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| Santa Ana. El nivel de actividad está en el rango normal. Foto: EDH |
Eugenia Velásquez
El
Diario de Hoy
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El proyecto Prevención de Riesgo Sísmico y Volcánico ejecutado por la Universidad de El Salvador (UES) fue un legado de la experiencia vivida en el país, producto de los terremotos de 2001.
En ese año, sólo tres personas con pocos recursos y obligados a intercambiar la docencia con la investigación de campo iniciaron la medición del nivel de actividad de los principales volcanes del país, tales como el de San Miguel, San Salvador, Santa Ana y San Vicente.
En 2005 con la pre y post erupción del volcán de Santa Ana, la abundante información y experiencia científica que este evento abonó al trabajo de los especialistas, consolidó el apoyo internacional de instituciones homólogas y el financiamiento de la cooperación externa.
Ayer, la UES clausuró la primera etapa de este plan que pretende continuar el próximo año con más instrumental científico y personal técnico. Algunos de ellos han sido capacitados en medición de gases volcánicos en otros países como Japón.
El físico Francisco Barahona es uno de los pioneros en esta labor. Menciona como uno de los principales logros el haber integrado el esfuerzo institucional con el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET).
Añadió que en noviembre iniciarán los estudios de desgasificación de los lagos cratéricos de Ilopango, Coatepeque y Alegría, para explorar las posibles señales eruptivas de los volcanes cercanos, al identificar qué tipo de químicos se encuentran en el agua.
Un donativo
La Agencia de Cooperación Internacional (JICA) entregó a la UCA un equipo para medir la intensidad de los sismos en el país.
- Técnicos de la UCA, junto a vulcanólogos del SNET, utilizarán el equipo para hacer un mapeo del territorio nacional.
-Éste servirá para planificar y orientar las construcciones, cpon base en las condiciones sísmicas del suelo.

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