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| Número uno. Es el preferido de los jóvenes.
Foto: EDH |
Adda Montalvo
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El ruido del tráfico capitalino era todavía muy potente
a las 8:00 de la noche. Aún así la mayor parte del público
reunido en la Catedral Metropolitana optó por quedarse y escuchar
el concierto de clausura de “La Mozartíada”.
Después de muchísimos años, la noche del jueves 28
de julio, el principal templo religioso capitalino recibió de nuevo
la visita de la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Y esta vez la
acompañó también el Coro Nacional.
El motivo fue brindar el concierto de clausura de la jornada titulada
“La Mozartíada”, en homenaje al compositor austríaco
W.A. Mozart, en el año de sus 250 años de nacimiento.
Inusual
El concierto inició al filo de las 7:20 de la noche. Y lo hizo
con la Obertura de la ópera “Don Giovanni” K 527.
Desde este primer instante, el público debió hacer un esfuerzo
auditivo para apreciar las notas musicales escritas por Mozart en medio
de la “jungla” de bocinas, “frenazos” y ruidos
que se colaban en la Catedral.
Aún así, el mismo permaneció atento a un repertorio
que se caracterizó por ofrecer piezas cortas. Por ejemplo el Aria
de la ópera “Las bodas de Fígaro” y el aria
con coro de la ópera “La flauta mágica”, en
donde la voz del bajo, Angel Rivas, logró ponerse por encima de
los interminables ruidos.
El Coro Nacional imprimió dramatismo con la Secuencia de la Misa
de Réquiem, K626, principalmente en “Lacrymosa”.
En la secuencia, participaron también la soprano Lucía Haymee
Sandoval; la contralto Lorena Melgar Hernández; el tenor Mauricio
Iglesias y Angel Rivas.
El director de la OSN para este ocasión, Irving Ramírez,
admitió que fue un recital difícil, porque el sonido ambiente
era muy fuerte.
“Claro que esto no es un lugar idóneo para esto, pero vale
la pena porque muchos salvadoreños no tienen acceso a los espacios
donde generalmente realizamos los conciertos”, dijo. Además
explicó que no se interpretó “La Broma musical”
(ya programada) porque no tuvieron tiempo para ensayarla suficiente, pero
que consideró el evento, en general, un éxito.

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