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Breve Análisis
La industria en El Salvador

En realidad, esta manera de medir el crecimiento industrial por el número de empresas industriales en Soyapango, es una parábola del proceso por el cual tendemos a subestimar el crecimiento del país

Publicada 4 de agosto de 2006, El Diario de Hoy

Manuel Hinds*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Existe la impresión en El Salvador que el país se está desindustrializando y que lo único que crece son los centros comerciales y los servicios en general. Como manifestación de esta percepción un amigo me hablaba hace poco con gran tristeza de lo que él llamaba la decadencia de la industria salvadoreña.

Cuando le pregunté por qué hablaba de la industria como decadente, me contestó que eso era obvio. “Basta ver que Soyapango y el Bulevar del Ejército”, me dijo, “cada vez tienen menos industrias. Lugares que antes albergaban industrias hoy albergan talleres de carros y aparatos electrónicos, tiendas, bancos y lugares de comida. El lugar se ha convertido de productivo a especulativo. Lo que hoy vale allí es la tierra, ya no los productos industriales que allí se producían”.

Por supuesto que los talleres de carros y aparatos electrónicos, las tiendas, los bancos y los lugares de comida son productivos. Pero el punto principal es que el país no se está desindustrializando. En realidad, la actividad industrial del país ha crecido muy rápidamente desde la época en la que la industria salvadoreña estaba concentrada en Soyapango. Como se muestra en la gráfica adjunta, la producción industrial del país ha subido espectacularmente desde esa época no sólo en términos de dólares sino también en términos del porcentaje del PIB, de 203 a 4,500 millones de dólares y de 23 a 31 por ciento del PIB en el período 1965-2004. En términos reales (es decir, descontando el efecto de la inflación), el sector ha estado creciendo a una tasa promedio de 4.2 por ciento, compuesto desde el final de la guerra. A esa tasa la producción se duplica en diecisiete años.

El crecimiento industrial se puede observar desde otro punto de vista: el impacto del sector en las exportaciones del país. Mientras que en 1965 dichas exportaciones representaban el 20 por ciento de las exportaciones totales, para 2006 ellas representaban el 60 por ciento, una de las cifras más altas de la América Latina. Sólo Mé-xico (81 por ciento) y Costa Rica (66 por ciento), tienen mayores porcentajes.

Más aún, sólo México tuvo un aumento más grande de la participación de las manufacturas en las exportaciones en el período (65 por ciento de 1965 a nuestros días contra 40 por ciento de El Salvador). Esto sucedió mientras las exportaciones aumentaron de 230 millones en 1965 a casi 4,500 millones en 2004. Como en el caso de la producción, casi todo el incremento tuvo lugar desde el final de la guerra las exportaciones totales se mantuvieron estáticas alrededor de 1,000 millones durante todos los años ochenta, para luego multiplicarse por 4.5 en los siguientes quince años.

Es decir, la disminución en el número de industrias en Soyapango --un hecho que no me consta pero que asumo puede ser cierto-- no indica que la industria está decayendo en El Salvador, sino que la tierra en Soyapango se ha vuelto demasiado cara para las actividades industriales, que se han movido a lugares que no sólo son más baratos, sino menos congestionados y en general más propicios para la industria.

En realidad, esta manera de medir el crecimiento industrial por el número de empresas industriales en Soyapango, es una parábola del proceso por el cual tendemos a subestimar el crecimiento del país: vemos las actividades que desaparecen en Soyapengo pero no las que están emergiendo en el valle de San Andrés y en otras zonas industriales del país.

Igualmente, los métodos que se usan para medir el PIB están diseñados de tal forma que sólo ven las actividades viejas que existían en 1990, cuando se hizo el último censo, y no las nuevas que han surgido desde entonces.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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