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Con mis lectores
El café y la psiquiatría
La psiquiatría, al estudiar la mente, estudia prácticamente todo lo que acontece en la persona. No sólo se concentra en sus problemas sino que trata a la persona en su contexto
Publicada 29 de julio de 2006, El Diario de Hoy
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| José María Sifontes*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Ya voy para cuatro meses de publicar artículos en este periódico, que amablemente me ha cedido un lugar los sábados. Me siento orgulloso de compartir espacio con articulistas que manejan muy bien la pluma, tienen ordenadas sus ideas y siempre encuentran cosas relevantes que decir. Sin creer que sea ese mi caso y conciente de no merecerlo he recibido felicitaciones por mis artículos, que algunos han juzgado interesantes.
Entre las opiniones que he recibido, una que me llamó la atención fue la de una persona que se sorprendió de la diversidad de los temas que trato. Qué hace, dijo, un psiquiatra hablando del Lago de Ilopango, de Toronto, del fútbol y de los árboles que están talando en todos los rincones de la ciudad.
La situación le pareció una tanto rara. Para él lo más congruente hubiese sido que me limitara a abordar temas relacionados con mi profesión.
Agradeciendo su punto de vista y reconociendo lo importantes que son las opiniones para los que nos atrevemos a publicar nuestras ideas, le di una explicación, misma que ahora traslado a los lectores.
La psiquiatría, más que una especialidad médica, es una ciencia que trata de la parte más valiosa de todo ser humano: la mente. Nosotros somos nuestra mente. Somos los únicos seres en la naturaleza que saben y que saben que saben. A diferencia de los animales, los humanos hacemos las cosas concientes de lo que estamos haciendo y esto hace una gran diferencia. En todas nuestras acciones está involucrada la mente y, aunque hay conductas que son motivadas inconcientemente (¿recuerdan a un señor de apellido Freud?) ésta es siempre la base.
La psiquiatría, al estudiar la mente, estudia prácticamente todo lo que acontece en la persona.
No sólo se concentra en sus problemas sino que trata a la persona en su contexto. Lo que piensa, lo que le preocupa, lo que hace y lo que sueña, todo es importante. Por eso los psiquiatras tenemos la obligación de estar atentos a todo y de conocer de todo un poco.
Cualquier conocimiento es valioso a la hora de conversar con la gente. Un psiquiatra que sepa de biología marina tendrá más argumentos si trata a un biólogo y así con todas las áreas y actividades humanas. Si un psiquiatra lee algo sobre la vida de Mozart está, definitivamente, estudiando psiquiatría. Algún día vendrá un músico a su consultorio.
Hace algunos años, cuando se dio la crisis del café, tuve varios pacientes cafetaleros que habían tenido crisis depresivas secundarias a la difícil situación que enfrentaron. Personas que habían tenido un buen nivel de vida cuando el café era prácticamente oro, habían sufrido la bancarrota. Yo, que el único café que poseo es un bote de instantáneo en la despensa de mi casa, no sabía mucho sobre la ciencia, y el arte, del cultivo del café. Me interesé en el tema y aprendí de los créditos de avío, de las especies Arábigo y Robusta, de la actividad de los beneficios y de la amenaza que representaba el café vietnamita. Esto me ayudó a entender mejor a mis pacientes y a conversar en un plano más directo con ellos.
Afortunadamente la crisis del café está superándose. Muchos pacientes han dejado de visitarme, pues ya están bien. Quiero creer que el tratamiento les ayudó pero me temo que en su mejoría tuvo mucho que ver el despunte que ha tenido el café salvadoreño, pues el café de nuestro país es uno de los mejores del mundo y el haberle apostado a la calidad fue una excelente idea.
Colombia ha sacado provecho de la calidad de su café y su slogan “Café de Colombia” con Juan Valdés, es un gran ejemplo de buen marketing. No olvido un comercial en el que está una pareja en el dormitorio. Ella vistiéndose, él sentado en la orilla de la cama con una expresión de vergüenza y frustración. Ya lista para irse ella se acerca y, consolándolo le dice:
-”Por lo menos el café estuvo bueno”. Después aparece en la pantalla “Café de Colombia”. Anuncios muy creativos que explican por qué el café de Colombia tiene tanto éxito.
Así como el café es un tema interesante también lo son muchos otros. Aunque no sean mi especialidad yo seguiré escribiendo, si me lo permiten, sobre temas variados, con perdón de los lectores que no encuentran conexión entre el café y la psiquiatría.
*Médico Psiquiatra y columnista de El Diario de Hoy.
jsifontes@elsalvador.com

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