|
Palablas
El reloj que caminaba al revés
Lo encontré en la pared de un
sombrío salón. No era el dorado Linden de antaño,
con su péndulo radiestésico en eterno vaivén y sus
campanas de bronce, pronunciando el paso de las horas.
Publicada 3 de agosto de 2006, El Diario de Hoy
|
|
Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
S El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Era un reloj de pie, diferente a los demás. Estaba empotrado en
un mueble tallado de madera y pedestal de bronce. Marcaba las horas con
dulces campanadas. Parecidas al eco de una antigua catedral, redoblando
campanas.
En fin, en las iglesias de provincia había repique para llamar
a misa, para anunciar año nuevo, para anunciar una boda o para
cuando alguien moría y pasaba ante el templo el funeral. Aquel
reloj de sala, como el de la torre, redoblaba el tañer de su dorado
metal cuando nacía o moría un sueño o un amor. Pero
lo más desconcertante del reloj de mi historia es que éste
caminaba al revés. Es decir, sus agujas en vez de girar a la derecha
se movían hacia atrás.
Quise detener su marcha o revisar su mecanismo. Pero momentos atrás
había atravesado el umbral de la puerta y no podía cambiar
el rumbo del destino. Y me quedé viendo sus agujas caminar hacia
la izquierda. Y una luz repentina empezó a inundar la habitación.
La noche se convertía en tarde, la tarde en medio día y
el medio día en amanecer. Todo por el fatídico cronómetro.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
El “consumismo”
El “consumismo” que tanto ataca la izquierda no es otra cosa
que llenar aspiraciones de otros; no tiene nadie el derecho de limitar
lo que su vecino quiere consumir o comprar, como sucede con las cartillas
de racionamiento en Cuba, que asignan a cada pobre súbdito lo más
que puede comer, vestir y disfrutar, llegándose al extremo de prohibir
los ventiladores eléctricos en una isla que arde durante el verano.
Como dijo el padre del Milagro Alemán, Erhard, los esplendores
económicos son simplemente el resultado de hombres trabajando en
libertad.

|