| Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Inicia hoy para muchos el segundo receso del año --época de descanso y reflexión--, durante la tradicional festividad en honor a nuestro patrono, el Di-vino Salvador del Mundo. Des-canso que desde ningún punto de vista equivale decir ociosidad en hamaca sino, como solía decir un autor espiritual, cambio de actividad para recuperar fuerza y energía, que nos permita continuar desarrollando de la mejor forma posible nuestras actividades cotidianas. Una vez se resuman.
Sin campañas o precampañas políticas de por medio, por primera vez en El Salvador en varios años, trascendental continúa siendo el momento en que nos encontramos. Profunda reflexión podrá tener cada quien sobre el país que de verdad queremos, tanto para nosotros como para nuestros hijos y nietos. No habiendo sido asunto baladí lo sucedido el “5J”, como parecerían hacer creer quienes por razones posiblemente ideológicas critican el término, vaya que demostró la espontaneidad del rechazo colectivo, la gravedad de los hechos de tan trágica fecha.
Tan graves fueron, que creo que se ha quedado corto el gobierno al no solicitar ayuda internacional, digamos del FBI, para la ejecución de una investigación óptima, que alejada de los autóctonos dimes y diretes, le brinde el mayor grado posible de confiabilidad. De lo contrario, permanecerá siempre presente --por no decir que será un hecho-- el peligro de la politización del tema.
Pero no es la anterior la única arista sobre la cual vale la pena la reflexión. Siendo una sociedad dinámica, en acelerada transición hacia la modernidad, en la cual hay sectores punta de la economía, ya globalizados, con capacidad de competir donde sea, el tema es cómo apoyar, con recursos limitados y las clásicas barreras mentales del subdesarrollo, a quienes van quedándose rezagados. Dilema que, dicho sea de paso, aplica con total validez tanto para sectores como para personas.
Importante considero resaltar que a pesar la subida de precios internacionales de los últimos años, léase el petróleo, que tanto afecta la canasta básica familiar, pues se ha venido poco a poco desentrampando la economía, con la mejora de tradicionales rubros como el agrícola y la apuesta a no tradicionales como el turismo. La gran apuesta que como país hicimos, el Tratado de Libre Comer-cio con los Estados Unidos, pese a advertencias fatalistas, pues marcha viento en popa y a toda vela.
El entrampamiento y la polarización política, más la seguridad ciudadana son nuestros principales problemas. En esto último, pues, se vuelve obvio que se realizan descomunales esfuerzos, ante los cuales lo que como sociedad nos compete es apoyar a las autoridades ante lo que parecería una problemática que más que de seguridad ciudadana se ha convertido en asunto de seguridad nacional. En lo del entrampamiento y la polarización política, pues es la gente la que deberá tomas sus propias decisiones.
Llegados así a este segundo receso del año, propicia ocasión para descansar y reflexionar, profundamente, qué es en realidad lo que queremos para nuestras vidas y cuál es el país que queremos dejar a las generaciones por asumir. Tal como hace casi cincuenta años planteó John F. Kennedy, deja ya de preguntar qué es lo que tu país puede hacer por ti; mejor pregunta qué es lo que puedes hacer tú por tu país.
Porque como todo en la vida empieza por uno mismo, el verdadero cambio que tenemos que dar, que es el que de verdad hará la diferencia, está dentro de cada uno de nosotros. Que nuestro patrono, el Divino Salvador del Mundo, se apiade de la mayoría de nosotros y nos permita a su vez una profunda reflexión interna, individual, que nos ayude a convertirnos en mejores ciudadanos, en mejores personas, en mejores profesionales y eventualmente, en una mejor sociedad.
¡Felices fiestas!
*Director Editorial de El Diario de Hoy.

|