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Otra vez
La pasión por informar

Si tuviese que escoger nuevamente, a qué dedicarme en la vida, escogería el periodismo y la docencia, a las que entiendo y vivo no como una profesión sino como una pasión

Publicada 30 de julio de 2006, El Diario de Hoy

Ricardo Chacón*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Hay un par de frases que se me quedaron grabadas desde mi época de estudiante y que están relacionados con una de mis pasiones de siempre, el informar y ayudar a formar la conciencia de los demás. Decía el político conservador inglés Benjamín Disraeli: “El conocimiento del hombre es el conocimiento de sus pasiones”, oración que se complementa con “el hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de sus pasiones”.

Y es que las pasiones, entendidas en su sentido positivo como una afección vehemente a algo, es uno de los motores que mueven el corazón de las personas; conocerlas y enrumbarlas, digo yo, nos lleva a la satisfacción.

Por lo menos esta es mi experiencia luego de muchos años de ejercer la docencia y el periodismo; ambas dimensiones no solo las he entendido y practicado como profesiones que me dan de comer, sino como una pasión que va encaminada a buscar la verdad.

Sin duda me he equivocado muchas veces, a lo mejor he tomado decisiones cuestionables, sin embargo estoy a gusto con lo que hago; creo en mis convicciones, tengo principios éticos claros y he intentado, en la medida de mis capacidades, ponerlos en práctica para construir fragmentos de verdad.

Aún recuerdo mis primeros años de docente universitario, cuando siguiendo los textos clásicos, incluido Aristóteles, Platón o Descartes, buscábamos entender la teoría del conocimiento de la ciencia o el sentido del texto siguiendo a Goldman, Barthes, Kristeva, Greimas o el ahora novelista Umberto Eco.

Era teoría, sin embargo se trata de un ejercicio en la búsqueda de hacer más y mejor investigación, que nos permitiera hacer más y mejores comunicadores y periodistas que utilizaran, como herramienta cotidiana, la investigación.

Formar nuevas generaciones de comunicadores no solo ha requerido incursionar en la dimensión cultural, a través del estudio de la filosofía, historia y sociología; o en la teoría y práctica de la comunicación y el periodismo, sino en incorporar las técnicas y herramientas adecuadas para la investigación social.

Sin duda, la dimensión académica, y esa ha sido mi práctica durante muchos años, ha acompañado al ejercicio profesional del periodismo, entendido este como una búsqueda permanente para contar a la gente, de la mejor manera, los hechos susceptibles de convertirse en noticia.

Siempre he creído, y esto es una de las motivaciones para compartir con ustedes esta reflexión a un día del día del periodista, que es un privilegio ejercer el periodismo porque nos pone en contacto directo con los acontecimientos más importantes de la sociedad; pero también, el estar cerca de todo aquello que es noticia nos hace ser más responsables para que los hechos sean contados de la mejor manera.

Ser responsables implica tener más y mejores herramientas para contar la realidad; tener más y mejores instrumentos para conocerla... pero sobre todo, tener claridad de que nuestra labor camina bajo los rieles de los principios y fundamentos de la ética.

“La ética debe acompañar al periodista como el zumbido al moscardón” es una frase que se le atribuye a Gabriel García Márquez; en la práctica diaria, esto significa ser coherente y transparente en su labor, respetar la vida y las personas y sobre todo caminar por el camino de la “buena intención” .

Cada vez que recibo una llamada telefónica o un correo de por qué no somos más objetivos, por qué no somos éticos o incluso que se nos tilde de mentirosos, trato de preguntarme una y otra vez ¿se ha actuado con buena intención?... luego reviso la información para verificar si se ha cumplido con todos los requerimientos técnicos del debido proceso noticioso.

De haber error, como toda persona decente, se debe pedir disculpas y en la medida de lo posible enmendar el error (aquello de la prepotencia del periodismo debe quedar en el pasado).
No quiero cerrar esta nota sin dejar de recoger una frase del filósofo y matemático francés René Descartes, que de alguna manera recoge mi quehacer docente y periodístico de estos años: “El bien que hemos hechos nos da una satisfacción interior, es la más dulce de todas las pasiones”.

Editor Jefe de El Diario de Hoy.

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