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Concluyen trabajos en el cerro El Chingo

Santa Ana. Un deslave, ocurrido la semana pasada, impedía el libre tránsito hacía las comunidades. Los vecinos están contentos

Publicada 28 de julio de 2006, El Diario de Hoy

Prevención. La remoción de escombros formó parte de las tareas de mitigación de riesgos que se hacen en la zona. Foto EDH
Antolín Escobar
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Las piedras, lodo y ramas que cayeron desde lo alto del cerro El Chingo, en el caserío El Amatón, cantón El Tanque, en Chalchuapa, la noche del miércoles 19, fueron removidos ayer. El gobernador departamental, Luis Lemus Umaña, llegó al lugar para verificar las obras.

“Después de leer la publicación de El Diario de Hoy donde la gente pedía una atención inmediata vine a verificar con un representante del Ministerio de Obras Pública, MOP, qué era lo que teníamos que hacer para poder ayudar”, explicó.

El funcionario asistió acompañado del representante del Sistema Nacional de Estudios Territoriales, SNET, el vulcanólogo Carlos Pullinger, quien aseguró “vamos a ver hasta dónde podemos llegar en la parte alta del cerro para hacer un estudio. Analizaremos si se corre riesgos a futuro, para estar seguros de que la vida de la gente no peligra”.

Las principales tareas de limpieza consistieron en remover las rocas gigantes que obstaculizaban el paso vehicular. Además quitaron las ramas y lodo que bajaron por los cafetales de la zona.

También se abrió una brecha para garantizar que en otro deslave estos materiales (las piedras, lodo y árboles) no afecten las viviendas de los residentes.

Alivio. Los pobladores transitan por la calle que fue habilitada. Foto EDH

Lemus Umaña detalló que sostendrá una reunión con los representantes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, MARN, para reforestar la zona, porque la deforestación fue, al parecer, la principal causa de los deslaves.

Agregó que gestionará la presencia de agentes policiales en la época de verano, para evitar la quema indiscriminada de árboles y la extracción de arena en el sitio.

“Si alguien intenta extraer arena hay que denunciarlo ante las autoridades”, dijo Lemus Umaña.

Mamerto Barrera, habitante de la zona, agradeció el gesto de las autoridades y pidió que no sea ni la primera ni la última vez que les brinden su ayuda.

Mientras que Manuel Marroquín, otro poblador, expresó su satisfacción, ya que de ocurrir otro deslave similar, más de 100 viviendas corren el riesgo de ser destruidas.

“No teníamos fe de que atendieran el llamado que hicimos por medio de El Diario de Hoy, la semana pasada, pero agradecemos que las autoridades sí vinieron y despejaron la calle”, concluyó Marroquín.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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