| Carlos
Raúl Calvo*
S El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Todos
los seres humanos tenemos el deber de ser buenos, humildes y sabios. Estas
virtudes me dirán todos, sólo las puede tener Jesús
de Nazareth, el manso y pacífico ejemplo de la cristiandad. Tam-bién
las puede tener algún santo de su devoción, pero sólo
para los católicos.
Lo contrario a estas virtudes sería: malo, tonto y soberbio, prototipo
que se observa con demasiada frecuencia en nuestra especie, sobre todo
entre los politiqueros. Observen que distingo políticos de “politiqueros”,
como puedo distinguir también entre abogados y “tinterillos”.
Pero si revisamos la historia, podremos encontrar verdaderos íconos,
que le dan validez a la bendición de poseer las tres virtudes mencionadas
al inicio de este artículo.
Numerosos próceres y héroes de nuestra nacionalidad, así
como de otras latitudes, entre civiles, militares o religiosos, le han
dado a la humanidad principios y valores eternos, reconociendo a un Dios
Único, Padre Eterno y Creador de todo lo que existe, sin apellidos
y sin cultos excluyentes.
En una visita reciente, tuve un encuentro memorable en el Jefferson Memorial,
en Washing-ton DC., con uno de los más respetados e iluminados
filósofos políticos, uno de los redactores de la Declaración
de Indepen-dencia y tercer Presidente de esa gran nación, Thomas
Jefferson, a quien sus compatriotas le han conocido desde entonces como
la luz, el faro, que les ha iluminado el camino hacia su actual prosperidad.
Fue tal mi conmoción al conocer su pensamiento y su estatura moral,
que casi sin sentir, me vino a la mente la endeble figura de Fidel Castro,
cruel dictador de Cuba y quien al someterlo a la comparación, sale
tan mal parado, que si no fuera por el total control que tiene sobre el
ejército y el armamento, no habría durado un tan solo día
en su autocracia comunista ... hasta que muera.
Los pensamientos primarios de su discurso han sido cuatro, que después
examinaremos y trataremos de comprender, aceptar y difundir: 1)”Dios
que nos dio la vida, nos dio la libertad.” 2) “Las instituciones
deben avanzar para mantenerse al unísono con los tiempos”.
3) “Todos los hombres son creados iguales y son dotados por su Creador
de ciertos derechos inalienables como la vida, la libertad y la búsqueda
de su propia felicidad” 4) “Conozco un solo código
de moralidad para los hombres, bien actúen individual o colectivamente”.
Instalada su figura de pie, en el conocido”Memorial”, edificio
que ocupa el mismo sitio de honor que los de sus iguales, héroes
y mártires, George Washington y Abraham Lincoln y rodeado por enormes
jardines, con los cerezos (Cherry Blossom) en plena floración y
por un hermoso y grande lago que sirve a los visitantes para navegar en
su entorno, es una inolvidable y gratísima visita.
Regresando a sus pensamientos vemos cómo reconoce, al igual que
nosotros, a un Dios Todopoderoso, Único Creador y Dador de todo
bien, que hizo y dotó a todos los hombres de los mismos deberes
y derechos; que para garantizar estos bienes morales se instituyen entre
los hombres, los gobiernos; que ha creado libre la mente y todo intento
de influirla por medio de castigos o cargas temporales, es una desviación
del Plan de Dios; que todos debemos empeñar nuestras vidas, nuestros
recursos y nuestro sagrado honor, para mantener nuestra patria libre,
soberana e independiente; que las leyes y las instituciones deben ir a
la par con el progreso de la mente humana.
Es inevitable también, rememorar a nuestros próceres y mártires,
José Matías Delgado, Ma-nuel José Arce, José
Simeón Cañas, los hermanos Aguilar y todos los hombres y
mujeres, que nos legaron esta Patria junto a Dios, en Unión y con
Libertad.
Es justo y necesario, pues, que todos, no sólo el gobierno, respondamos
a nuestro deber de darnos seguridad, educación, salud, vivienda,
empleo. No olvidemos tampoco, que la libertad así como la vida,
se defiende cada día de nuestras vidas.
*Colaborador de El Diario de Hoy.

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