas regresaban en el viento. Aquellos que lloraban volvían a reír. Aquellos que olvidaron volvían a recordar su sendero. Aquellos que dejaron de amar, volvían a enloquecer de amor.
Comprendí que estaba no sólo ante un reloj que caminaba al revés, sino en la dimensión desconocida de una realidad que iba hacia atrás. Me quedé a vivir algún tiempo en aquella casa.
El extraño artefacto, el cronómetro de que les hablo parecía tener vida, como los modernos robots nipones. Día y noche sonaba su tic tac. A veces del reloj surgía el rumor de un torrente de agua que pasaba. En otras se escuchaba un murmullo de vientos y multitudes lejanas salir de su caja sonora. Pero una fuerza extraña me atrajo al desconcertante reloj y empecé a sentir admiración y afecto por aquella máquina.
Día a día
Democracia y socialismo
Democracia y socialismo son términos antagónicos, aunque hay partidos socialistas en Occidente que han renunciado a sus postulados originales, como estatizar los medios de producción e imponer controles a la economía. Una condición que deben llenar los países miembros de la Unión Europea y aunque estén gobernados por socialistas, es regirse bajo las reglas del mercado libre, lo que de entrada excluye controles de precios.
Los excluye porque el control de precios es un control asfixiante al trabajo del hombre.

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