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La Fundación Gloria de Kriete se ha propuesto, entre sus muchas
iniciativas y actividades benéficas, “ayudar a los que ayudan”.
La semana pasada premió a las diez ONG finalistas de la primera
edición del certamen en el que participaron más de cien
asociaciones benéficas que realizan una notable labor de asistencia
en salud, educación y orientación espiritual a personas,
familias y diversas comunidades en El Salvador.
La Fundación Gloria de Kriete es una de las mayores entidades benéficas
sostenidas por la empresa privada salvadoreña, pero no la única.
Es rara la empresa grande o mediana, que no se involucra en labores y
contribuciones humanitarias; El Diario de Hoy sostiene un programa educativo
ejemplar a un costo muy alto, y además de las publicaciones escolares,
modelo para el Hemisferio, está la Operación Red. Y como
nosotros hay muchos más, que en su mayor parte no publicitan sus
donativos y actividades en favor de sus comunidades.
Como dijimos ayer, el primer premio, cien mil dólares, lo ganó
Agua Viva, que perfora pozos para dotar de agua a comunidades y pequeñas
poblaciones en todo el país. El segundo fue para la Institución
Carmelitana, dirigida por la hermana Hidalia Aguilar, que ha montado un
hospital para servicio de Soyapango.
Soyapango, ciudad mártir, que a la vez cuenta con entidades ejemplares
como la ciudadela Don Bosco, el Colegio Padre Arrupe y pobladores que
en su mayoría son diligentes y honestos pero que son rehenes de
diez mil mareros.
El tercer premio fue a la Fundación Crea María Auxiliadora,
dedicada a rehabilitar personas que han caído en la droga. Los
que conocen su labor se maravillan de la abnegación y el esfuerzo
que hacen para devolver a la vida almas perdidas, aparentemente sin esperanza.
A estas tres asociaciones se sumaron siete finalistas, como la Asociación
Salvadoreña de Diabéticos, Vínculo de Amor que rescata
bebés en paso de muerte por desnutrición, la Fundación
Intervida, la de Bienestar Policial, la de la Universidad Católica
de Occidente, el Comité de Proyección Social y el Centro
Integral de Desarrollo Comunitario, Cideco.
El esfuerzo personal, clave del progreso
Todas estas asociaciones destacan por su espíritu de servicio,
abnegación y nobles objetivos. Una buena parte de sus dirigentes
trabaja de manera voluntaria; todas hacen uso eficiente y cuidadoso de
sus recursos, donados por empresas y particulares.
Las ONG involucradas son ayuda privada para fines públicos, hacen
caridad, socorren a quienes no tienen quien por ellos. En esto se puede
contrastar cómo están cuidados los niños huérfanos
y abandonados en hogares manejados por religiosas, y la situación
que pasan en los orfanatos estatales; la dimensión humanitaria
por lo general es insuficiente o no la hay en las entidades gubernamentales
y municipales.
Hay mucha responsabilidad y mucha dedicación empresarial hacia
el país, además del empleo de alta calidad que se genera,
el uso eficiente de recursos, la creación de riqueza y de bienestar,
la modernización permanente, la introducción de nueva tecnología
y el buen ejemplo de que el esfuerzo personal es la clave del desarrollo.
La gente en este país anhela trabajar en las grandes y medianas
empresas, pues allí gana mejor, se capacita y cuenta con valiosas
oportunidades para progresar.

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