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Una sinfonía de Mozart y bocinas

La Catedral Metropolitana lució llena por la presencia de la Orquesta Sinfónica y el Coro Nacional. El concierto fue el final de La “Mozartíada”.


Publicada 29 de julio 2006, El Diario de Hoy

Número uno. Es el preferido de los jóvenes. Foto: EDH
Adda Montalvo
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

El ruido del tráfico capitalino era todavía muy potente a las 8:00 de la noche. Aún así la mayor parte del público reunido en la Catedral Metropolitana optó por quedarse y escuchar el concierto de clausura de “La Mozartíada”.

Después de muchísimos años, la noche del jueves 28 de julio, el principal templo religioso capitalino recibió de nuevo la visita de la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Y esta vez la acompañó también el Coro Nacional.

El motivo fue brindar el concierto de clausura de la jornada titulada “La Mozartíada”, en homenaje al compositor austríaco W.A. Mozart, en el año de sus 250 años de nacimiento.

Inusual

El concierto inició al filo de las 7:20 de la noche. Y lo hizo con la Obertura de la ópera “Don Giovanni” K 527.

Desde este primer instante, el público debió hacer un esfuerzo auditivo para apreciar las notas musicales escritas por Mozart en medio de la “jungla” de bocinas, “frenazos” y ruidos que se colaban en la Catedral.

Aún así, el mismo permaneció atento a un repertorio que se caracterizó por ofrecer piezas cortas. Por ejemplo el Aria de la ópera “Las bodas de Fígaro” y el aria con coro de la ópera “La flauta mágica”, en donde la voz del bajo, Angel Rivas, logró ponerse por encima de los interminables ruidos.

El Coro Nacional imprimió dramatismo con la Secuencia de la Misa de Réquiem, K626, principalmente en “Lacrymosa”.

En la secuencia, participaron también la soprano Lucía Haymee Sandoval; la contralto Lorena Melgar Hernández; el tenor Mauricio Iglesias y Angel Rivas.

El director de la OSN para este ocasión, Irving Ramírez, admitió que fue un recital difícil, porque el sonido ambiente era muy fuerte.

“Claro que esto no es un lugar idóneo para esto, pero vale la pena porque muchos salvadoreños no tienen acceso a los espacios donde generalmente realizamos los conciertos”, dijo. Además explicó que no se interpretó “La Broma musical” (ya programada) porque no tuvieron tiempo para ensayarla suficiente, pero que consideró el evento, en general, un éxito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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